El golpe de estado del pasado 26 de julio en Níger ha puesto al continente africano al borde de una guerra regional. Por un lado, el sector occidental liderado por Nigeria y otros países de la región del continente africano, bajo las órdenes e intereses de Francia y Estados Unidos y por otro el bloque conformado por el nuevo gobierno de Níger, Burkina-Faso y Mali, donde de fondo conspira el estado ruso.
Níger es un país pequeño y pobre en el centro-norte de áfrica. Con una tasa de pobreza de 48,9 % y un ingreso per cápita de USD 420, Níger es una de las naciones más pobres del mundo. Desde fines de siglo 19 hasta su independencia en 1960 su territorio estuvo colonizado por Francia, aun después de su independencia siguió dependiendo económica y políticamente del país europeo. Níger junto con Chad era uno de los enclaves franceses en el continente.
Pero de fondo, como en todo conflicto, existe una pugna económica con intereses imperialistas.
Níger a pesar de ser uno de los países más pobres del mundo y de los que menor índice de desarrollo humano posee, tiene un recurso valioso en el mercado atómico: el Uranio. Alrededor del 5% de la producción minera mundial viene de este país, y el principal país extractor de éste es FRANCIA. Las centrales nucleares francesas, trabajan en buena parte con el uranio extraído de Níger. De aquí que para Francia esto no sea un pequeño conflicto en lugares de influencia, si no que realmente podría afectar su movimiento económico. En un momento en donde la guerra ruso-ucraniana y los problemas de suministro energético a toda Europa hace elevar los costos se vuelve clave la autosuficiencia energética.
La junta militar que se impuso, produjo un cambio rotundo en la línea política del país, denunció que el presidente constitucional conspiraba contra los intereses nacionales, denunció ante la comunidad internacional que la culpa de la pobreza estructural era culpa de los gobiernos anteriores con complicidad del gobierno francés. Se decretó el cese de exportaciones de URANIO y ORO a Francia.
Mientras el golpe de estado ocurría, en RUSIA Vladimir Putin recibía líderes africanos en una cumbre rusa-africana, Bazoum (presidente constitucional hasta el golpe) no iba a asistir a la cumbre, por las presiones que Estados Unidos y Francia ejercieron para que el presidente nigerino no participará de la cumbre. Este fue el último elemento que los golpistas tomaron para irrumpir en el poder.
Francia defendió rápidamente sus intereses, amenazando con fuertes represalias, pero en los hechos está utilizando al ECOWAS (Comunidad Económica de África Occidental) en donde lidera Nigeria, para llevar adelante una presión militar y política. El ECOWAS le dio un ultimátum a la junta militar de Níger para restaurar el gobierno constitucional amenazando con que si no lo hacía iba a intervenir militarmente. Mali y Burkina Faso (los dos con gobiernos de facto) anunciaron que ante una invasión del ECOWAS a Níger sería tomada como una declaración de guerra a sus países también.
A esta situación crítica que vive Níger producto de los intereses imperialistas y los gobiernos títeres se le suma la extrema pobreza, la crisis climática y el avance en los últimos años de células yihadistas ligadas a al Qaeda.
Desde los sectores de la clase trabajadora nigerina las posiciones fueron antagónicas, si bien La Confederación Democrática de Trabajadores de Níger, la mayor central sindical del país, condenó el golpe y exigió el restablecimiento del orden constitucional civil. Por otro lado, la Unidad de Acción Sindical (UAS Níger), formada por centrales sindicales más pequeñas, emitió un comunicado de apoyo al golpe y llamó a los nigerianos y trabajadores a levantarse para defender al país contra cualquier agresión extranjera.
Desde el PRC nos solidarizamos con el sufrido pueblo de Níger. Entendemos este conflicto como una escalada más de violencia interimperialista que defienden sus propios intereses a costa del hambre, muerte y saqueo. La única salida posible es la unidad de acción de la clase trabajadora de Níger y los países de la región, para enfrentar al imperialismo occidental y a los sectores locales traidores para poder construir su propio camino en una dirección antiimperialista y anticapitalista.
PRC, 24/08/23.
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