Ante la situación política y el ballotage

¿Qué es un ballotage?

Es una forma artificial de construir un consenso mayoritario, forzando a todo el padrón electoral a elegir entre el primero y el segundo candidato. 

Son maniobras de un régimen para simular representación donde no la hay. A tal punto esto es así, que una gran parte del electorado votará con culpa, miedo, asco o vergüenza. Pero quienes estuvimos alguna vez en un proceso de organización y lucha (en nuestro trabajo, en la ola verde, en los barrios, como estudiantes) sabemos que la política puede ser otra cosa: podemos sentir fuerza, poder, alegría, hermandad, porque lo colectivo es siempre mucho más potente que lo individual. Pero para eso tenemos que romper con la lógica de elegir cada cuatro años al menos malo y que a eso se reduzca nuestra acción política.  

¿En qué disyuntiva nos pone el ballotage?

La encrucijada de este ballotage es que se da entre una fuerza burguesa con ascendencia sobre el movimiento popular en general (obrero, piquetero, feminista, de derechos humanos) desde lugares de dirección, como es el peronismo; y otra fuerza que representa la posibilidad del ascenso de una figura neofascista al poder (ver acá ¿Qué es el neofascismo?).

Milei representa una fuerza política que implica un salto de calidad contra nuestra clase: propone abiertamente avanzar contra gran parte de los derechos conquistados por el movimiento obrero y el movimiento feminista como el derecho a huelga, el derecho a la organización sindical y a la protesta social, el derecho al aborto legal, la ley de ESI, el aguinaldo, las vacaciones, la educación pública, la salud pública, etc; niega el genocidio de la última dictadura militar, la existencia del patriarcado y del cambio climático; y se pronuncia en contra de las libertades democráticas, reivindicando de la mano de Villarruel la figura de Videla. Además, como fuerza política han propuesto cosas como la venta de ninxs, de órganos, que los hombres puedan renunciar a la paternidad, la privatización de lagos y mares, etc.

¿Por qué no está consolidado como neofascista Milei?

Porque todavía no ha logrado estructurar un verdadero movimiento de masas alrededor de LLA. Este es un hecho central, porque en el resto de los puntos LLA representa una impronta neofascista, diferente al resto de las fuerzas políticas de la burguesía. Su capacidad de movilización orgánica sigue siendo baja y su inserción como fuerza en diferentes espacios del cuerpo social todavía es muy baja.

Podríamos definir ante este escenario que MILEI NO

Un voto defensivo contra Milei aparece para mucha gente como una táctica para frenar el “avance de la ultraderecha”. Entendemos este debate como totalmente táctico. Es decir, circunscripto a la coyuntura y las relaciones de fuerzas que tenemos.

Decir MILEI NO no es para nosotrxs llamar a votar a Massa. 

Aquí comienza el escollo de la situación. Toda articulación anti Milei en este momento, implica la relación con la fórmula presidencial presentada por el Peronismo, ya que la trampa del ballotage es justamente esa, construir una falsa mayoría, sobre una representación más atomizada.

Es fundamental marcar con absoluta claridad que Sergio Massa sigue representando lo que es: un candidato de la derecha argentina, formado en la UCEDE, ex-intendente de Tigre, dónde gobernó para los Barrios Cerrados (por ejemplo en el que vive el propio Milei) y la especulación inmobiliaria a costa de los barrios populares, y es el actual ministro de economía, llevando adelante un severo plan de ajuste a medida del FMI.

Por lo tanto, no llamamos a votar a Massa ni prestar ningún consenso a la fórmula presidencial de Massa y Rossi. No sólo porque son los candidatos de una fuerza política que viene sistemáticamente subordinando los intereses de los movimientos populares a los de la burguesía, sino porque en este caso llevan como referente a un claro derechista, amigo de la embajada norteamericana y promovedor del extractivismo, socio de Gerardo Morales en la dictatorial Jujuy.

Desde 2015, el discurso de la dirigencia peronista, es votá a ……., para que no llegue al poder el más malo. Scioli vs. Macri, Alberto fernandez vs. Macri y hoy Massa vs. Milei. Cada vez un poco más a la derecha la propuesta del peronismo. Es el supuesto esfuerzo que hay que hacer para evitar el mal mayor.

Sin embargo en cada coyuntura el mal es mayor. El gobierno de Alberto, Cristina y Massa fue calamitoso. Padecemos una brutal caída del poder adquisitivo de la clase trabajadora, el 60% de las niñeces son pobres, la mitad de la clase trabajadora está precarizada, el salario mínimo vital y móvil es de indigencia. Esa realidad es innegable, como lo es también la realidad de que es un gobierno subordinado al FMI y a las patronales concentradas que han acumulado ganancias enormes en el marco del empobrecimiento generalizado de la población.

Y esta realidad es la que va a continuar de la mano de Massa. Por eso denunciamos el ballotage como una extorsión. Como ejemplo de lo que puede venir si seguimos en la lógica del mal menor, recordamos la trampa a la que está sometida la clase obrera francesa, por ejemplo, que vota a Macron para evitar a Le Pen y luego Macron con ese ballotage impone la reforma previsional contra la clase trabajadora, que la enfrenta con tenacidad, pero luego vuelve a votar a Macron.

Esta trampa puede llegar para quedarse. Es el tercer ejercicio electoral que la dirigencia peronista pide el voto para evitar el mal y luego nos dice que nos quedemos quietos, que no nos movilicemos, no protestemos porque ese mal sigue ahí al acecho.

Enfrentar el ajuste ahora y prepararnos para grandes choques luego de diciembre

Entendiendo que se trata de una táctica, desde el PRC vamos a sostener MILEI NO y vamos a colaborar con boicotear la fuerza de La Libertad Avanza, pero no llamamos a votar a Massa porque entendemos que la actualidad reclama del conjunto del movimiento obrero, movimiento piquetero, movimiento feminista, movimiento estudiantil, movimiento de derechos humanos, movimientos ambientalistas y movimientos originarios un claro pronunciamiento contra el orden establecido que permite que crezcan estas fuerzas de ultraderecha, que les da recursos, que les da prensa.

Denunciamos a toda esa dirigencia que desde hace años nos dice que quedarnos quietos y esperar es la mejor forma de que no crezca la derecha… ya se demostró en los hechos que esa política fracasó.

Todas las libertades democráticas que se ven amenazadas, todos los derechos conquistados, han sido ganados con organización y lucha. Nunca nadie nos regaló nada. Y esa es la forma central que históricamente ha tenido nuestra clase de defenderlas. Por eso, llamamos al conjunto de lxs trabajadores ocupados, precarios, desocupados que ven el voto a Massa un voto defensivo, a tomar sus organizaciones en sus propias manos prescindiendo de todo dirigente que diga que no hay que luchar desde ahora.

Necesitamos un verdadero gobierno de y para lxs trabajadores, que ponga a la sociedad por encima de la ganancia patronal. Somos socialistas: queremos un mundo donde toda la riqueza social sea producida y distribuida en función de las necesidades colectivas.  Mientras no ataquemos este fondo de la cuestión, los Macri y Milei seguirán apareciendo como alternativas de endurecimiento del régimen para empobrecernos aún más.

Cualquier expectativa en un gobierno de Massa y sobre todo cualquier llamado a la paciencia por parte de la dirigencia peronista, no es más que un fortalecimiento a futuro de los neofascistas. Hay que romper las condiciones de posibilidad de emergencia de esas fuerzas, además de enfrentarlas en el presente. Y ese enfrentamiento no puede ser solo votando: nuestro llamado es a unificarnos en frentes únicos, para boicotear cotidianamente la acción política de las fuerzas neofascistas en cada lugar y enfrentar el ajuste. 

Nuestro Milei NO es parte de una campaña más amplia

Como parte del diálogo con todxs aquellxs que ven en el voto a Massa un voto defensivo les planteamos que

MILEI NO, tiene que ser romper con el FMI.

MILEI NO, tiene que ser la defensa irrestricta del derecho a huelga y protesta.

MILEI NO, tiene que ser FUERA BERNI.

MILEI NO, tiene que ser movilizarnos para enfrentar el ajuste, por un salario mínimo, vital y móvil igual a la canasta familiar

MILEI NO, tiene que ser ganar las calles para conquistar derechos 

MILEI NO, tiene que ser por una sociedad donde la riqueza social no se apropie privadamente. 

MILEI NO, tiene que ser en la perspectiva de un gobierno socialista. 

MILEI NO, tiene que ser por una verdadera democracia basada en asambleas populares y no en diputados millonarios. 

MILEI NO, tiene que ser contra la unidad nacional de los ajustadores, patrones y extractivistas que pretenden descargar más la crisis sobre lxs trabajadores

MILEI NO, tiene que ser echar a los burócratas de los sindicatos y demás movimientos que no convocan a la lucha por nuestros derechos y contra el ajuste

MILEI NO, tiene que ser contra los dirigentes que dicen que luchar es hacerle el juego a la derecha

MILEI NO, tiene que ser el reconocimiento de los territorios ancestrales

MILEI NO, tiene que ser no a la reforma laboral

MILEI NO, tiene que ser basta de gatillo fácil. 

MILEI NO, tiene que ser desmantelamiento de las redes de trata

MILEI NO,  tiene que ser basta de contratos precarios

MILEI NO, tiene que ser separación de la iglesia del Estado

MILEI NO, tiene que ser nunca más y apertura de los archivos de la dictadura que están en manos del estado.

MILEI NO, tiene que ser los neofascistas en Argentina no pasarán. 

Si no combinamos el Milei NO, con una perspectiva de avance de lxs trabajdorxs nos vamos a volver a encontrar en esta situación nuevamente. El tiempo es fundamental en este momento para desarrollar nuestra organización y boicotear el desarrollo de las alternativas de derecha. Pero ese tiempo no puede ser condescendiente con el ajuste actual, ni con el que desde el próximo gobierno quieran imponer.

La única forma de frenar el desarrollo de expresiones neofascistas, que han crecido al calor de esta misma democracia formal y de las complicidades de los distintos sectores políticos del régimen, es aumentando las fuerzas de clase trabajadora, y disponiéndose a no aceptar más avanzadas de las patronales, gobierne quien gobierne. La dirigencia peronista no ha sido eficaz en frenar esta derecha que crece, es momento de desconocer a esta dirigencia cada vez que nos diga que no tenemos que luchar por lo que consideramos que es justo.

PRC, 06/11/23.

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