Un ajuste contra les trabajadores y el pueblo

Las 10 medidas anunciadas por el ministro Caputo del recién asumido gobierno de Milei son lisa y llanamente un ataque frontal contra las condiciones de vida de la población. Una devaluación del tipo de cambio del 118% que nos empobrece en forma inmediata. Un tarifazo en servicios y transportes que va a encarecer la vida cotidiana. Despidos en el estado y paralización en la obra pública, que repercute en despidos en la construcción y en la cadena productiva de diferentes industrias. No hubo anuncio de política de ingresos, ni para sueldos activos ni para jubiladxs. Se anunció el congelamiento del Potenciar trabajo que ya es un ingreso por debajo de la indigencia.

Complementario a estas medidas, la ex adversaria a LLA (y ex casta…) ahora ministra Bullrich, anunció un protocolo anti piquetes que, al igual que en 2016, promete en los papeles una durísima dinámica represiva. Intenta llevarse puesto el legítimo derecho a la protesta social. Como es sabido, semejante plan de ajuste no pasa sin represión.

Plata hay

Es absolutamente falso que “no hay plata”, como decía una y otra vez el presidente electo en su acto de asunción el domingo. Hay, pero se la llevan otros: son los millones y millones de pesos que obtuvieron las patronales en los últimos años, ya sea vía timba financiera o gracias a la depreciación de los salarios que abaratan los costos de producción. Porque la precarización laboral, la informalidad, los aumentos en los ritmos de producción, entre otras cuestiones que empeoran las condiciones de trabajo a lo largo y ancho del país, no tienen otro objetivo que ese: el de generar las condiciones para que se incrementen las ganancias capitalistas.

Entonces plata hay, pero para los de siempre. Plata hay, y se va a usar para estatizar la deuda de empresarios privados: ese Estado que “ya no iba a financiar a más nadie”, ese que recorta subsidios que afectan a los laburantes, ese mismo Estado sí va a hacerse cargo de la deuda de los empresarios más ricos del país que importaron pidiendo préstamos en dólares. Mediante un bono diseñado a su medida, se va a estatizar la deuda que contrajeron en dólares y que se encareció como toda nuestra vida debido a la devaluación: en pocas palabras, esas deudas de los más ricos las vamos a pagar nosotrxs. 

Decir que “no hay plata” es toda una definición política: es decir que no se piensa apagar el incendio económico con la minoría que concentra todas las riquezas, con quienes la fugan, ni van tocar a la casta, ni a los jueces, en fin, a nadie que se vaya a despeinar ante el vendaval que se viene. Quiere decir llanamente que se trasladará el costo de la crisis sobre el conjunto del pueblo trabajador. Por eso el plan de Milei y su casta aliada es dar todos los golpes de una sola vez: un ajuste acelerado y profundo, como forma de dar un salto de calidad que consolide una aún peor correlación de fuerzas entre las clases sociales. El “ABC” de cualquier Estado burgués que, dependiendo los tiempos históricos, debe articular la política de consenso y represión, para salvarle las papas al capital.

Las patronales festejan

Como decíamos, con este paquete de medidas antipueblo las patronales tienen garantizadas sus ganancias. Mantienen la presión sobre los precios, con remarcaciones que desde el ballotage hasta hoy son constantes y salvajes.

No hay en todo el paquete ninguna medida que controle la inflación de precios, que desvaloriza el salario constantemente y abarata el costo de la mano de obra, permitiendo a las patronales acumular más ganancias a costa del trabajo que cada vez se paga menos.

Quedó demostrado también que el discurso de campaña contra la casta era solo eso, un discursillo. Hecho a la medida de la bronca con la situación de empobrecimiento que padecemos desde hace 8 años, mínimo. Sin embargo, ese discurso que sirvió para juntar votos, hoy se ve en todo el esplendor de su falsedad. El ajuste lo paga como siempre el pueblo trabajador.

Prepararnos para enfrentar el plan de ajuste

La batalla central está en lograr que el ánimo de clase trabajadora se convierta en ánimo de lucha, impulsando la coordinación de los diferentes sectores del movimiento obrero, de las organizaciones de desocupades, del movimiento feminista, del movimiento estudiantil, del movimiento de derechos humanos, de pueblos orginarios y ambientalistas.

Es clave que logremos construir un fuerte movimiento de rechazo a este ajuste, que pueda llevar acciones concretas de lucha para enfrentarlo. 

La consigna de aumento del salario mínimo, vital y móvil es fundamental, para pelear por un aumento general de salarios, no sector por sector. Es fundamental que cada lucha sectorial levante la lucha contra la totalidad del plan y buscar unificarse con el resto de los sectores. 

Las instancias de deliberación popular son fundamentales en este momento. Nuestra clase tiene una larga tradición en este sentido. Las más inmediatas son las asambleas populares de 2001-2002 pero también existieron las coordinadoras interfabriles que sirvieron para enfrentar el rodrigazo imponiéndole la huelga general a la CGT, la primera contra un gobierno peronista.

Es fundamental, llevar adelante una campaña de agitación por la movilización inmediata de los sindicatos. La tregua que le dieron al gobierno de Alberto y Cristina fue calamitosa y llevó a consolidar un deterioro en las condiciones de vida pasmoso. Si se mantienen en esta posición las direcciones burocráticas deben recibir la presión de la base en la perspectiva de recuperar los sindicatos para la lucha.

Es imperioso que todos los sectores clasistas, combativos, democráticos del movimiento obrero y del pueblo empiecen a impulsar espacios de deliberación y organización en los territorios para construir un fuerte movimiento de lucha que comience por plantear la huelga general contra este plan y por un aumento de salarios urgente.

La jornada del 20 de diciembre es una primera acción, pero no debemos caer en la ilusión de que sólo el espacio de la izquierda va a poder detener este plan de ajuste. Es necesario impulsar el movimiento desde abajo, sin aparatismos ni sectarismo, sin hacer petición de principios a quienes verán caer sus condiciones de vida abismalmente.

Las consignas que pueden unificarnos para enfrentar este plan son contra el ajuste, contra los despidos, en defensa del salario, aumento general de salarios, en defensa de los derechos conquistados y las libertades democráticas.

Y como planteo estratégico, consideramos que es simplemente un acto de sensatez y humanismo, frente a la decadencia que nos propone este sistema, plantear que al conjunto de les trabajadores y el pueblo pobre no le queda otra opción que terminar con el problema de raíz, de construir un mundo en donde todes compartamos la riqueza que día a día generamos les trabajadores. No se trata de inventar la pólvora, se trata de proponernos gobernar como clase obrera y construir una sociedad socialista.

PRC, 15/12/23.

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