El gobierno de Milei busca producir un cambio en las condiciones de producción del país. Para ello el DNU y la Ley “bases” atacan los derechos generales de les trabajadores y el derecho a protestar en cualquiera de sus formas.
Ajuste, reestructuración y represión
En poco más de un mes Milei asentó los tres pilares de su gobierno. Un brutal ajuste contra les trabajadores y el pueblo. Una política represiva que pretende cercenar el derecho a protesta contra cualquier injusticia. La modificación del régimen productivo para beneficiar a los monopolios capitalistas más poderosos, sean nacionales o extranjeros.
Estos tres pilares se expresan en la megadevaluación y liberación de precios, el tarifazo en servicios y transportes que llevan a una licuación general del salario. Básicamente suben todos los precios de la economía menos el precio de nuestra fuerza de trabajo. El protocolo ilegal de Bulrich pretende instaurar un estado represivo, aun cuando las manifestaciones que van desde el 20 de diciembre al 24 de enero han demostrado la inviabilidad de querer reglamentar la protesta social, la ley bases, el DNU también contiene su aspecto represivo endureciendo penas buscando eliminar el derecho a huelga, prohibiendo la libertad de manifestación o reunión en la vía pública.
La centralización del poder público que propone esta ley (la “delegación de facultades”), dictando la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, de seguridad, tarifaria y administrativa da vía libre a este gobierno a descargar de manera violenta y en la medida justa en la que pidan las patronales, el ajuste y la reforma estructural que esta le pide.
La reforma laboral, el uso de la supuesta esencialidad como prohibición de la huelga, el ataque a las formas de lucha típicas de la clase como la asamblea, la toma de fábrica o el paro redondean el país de esclavos que quiere Milei y la burguesía. Finalmente, el conjunto de desregulaciones que tienen nombre y apellido de las principales empresas del país completa el cuadro general. Desde Macri a Rocca, pasando por Elon Musk, los monopolios capitalistas se aseguran su perspectiva de explotación desenfrenada, expoliación de recursos naturales y maximización de ganancias a costa del hambre del pueblo.
A todo o nada
Esta frase es repetida por dirigentes del gobierno de Milei. Y no la debemos tomar a la ligera.
El gobierno actual, encabezado por Milei y el Pro de Bullrich-Macri quiere sancionar por la vía de las leyes una nueva relación de fuerzas contra la clase trabajadora en la que las patronales tengan absoluta libertad de hacer y deshacer lo que quieran. El apoyo generalizado de las cámaras patronales así lo indica.
Es por eso que al todo o nada le debemos responder con toda nuestra fuerza. Debemos dejar de lado las especulaciones de cualquier tipo, sean electorales, de negociación o de gobernabilidad. Los que esgrimen esos discursos, o dicen “esperemos 4 años para un nuevo gobierno”, ayudan a la postración de la clase trabajadora.
Si vienen por todo, vayamos por todo nosotres
La coyuntura en la que estamos requiere del máximo esfuerzo por desarrollar la organización popular y la movilización.
En primer lugar, contra el DNU, la Ley Bases, el Protocolo y por aumento general de salarios ¡YA!
Pero esto solo no alcanza, por eso debemos vincular esta pelea con una perspectiva más general y es que la crisis actual la tienen que pagar las patronales y no la clase trabajadora y el pueblo.
En este sentido, confiamos en nuestra clase trabajadora y su fuerza. El paro del 24 de enero fue un primer paso importante que tiene que tener continuidad en un plan de lucha votado en los lugares de trabajo, estudio y en las asambleas populares.
Es urgente que la CGT y las CTAs convoquen a un nuevo paro general de 48 horas ante la posibilidad del tratamiento de la ley en el Congreso. No hacerlo es jugar a favor de Milei.
Por último, aquel proceso 2001-2002 nos deja una enorme enseñanza. Si no constituimos nuestra propia organización para enfrentar al régimen completo, el régimen recicla y rearticula a toda la politiquería que le salva las papas a los gobiernos de turno para beneficiar a las patronales.
Las asambleas populares tienen que desarrollarse, asentarse, tomar la forma de las coordinación de las asambleas del oeste que votan delegades para la asamblea de asambleas. De esta forma podemos construir una forma de organización totalmente antagónica al parlamento en la que el pueblo sí delibere y gobierne.
Debemos empeñar todas nuestras fuerzas en desarrollar la organización popular y la lucha, sin ninguna confianza en quienes ya nos han gobernado ni en quienes ya nos han traicionado. Los únicos que hasta acá no han gobernado son les trabajadores, es para nosotres, la única salida para que no paguemos la crisis.
PRC, 29/01/23.
