Se cumplen 48 años del inicio de la dictadura cívico – militar – eclesiástica. El genocidio, a través del secuestro, desaparición y exterminio, vino a quebrar relaciones sociales, una acumulación de experiencias de lucha. Vino a imponer el capitalismo como único horizonte posible. La desaparición de lxs compañerxs fue parte de una desaparición mayor: la del proyecto de cambiar a fondo la realidad, de no aceptar la explotación, las opresiones y las miserias que trae el capitalismo.
En estos cuarenta años de democracia burguesa ha quedado claro que la desigualdad se ha acrecentado. Millones vivimos en condiciones marcadas por la precariedad y por la incertidumbre, mientras que un puñado de magnates se apropia de enormes riquezas, generadas por nuestro trabajo, se adueña de los bienes comunes. Este grupo social, de grandes empresarios, terratenientes, gerentes de multinacionales, impone a toda la sociedad las condiciones favorables a sus negocios.
A lo largo de estos cuarenta años de democracia formal, hemos tenido gobiernos que legitimaron el genocidio como Menem o Macri, llegando al gobierno actual de Milei – Villarruel que directamente exaltan el terrorismo de estado. También hemos tenido gobiernos que cuestionaron el genocidio como proceso represivo, pero no cuestionaron en los hechos las relaciones de poder que el terrorismo estatal impuso. Así las políticas de derechos humanos del alfosinismo y del kirchnerismo, avanzaron (con grandes limitaciones) en ciertos juicios, señalizaciones y adecuaciones institucionales y curriculares; sin embargo, la maquinaria de fuga de divisas, deuda externa y miseria planificada para el pueblo se mantuvo.
En la previa a un nuevo aniversario del golpe se conoció la noticia del secuestro violento a una compañera de HIJOS en su propia casa, con el objetivo de amedrentar a quienes salimos a luchar contra el ajuste en curso y en particular, por memoria, verdad y justicia. Repudiamos enérgicamente este ataque fascista. Ante cada acción de este tipo debemos reaccionar masivamente para reafirmar que desde hace décadas decimos ¡Nunca más!
A casi medio siglo de distancia de los hechos, en medio de una crisis en todos los niveles, estamos convencides de que la revolución y el socialismo no pertenecen al pasado, sino al futuro. Allí está la clave para que lxs trabajadorxs y el pueblo en general tomemos las riendas de nuestro destino. Más allá del horror y de la muerte, la lucha de lxs 30 mil por una vida plena para todxs, por una sociedad basada en la igualdad, sin explotación ni opresión, nos convoca a superar la necesaria pero insuficiente resistencia, y actualizar la lucha por la revolución.
30.000 compañerxs detenidxs – desaparecidxs, ¡Presentes!
A hora y siempre.
PRC – Venceremos PT, 24/03/2024
