Venezuela en la encrucijada

En estas semanas la región centró su mirada en las elecciones que se desarrollaron en Venezuela.
El régimen de Maduro se presentó con la idea de mantenerse en el poder y la oposición imperialista de sacarlo de cualquier manera. Bajo fuertes sospechas de fraude, Maduro se declaró vencedor y la oposición reclama el triunfo para ellos, apoyados por EE.UU. que encabeza el reconocimiento de Edmundo González Urrutia.


La situación política en Venezuela contiene mucho de lo que caracteriza la situación mundial: la inestabilidad política, la polarización social y la polarización en la superestructura no en términos de clase sino en términos de “grieta” que alinean a los sectores de masas detrás de programas burgueses.
Lo complejo de la situación venezolana es la articulación de discursos que tergiversan la realidad bajo la afirmación de que Venezuela es socialista. Estos discursos se construyen tanto desde la derecha liberal y neofacista como desde el propio poder estatal venezolano y sectores del progresismo posibilista, que reivindican el proceso chavista y el gobierno actual a como de lugar. Como ya hemos definido y argumentado, Venezuela no es socialista bajo ningún punto de vista; ni desde el punto de vista económico, ni desde lo cultural o lo político.
El proceso político iniciado en 1999 por Hugo Chávez levantó suspiros y esperanzas por el mundo. Con un discurso que hablaba de “socialismo del siglo XXI” y de anti-imperialismo llevó a ciertos sectores de la izquierda y del progresismo a acompañarlo. En los hechos, lo de “socialismo” se ha demostrado como un confuso discurso: lo que caracterizó al proceso fue la fuerte intervención estatal en la economía capitalista y la expulsión del poder de estado a la oligarquía venezolana que lo controlaba previamente. Una cosa es que el Estado burgués intervenga en la economía nacionalizando algunas empresas, que tome una retórica anti yanki y que hable de “socialismo”, y otra que realmente se socialicen los medios de producción y que la clase obrera se transforme efectivamente en la fuerza social gobernante.


El mito de las expropiaciones y el sector privado


Para argumentar que el gobierno chavista seguía un rumbo socialista, simpatizantes y detractores, se amparaban en dos hechos: en el propio discurso del gobierno, que tenía tintes anti-imperialistas y supuestamente revolucionarios, y la idea de la expropiación de los medios de producción por parte del gobierno. Para desmentir esto veamos algunos datos:
Para el año 2008 -últimas cifras publicadas- de las 28.222 unidades económicas correspondientes a la actividad industrial, solo el 1,2% estaba en manos del sector público, el 98,71% restante pertenecía al sector privado. En cuanto a la actividad comercial y de servicios, el 0,12% y 0,88% respectivamente pertenecían al sector público. La industria, el comercio y los servicios siguen estando principalmente en manos del sector privado. (Fuente: INE)*. Sí debemos decir que durante la primera etapa del chavismo se dio un proceso nacionalización de la electricidad, las telecomunicaciones, el agua, los puertos, aeropuertos, aerolíneas, petróleos, oro y siderúrgicas, en manos del Estado venezolano.
La tasa de ganancias del sector privado en Venezuela aumentó un 144% entre 2003 y 2008, pasando del 5% al 22% registrando los niveles históricos más altos desde 1970. *

Podemos decir que la mentira de la expropiación de los medios de producción está saldada, y podemos agregar que hasta cierto punto en este período se benefició al sector privado. Demos algunos ejemplos: los empresarios en Venezuela no pagan impuestos, históricamente hay una presión tributaria que no supera el 2% y por su parte las empresas con capital extranjero no pagan impuestos por los tratados de doble tributación, en los que se supone pagan los impuestos en sus países.


Lo que le molesta al imperialismo


El eje principal de los ataques del imperialismo, encabezado por Estados Unidos, no es el desarrollo del “socialismo” -que ya vimos que no es real- sino que es la nacionalización de ciertos recursos estratégicos de Venezuela en este período. Aquí un paréntesis: si bien hablamos de nacionalización de recursos estratégicos, es una nacionalización que se da en el marco de un estado burgués y bajo ningún control de les trabajadores ni de la clase obrera. La nacionalización de la electricidad, las telecomunicaciones, el agua, los puertos, aeropuertos, aerolíneas, petróleos, oro y siderúrgicas fue algo que afectó intereses de la burguesía  de Estados Unidos y de otros países. A raíz de este proceso EE.UU. inició los procesos de bloqueo económico contra el pueblo venezolano. La política de EE.UU es clásica, ante la afectación de sus intereses declara la guerra económica contra el pueblo para generar las condiciones de desestabilización y caída del gobierno. La política de bloqueo económico empujó a la pobreza y la carestía de la vida, y pinta de cuerpo entero al terrorismo económico yanqui y sus aliados internos.
Las nacionalizaciones, que han sido tan cuestionadas, en su mayoría son empresas que no las expropió Chávez sino que revirtió las privatizaciones que se dieron en los 90. En el fondo, lo que el imperialismo busca en Venezuela es explotar libremente los recursos naturales más preciados de este país, en particular el petróleo.


El Gobierno de Maduro


En los últimos años, la realidad que se ha descargado desde el gobierno de Maduro sobre el pueblo venezolano va desde la crisis económico hasta la restricción de las libertades democráticas.
Acá tenemos que ser cuidadosos: los personajes que el imperialismo yanqui, con sus aliados liberales y neofascistas, intentan levantar en Venezuela, siempre argumentan con la “falta de libertad” y el autoritarismo para desprestigiar a un régimen que no les conviene y acusarlo de “comunista”. Sabemos que es una maniobra habitual de quienes no vacilan en ser antidemocráticos y autoritarios cuando es a favor de sus intereses: la propia Corina Machado estuvo instigando el golpe de 2002 que el imperialismo yanqui quiso llevar adelante cuando las masas apoyaban abiertamente a Chaves, por creer que realmente representaba una alternativa al capitalismo. Ahí no importaba la libertad o la democracia con la que ahora se llenan la boca: el golpe estaba bien si servía para poner a este sector pro imperialista en el poder.
Pero esto no hace menos cierto es que el gobierno de Maduro ha llevado adelante una política represiva, no sólo contra esa derecha golpista, sino también contra cualquier tipo de movilización o huelga, incluso encarcelando dirigentes clasistas. La intervención estatal al Partido Comunista Venezolano (PCV) para que no pueda participar en las elecciones, la persecución a militantes trotskistas, militantes populares, es ya una forma de ser del gobierno de Maduro. Cualquier disidencia con el gobierno es castigada duramente.
En lo económico, la crisis, como siempre, lo paga la clase trabajadora y el pueblo. El salario mínimo en Venezuela es de $130 Bolívares (U$D 3,56) cuando por lo menos para cubrir la canasta básica de alimentos es necesario 550 U$D.* El deterioro general de las condiciones de vida en Venezuela es un hecho incontrastable, acelerado indudablemente por el bloqueo económico, pero también como resultado de la acumulación de la burguesía bolivariana durante el actual gobierno.
Todo esto explica por qué en este proceso, el gobierno de Maduro no contó con el reflejo de defensa popular que hubo en disputas previas contra el chavismo. El hastío del pueblo con un proceso que prometía un régimen “socialista” con menos desigualdad económica y solo trajo crisis, empobrecimiento y restricción de libertades democráticas, es concreto y no podemos negarlo. Lo que tampoco podemos negar es que actualmente ese descontento legítimo está siendo capitalizado por una derecha pro imperialista cuyo programa solo va a empeorar la situación estructural de la clase trabajadora en Venezuela.
El debate en Argentina y la región
Las intervenciones de Milei, Macri y otros personajes de la derecha recalcitrante sobre la situación de Venezuela son parte de la construcción de la grieta superestructural que ordena la política. La polarización entre “libertad” y “comunismo” que ensaya Milei, es una construcción ideológica que sirve para consolidar su espectro político.
La defensa cerrada por parte de sectores del progresismo del gobierno de Maduro es parte del mismo juego, por eso nada critican, y toleran la represión y la falta de claridad en las elecciones, y justifican que no se avance realmente contra la burguesía a costas del hambre popular, argumentando como siempre que del otro lado está la ultraderecha.
EL juego de esta polarización sigue dejando a la clase desarmada, proponiéndole elegir entre un bando burgués recalcitrante y un bando burgués que dice que le va a poner límites a la burguesía, y jamás lo hace.
En este sentido, es importante no dejarse llevar por la lógica de que nos une el espanto o el enemigo circunstancial. Por supuesto que vamos a denunciar al imperialismo y la derecha imperialista, que el propio Milei apoya, como en Brasil a Bolsonaro, o en Bolivia a Añez. Pero no por eso vamos a dejar de decir que en Venezuela, cuando el chavismo tuvo una fuerte ascendencia sobre las masas venezolanas, obturó el proceso de organización de la clase trabajadora e impidió la constitución de un verdadero gobierno obrero. No nos hace ningún bien hoy defender un supuesto socialismo que no ha traído mayor igualdad en el reparto de la riqueza y que no desarmó la estructura capitalista: de hecho el gran problema de la región es seguir atrapados en esas falsas dicotomías y que lxs trabajadores no logremos desarrollar una fuerza propia con un programa con independencia de clase.
La libertad que pregonan los Milei o Corina Machado, es la libertad del capital de expoliar los recursos naturales y de explotar a la clase trabajadora, es la libertad de los capitalistas. Nosotres le oponemos a ese discurso la necesidad de la organización obrera que imponga la cooperación social por sobre la libertad de los capitalistas.


El ahora y las perspectivas


La proclamación del triunfo de Maduro abre una situación en la que el imperialismo y hasta los gobiernos llamados “progresistas” como los de Lula y Boric tildan de fraudulentas las elecciones en Venezuela. La transparencia de las elecciones no parece clara ni de un lado ni del otro y las movilizaciones contra el gobierno se acentúan, pero el carácter que toman no es progresivo para la clase trabajadora y el pueblo pobre, ya que se encolumnan tras el programa del imperialismo.
El apoyo a la oposición imperialista abre la puerta a los capitales imperialistas a saquear por completo a Venezuela; y el apoyo a Maduro hace mantener la descarga de la crisis capitalista sobre las espaldas de la clase trabajadora y el pueblo pobre.
A diferencia de otras coyunturas en la que el chavismo lograba movilizar fuertemente a la población, como en 2002 cuando las masas revirtieron el golpe de estado contra Chávez, en 2014 en la lucha en los barrios contra las guarimbas asesinas, o en 2018 cuando se produjeron choques callejeros en movilizaciones masivas, en esta ocasión el régimen parece estar mucho más debilitado y aislado de su propia base.
Hace tiempo el Che Guevara sentenció “revolución socialista o caricatura de revolución”. La salida en Venezuela nunca va a estar de la mano de la derecha reaccionaria y el imperialismo, pero tampoco el posibilismo progresista que enmascara al régimen venezolano brinda hoy una perspectiva real para el pueblo.
La única salida a este callejón que parece sin salida es la revolución socialista, que realmente expropie todos los medios de producción de la burguesía, que realice una nacionalización de todos los recursos naturales y las industrias bajo control de les trabajadores, es decir, la instauración de un gobierno obrero y popular, que rompa con el régimen estatal controlado por la burocracia chavista y que se base en organismos propios de la clase trabajadora.

PRC, 05/08/24.



* https://fvmaestros.org/cendas/
* https://www.alainet.org/es/articulo/211985
https://elpais.com/internacional/2023-08-12/el-tribunal-supremo-de-venezuela-interviene-el-partido-comunista-y-nombra-una-nueva-direccion.html

Deja un comentario