Las celebraciones por el armisticio, un triunfo parcial en este escenario, ocurrieron tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania, sin embargo, Israel continuó bombardeando y asesinando palestinos en ambos territorios. Debido al largo historial de violación de los acuerdos por parte del Estado sionista, como lo demuestran los ataques en las últimas semanas a Hezbolá en Líbano, los palestinos no pueden más que mantenerse en alerta mientras emprenden el regreso a sus destruidos hogares.

En las calles palestinas ha habido grandes manifestaciones de alegría y no es para menos. Luego de unos 15 meses de inimaginable sufrimiento por las condiciones de vida impuestas por las fuerzas de ocupación y el genocidio que se llevó la vida de casi 47 mil personas, según el ministerio de Salud gazatí fueron 46.913, mientras que un estudio publicado a principios de enero en The Lancet da una cifra 70% mayor, alrededor de 70 mil muertes.
Otro grave problema es que 1,9 de los 2,3 millones de habitantes que han sido desplazados no tienen a dónde regresar, dado el nivel de destrucción de hogares, escuelas, hospitales, la superficie para cultivar, las rutas, los comercios, todo ha sido dañado por los bombardeos. Según un informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) la reconstrucción del total de viviendas dañadas podría extenderse por unos 15 años, dado que existen 42 millones de toneladas de escombros y el 92% de los hogares ha resultado dañado. Por lo cual la enorme mayoría deberá continuar viviendo en tiendas de campaña endebles y sin suficiente comida.
No obstante, es esperable que aún frente a este suplicio la población celebre la implementación de un alto al fuego cuya primera etapa de 42 días prevé el cese de los bombardeos, el ingreso de 600 camiones diarios con ayuda humanitaria para enfrentar la hambruna y la escasez de energía. Mientras que en el curso de las primeras 6 semanas la resistencia palestina liberará 33 rehenes, Israel hará lo propio con aproximadamente 1.000 prisioneros palestinos. Si se cumplen las tres etapas se llevará a cabo la liberación de los 94 rehenes israelíes a cambio de aproximadamente 1.900 presos palestinos. Recién hacía el día 16 (lunes 3/2) es cuando comienzan nuevamente las negociaciones para la fase dos.
Según la Comisión de asuntos de Detenidos y Ex Detenidos y la Sociedad de Prisioneros Palestinos, Israel mantiene detenidos más de 10.000 prisioneros, entre ellos hay una gran proporción de detenciones administrativas (lo que significa que se renuevan automáticamente pese a que no se han presentado cargos ni han sido juzgados). En tanto, en el primer día del acuerdo fueron liberadas unas 90 palestinas, todas mujeres y niñxs, entre ellas 9 menores acusados de lanzar piedras a soldados israelíes, a cambio de las tres mujeres israelíes ampliamente difundidas por los medios occidentales. Por otra parte, es importante destacar que Hamás pretende obtener garantías de que los presos liberados no serán arrestados nuevamente. Esto es algo que Israel ha incumplido en anteriores procesos de intercambio de prisioneros, además que tampoco tiene impedimentos de continuar realizando redadas masivas y deteniendo a otras personas sin motivo.
Por todo esto hay mucha desconfianza por parte del pueblo palestino de que puedan cumplirse con todas las etapas del armisticio y nada asegura que si la resistencia se despoja de todos los rehenes que tiene en su poder Israel no reinicie sus ataques otra vez, como han proclamado Netanyahu y sus ministros: Israel se reserva ese derecho si las condiciones no le satisfacen. Sin ir más lejos, bajo la excusa de un supuesto retraso de Hamás Israel realizó bombardeos por unas cuantas horas más, lo que llevo a la muerte de otras 8 personas. Además, Donald Trump ya anunció el apoyo al gobierno de Israel, así como había declarado anteriormente que está dispuesto a convertir Palestina en un infierno.
De hecho, ya en el primer día del acuerdo de cese de hostilidades en Gaza [domingo 19] Israel demostró sus intenciones al intensificar su accionar en otro de los frentes de lucha del pueblo palestino: en varias ciudades de Cisjordania colonos enmascarados y protegidos por las fuerzas de seguridad israelíes quemaron vehículos y viviendas lanzando bombas molotovs, mientras que en la ciudad de Nablus fue asesinado un adolescente de 15 años por disparos de fuerzas israelíes, cuando todavía se estaba celebrando la tregua. Mientras que en Jenin se vienen produciendo hace semanas enfrentamientos entre milicias palestinas (especialmente la Yihad Islámica, con mayor presencia que Hamás en este campo) y las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, el martes 21 se concretaron ataques aéreos con drones y misiles sobre el campo de refugiados, asesinando a decenas de personas y realizando el mayor ingreso de tropas en una operación llamada “muro de hierro”.
Controversias alrededor del acuerdo
Un punto central de las controversias a lo largo de todas las negociaciones que se realizaron durante 2024 y en el actual proceso es el retiro de Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de la Franja de Gaza.

Para esta primera etapa en todas las negociaciones previas Israel exigía mantener presencia en el corredor Filadelfia que es el límite de la frontera con Egipto y el corredor Netzarim que divide Gaza en dos mitades. Estos puntos son estratégicos para contener el flujo migratorio hacia el norte y el control de la ayuda humanitaria, por lo cual ninguno de los bandos quería ceder en sus exigencias.
Curiosamente, el acuerdo de tres etapas alcanzado el 15 de enero es muy similar a la propuesta presentada por Biden el 31 de mayo del año anterior y rechazada por Israel en su momento dado que no aceptaría una retirada de sus fuerzas ni un alto al fuego permanente, puesto que su objetivo proclamado es eliminar a Hamás. Ahora, Israel supuestamente habría cedido en sus exigencias por la presión de Trump y retiraría paulatinamente sus tropas, permaneciendo apostadas en las inmediaciones de la frontera, con la excusa de mantener la seguridad en las ciudades más cercanas. Esto hay que tomarlo con pinzas, de nuevo el ejemplo es el acuerdo en el Líbano donde Israel debía retirar sus tropas desplegadas hasta el interior de su territorio al cabo de 60 días, cosa que hasta el momento no ha cumplido.
Otro punto central que se deja para las discusiones en la última etapa es la cuestión del futuro gobierno y la reconstrucción de Gaza. Mientras que Hamás pretende ser parte del próximo gobierno, la Autoridad Nacional Palestina (Al Fatah) pretende ejercer la dirección del mismo. Tal como vemos en Cisjordania, la Autoridad Nacional Palestina ha jugado un rol de gobierno títere del sionismo, asumiendo la tarea de ejercer el rol de policía para asegurar el orden. Sin embargo, dada la ineficacia de ese “gobierno palestino” Israel busca ahora administrar por sí mismo la seguridad en Gaza, ejerciendo el poder con un gobierno militar tal como exige el ministro de finanzas Bezalel Smotrich para continuar apoyando a Netanyahu.
Este es otro punto clave: el gobierno de Netanyahu enfrenta esta situación compleja con enorme debilidad política, por lo cual es muy posible que retome el esfuerzo bélico apenas sean liberados los rehenes: la renuncia de una parte del gabinete y los diputados del partido Poder Judío encabezado por Itamar Ben-Gvir, el ministro de seguridad nacional, quienes rechazaron el acuerdo por considerarlo una rendición ante Hamás y solo volverían a apoyar de reanudarse la “guerra” con toda la fuerza.
Está claro que esta posibilidad es muy cierta, dado que Netanyahu también enfrenta un juicio donde se lo acusa de corrupción [fraude, abuso de confianza y soborno] por varios cientos de millones. Por ello la primera estrategia del gobierno fue realizar una reforma judicial para obtener un peso decisivo sobre este poder, debido a lo cual enfrentó movilizaciones masivas a lo largo de 2023.

Luego la estrategia judicial viró hacia el aplazamiento indefinido de las sesiones debido a la responsabilidad del primer ministro en “una guerra en 7 frentes”, razón por la cual se ha unido la suerte de Netanyahu a la continuidad del conflicto. Si bien el armisticio despeja un frente de protestas con los familiares de los rehenes, causa que recibió un amplio apoyo incluso entre los partidarios del gobierno, aún cuando abrió una brecha justo cuando el primer ministro enfrenta desde diciembre el inicio del mencionado juicio por corrupción. Hay que destacar que la mayoría de Netanyahu en el parlamento es exigua: de 120 escaños la coalición de extrema derecha tenía una mayoría de 68, por lo cual frente a la renuncia de los 6 diputados de Poder Judío y la posibilidad de que hagan lo propio los 7 diputados del Sionismo Religioso, liderados por Smotrich, quién también amenazó con la dimisión si avanzan las etapas del armisticio, obligando a la convocatoria de elecciones anticipadas.
Otra de las causas del acuerdo es la creciente dificultad de Israel para sostener el esfuerzo bélico en tantos frentes abiertos, por lo cual es necesario ir alternando la prioridad para focalizar su fuerza. El trastorno de estrés postraumático que miles de soldados reservistas sufren luego de combatir en Gaza y reintegrarse a la vida civil hizo que ante una nueva convocatoria decidan huir e incluso hubo muchos casos de suicidio. Las FDI reportaron a principios de enero un total de 891 muertos en los distintos frentes, además de 38 suicidios. Además 5.500 resultaron heridos. La creciente dificultad para sumar nuevos reclutas hizo que a mitad de año el Ministerio de Defensa eliminara la exención que regía desde 1948 y llamara a formar parte del servicio militar obligatorio a los jóvenes de comunidades ultraortodoxas. Esto que fue aprobado por la Corte Suprema en junio recién ha empezado a implementarse en las últimas semanas y de forma acotada debido a que los jóvenes decidían no presentarse ante el llamado, incluso desatando fuertes protestas con bloqueos de rutas para evitarlo.
Dado este panorama donde el armisticio aparece como una oportunidad de Israel para reagruparse en otro frente principal y darle descanso a las tropas para retomar luego el genocidio, en este momento es importantísimo intensificar la movilización internacional para continuar presionando por un alto al fuego permanente, por el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo palestino y contra la arrogancia de Israel que, sin dudas, buscará ejercer nuevamente el control de la Franja de Gaza.
Así como entre los meses de abril y mayo del año pasado se presionó con tomas de universidades por un alto al fuego y poniendo los ojos en Rafah, es importante que la clase obrera de los países que exportan armamento a Israel también haga un boicot para evitar la reanudación del genocidio.

Así como amerita una nota aparte el rol de lo hutíes afectando el comercio global desde su posición estratégica en el Estrecho de Bab el-Mandeb por lo cual se derrumbó el ingreso por el Canal de Suez más de un 60%, optando las compañias navieras por circunnavegar África, siendo también Yemen el único país que continua apoyando a Palestina con ataques directos a Israel.
La resistencia del pueblo palestino ha demostrado gran coraje contra la invasión sionista no dejándose doblegar frente a semejante genocidio. La única salida es continuar la lucha por una Palestina socialista que recupere sus territorios ocupados desde el río hasta el mar, donde puedan convivir democráticamente árabes y judíos, algo que no se puede esperar de la falsa solución de dos Estados que promueve hipócritamente la “comunidad internacional” y no significó más que la continuidad de la opresión colonial de la nación palestina.
Prc, 23/01/2025
Un comentario sobre “Alto al fuego en Gaza: Frente a un acuerdo frágil, la lucha continúa”