24 de marzo, acto unitario, y ¿después?

La unidad de la clase trabajadora en la lucha siempre es importante, y es una necesidad que nos impone siempre pensar cuáles son las mejores tácticas de confluencia y cuáles son las delimitaciones que debemos marcar con las direcciones que sólo buscan un recambio dentro del régimen.

El triunfo de Milei, un gobierno de orientación neofascista, ha puesto en debate nuevamente estas tácticas, sacudiendo los espacios establecidos en los que nos encontrábamos diferentes corrientes políticas dentro de las izquierdas y les revolucionaries, como también dentro del peronismo.

Es claro que la lucha unitaria contra el gobierno es deseable. El problema siempre es cómo esa unidad se logra, si es por arriba, con acuerdos de cúpulas, o por abajo, desde la clase trabajadora y el pueblo, desbordando a todas las direcciones que no quieran enfrentar a fondo al gobierno.

La política antifascista que se ha expresado en acciones de masas es importante y es un punto de apoyo para cualquier táctica que busque enfrentar al gobierno. Ya lo señalamos el 1F, cuando sin estructuras se construyó una respuesta al discurso fascista de Milei en Davos. También lo vimos el 12 de marzo en la movilización de jubilades y en la resistencia a la represión de Bullrich y Mieli.

En estas situaciones, la necesidad de enfrentar al gobierno se expresó por fuera de las estructuras porque estas están paralizadas por las direcciones peronistas, que juegan a la oposición pero también juegan a sostener el régimen.

De este proceso surge el reacomodamiento de la CGT, que convoca a un paro general de 24 horas y a movilizar el miércoles previo con les jubilades. Son las direcciones burocráticas respondiendo a una presión real de las masas, pero también son las direcciones peronistas buscando encauzar la lucha y “descomprimir” para ser garantes del régimen.

En este marco, el 24 de marzo, semana previa al paro, es una cita de honor para todes les que reivindicamos la lucha revolucionaria contra el capitalismo con todos los métodos, que no hablamos de jóvenes idealistas ni de pequeñas burguesías radicalizadas, que sostenemos que había una situación revolucionaria abierta por la combinación de las huelgas del 69 y la lucha armada contra la dictadura de Onganía y que nuestres compañeres de ayer luchaban por el socialismo. 

Este año, en relación con esta fecha, se está produciendo un hecho nuevo dentro del tablero político de las últimas décadas y un nuevo debate. Luego de que los organismos de DDHH dirigidos por el peronismo hayan insistido durante años en dividir el acto del 24 de marzo para no nombrar la represión del presente, ni exigir la apertura de archivos de la represión desde 1974, ni la desaparición de Julio López, u ocultar la traición de las burocracias sindicales a la lucha presente, un sector importante del EMVyJ -frente de organismos de DDHH que se mantuvieron independientes de todos los gobiernos- han logrado incorporar esas consignas y acordar un acto unitario. Esto desató la crisis con compañeres y organizaciones que componen el EMVyJ y no acuerdan con que el documento no incluya otras consignas, como por ejemplo denunciar el ajuste brutal que aplica el gobernador de la provincia de buenos aires, Axel Kicillof, o la denuncia abierta de la burocracia sindical que acordó con Milei (y que fue parte de la dictadura) o la complicidad de gobernadores que manejan diputados y senadores para que Milei gobierne incluyendo un nuevo acuerdo con el FMI.

Enfrentar al gobierno en unidad, disputar el programa de salida

Compartimos la necesidad de desarrollar acciones unitarias de lucha. La crisis del EMVyJ es un problema que adelanta más problemas en la lucha contra el gobierno. Las disputas electorales, tácticas válidas para les revolucionaries, no pueden orientar la totalidad de la política. Consideramos que el acto unitario, aún con los déficit que imponen las direcciones peronistas, es importante. Y también lo es haber logrado la incorporación de consignas históricas como la apertura de los archivos o la aparición con vida de Julio López. Creemos que en este marco la política general de la izquierda y les revolucionaries debería ser llevar hacia el conjunto movilizado, no hacia sus direcciones, la necesidad de que la lucha antifascista se vuelva lucha anticapitalista, lucha contra la totalidad del régimen de opresión. Porque el debate central es que Milei es hijo de este régimen, es hijo del capitalismo, es hijo también de las políticas de los gobiernos peronistas que nunca alteraron la estructura social, más bien la garantizaron, desmovilizando en muchos casos a la clase trabajadora y el pueblo.

Nuestra intervención antifascista nunca puede ser de frente popular, es decir, buscar a los sectores “buenos” de la burguesía, o las fracciones políticas burguesas que nos prometan que van a sostener el régimen burgués pero que no van a ser especialmente represoras. A las direcciones de esas fracciones burguesas debemos combatirlas, mostrando nuestra vocación de unir la lucha de la clase trabajadora y el pueblo contra el gobierno y el fascismo, pero marcando a cada paso que lo que hay que cambiar son las condiciones de posibilidad de que el fascismo surja, es decir, cambiar de raíz el poder real de esta sociedad, atacar a la burguesía de conjunto que es en última instancia la que está sosteniendo al gobierno de Milei a través de sus distintas fracciones políticas, como se ve en el parlamento. 

Decimos claramente: no hay antifascismo posible sin anticapitalismo, sin una perspectiva de un Estado obrero y popular socialista como el que soñaron muches de les desaparecides. El desafío del presente es lograr esto. No van a ser las políticas electorales ni los sectarismos los que nos lleven hacia ahí, tampoco lo serán las políticas que privilegien la unidad a cualquier costo.

En este marco, lo más importante es no convertir en discusiones de principios lo que son debates tácticos sobre los criterios de unidad y delimitación y cuidar los espacios como el EMVJ que nos permitieron crear frentes de lucha independientes de todos los gobiernos. El desafío para les revolucioneries en este contexto es construir un frente único revolucionario que pueda intervenir en el movimiento de masas para liderar un proceso de insubordinación al conjunto de las instituciones del régimen con una orientación socialista.

PRC, 24/03/25.

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