Durante el día de ayer se conoció la noticia de que los tres integrantes de la Corte Suprema de Justicia rechazaron el recurso presentado por la ex presidenta Cristina Fernández por el caso vialidad. Además de confirmar una condena que podría costarle 6 años presa, impediría que sea candidata en las próximas elecciones. Las arbitrariedades, tanto durante el desarrollo de la causa como de esta decisión, plantean un nuevo avance del gobierno de Milei, los poderes capitalistas más concentrados y el imperialismo yanqui sobre las libertades democráticas de la clase trabajadora y el pueblo.

En defensa de las libertades democráticas
Esta sentencia es una disputa entre bandos políticos representantes de distintas fracciones patronales que toma la forma de persecución política. Se pone la corrupción -que es parte inherente a cómo se gestionan los Estados capitalistas- como excusa para proscribir a un partido opositor, dejando de lado otros casos como los peajes del macrismo o la criptoestafa de Milei.
Esta doble vara de la “justicia” expone el papel político que hace rato tiene el sistema judicial en Argentina. Pero esto no es “rayo en cielo sereno”: ya lo vimos con las detenciones y cárcel común de lxs detenidxs de la Ley Bases hace un año, con la persecución al pueblo mapuche, con la avanzada sobre el derecho a huelga, con el disparo al fotoperiodista Pablo Grillo, con las represiones de todos los miércoles a lxs jubiladxs, con los millones sin rendición de cuentas que se le dan a la SIDE y un largo etcétera.
En este marco se da esta sentencia, que supone un avance sobre ciertas garantías del régimen y son resultado de una larga saga de persecuciones judiciales que practicaron unos y otros. Si pueden cometer estás arbitrariedades contra figuras de gran poder como CFK, ¿en qué situación quedan lxs trabajadores que luchan en el Garrahan, lxs estudiantes y docentes universitarios, lxs jubiladxs o distintos sectores del movimiento obrero que a lo largo y ancho del país están saliendo a enfrentar despidos y a reclamar salario? Sin ninguna expectativa ni confianza en las conducciones peronistas, responsables en parte del engendro Milei, esto es un capítulo más de la avanzada neofascista y por eso mismo debemos rechazarla.
La intervención de la clase obrera
En este contexto de ataque al conjunto de lxs trabajadorxs ocupados y desocupados, formales e informales y jubiladxs, necesitamos intervenir con los métodos de la clase: la asamblea para discutir un plan de lucha, el piquete, el paro general y la movilización para expresar toda la bronca y el descontento que genera que la guita no alcance, que nos amenacen con despidos, y con represión si queremos protestar.
Esta presión social debemos orientarla hacia la lucha con un programa que abarque todos los puntos centrales y urgentes del conjunto de lxs oprimidxs y explotadxs -y no solamente por la ex presidenta, más allá de las simpatías o antipatías que despierte-. No podemos conformarnos con acciones de burocracias como la del SMATA que ayer se pintaron de combativos, pero que poco y nada vienen haciendo para enfrentar las políticas del gobierno. Defender a una fracción política que propone un «capitalismo bueno» no sólo nos trajo a la situación actual, sino que nos lleva irremediablemente a nuevas derrotas. Este movimiento del gobierno y el partido judicial puede colocar nuevamente al peronismo en el centro de una oposición que en los hechos no estaba ocupando con la lucha. Si la dirigencia no sale contra este y todos los otros ataques, será tiempo de salir a pesar de ellos. Este pueblo ha derrotado dictaduras, ha echado gobiernos antipopulares y represivos. Miremos la historia de nuestra clase y tomemos la que se está por escribir nuevamente en nuestras manos.
No a la proscripción política
Abajo el ajuste, arriba los salarios
No al pago de la deuda, fuera el FMI
Paro general y plan de lucha YA para derrotar al gobierno