Con la excusa de “combatir el narcotráfico”, hace unos días el gobierno de Trump ha desplegado unos 8 buques de guerra y 4000 marines cerca de Venezuela, acusando al país sudamericano y a su gobierno de ser los líderes de los carteles que mueven la droga que llega al país del norte para consumo de su población. A esta operación, que no es ni más ni menos una puesta en escena para presionar política y militarmente al gobierno de Maduro, se le sumó un supuesto ataque yanqui a un lanchón con droga y 11 tripulantes que salían de Venezuela y que según Trump era de “una organizacion terrorista extranjera que opera bajo el control de Maduro, responsable de asesinatos en masa, tráfico de drogas, tráfico sexual y actos de violencia y terrorismo en Estados Unidos”.

Este hecho forma parte de la presión y el poder militar que pretende demostrar EE.UU hacia Venezuela (el país con mayor reserva de petróleo del mundo) y el resto de la región. No sabemos si el hecho es verdad o, como dice Venezuela, es un video manipulado por IA. Independientemente de si es o no cierto, el objetivo del video compartido por Trump no es demostrar pruebas sobre el posible tráfico de drogas sino darlo por sentado para afirmar que EE.UU no va a seguir ningún lineamiento de tratado internacional, porque su interés es mostrar fuerza y decisión a la hora de alinear a su “patio trasero” bajo sus intereses.
En este mundo capitalista en crisis que solo tiene guerra para ofrecer, con el imperio yanqui cada vez más en decadencia y el ascenso de China, es indispensable para EE.UU mantener alineado bajo su interés y política a los países de América. En esta ocasión dio un giro violento, amenazando militarmente y de manera directa a Venezuela. Pero si bien la acción es contra el gobierno de Maduro, el mensaje es para toda la región. No es novedad que EE.UU quiere desestabilizar y voltear al gobierno chavista (cosa que ha intentado una y otra vez) para poner a un gobierno más afín a sus intereses. Lo novedoso es el nuevo-viejo método de posible ataque e invasión, una política de vieja data pero que no se venía utilizando para la región desde hace décadas.
Desde el PRC rechazamos cualquier injerencia, ataque y medida que tome EE.UU para Venezuela o cualquier otro país de Latinoamérica. La clase trabajadora y los sectores populares desde México para abajo nos debemos unir para enfrentar toda violencia imperialista y todo proceso de desestabilización en la región. Los intereses capitalistas de EEUU son y siempre han sido contrarios a los intereses de nuestra clase.
A su vez, como partido que pretende un mundo comunista, sin opresores ni oprimidos, somos contrarios al gobierno de Maduro y a su mentiroso socialismo del siglo XXI, por más que en un primer momento hayan desarrollado ciertas mejoras estructurales para los sectores populares, sobre todo en salud y educación. Nunca tuvieron la intención de romper con el capitalismo. Ni siquiera desarrollaron el país industrialmente para dejar de depender de la producción y del precio del petróleo. Como marxistas creemos firmemente en la autodeterminación de los pueblos, en la lucha contra el capitalismo, contra todo imperialismo y en la unidad de la clase trabajadora internacional.
¡Fuera EE.UU del Caribe y Venezuela!
¡Unidad de la clase trabajadora de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica para enfrentar toda injerencia imperialista!
PRC, 15/9/2025