El día 29 de setiembre, cuando finalizaba la asamblea anual de la ONU donde la cuestión del reconocimiento simbólico del Estado palestino por diversos países y el aislamiento internacional de Israel se hizo patente frente al discurso de Benjamín Netanyahu generó el retiro de la mayoría de las delegaciones para no escucharlo, el presidente de Estados Unidos hizo una propuesta de paz con 20 puntos que Hamás no podría rechazar y contó con el beneplácito inmediato de la mayoría de los países árabes y europeos.

Entre los puntos más polémicos del plan de Donald Trump mencionaremos los siguientes:
- 1. Gaza será una zona desradicalizada y libre de terrorismo que no represente una amenaza para sus vecinos.
- 3. Si ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará de inmediato. Las fuerzas israelíes se retirarán hasta la línea acordada para preparar la liberación de rehenes. Durante ese tiempo, todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería, serán suspendidas, y las líneas de combate permanecerán congeladas hasta que se cumplan las condiciones para la retirada completa y escalonada.
- 9. Gaza será gobernada bajo una administración transitoria temporal compuesta por un comité palestino tecnocrático y apolítico, responsable de proveer los servicios públicos y municipales cotidianos. Este comité estará integrado por palestinos calificados y expertos internacionales, con supervisión de un nuevo organismo internacional transitorio, la “Junta de la Paz”, presidida por Donald J. Trump, junto con otros jefes de Estado a anunciar, incluido el ex primer ministro Tony Blair. Este organismo fijará el marco y gestionará los fondos para la reconstrucción de Gaza hasta que la Autoridad Palestina complete su programa de reformas, según lo previsto en varias propuestas —incluyendo el plan de paz de Trump de 2020 y la propuesta saudí-francesa—, y pueda retomar el control de Gaza de manera segura y efectiva. Se adoptarán los mejores estándares internacionales para crear un gobierno moderno y eficiente que sirva al pueblo de Gaza y atraiga inversiones.
- 13. Hamas y otras facciones acuerdan no tener ningún rol en el gobierno de Gaza, ni directa ni indirectamente. Toda la infraestructura militar, terrorista y ofensiva —incluidos túneles y fábricas de armas— será destruida y no se reconstruirá. Habrá un proceso de desmilitarización de Gaza supervisado por observadores independientes, que incluirá la inutilización permanente de las armas mediante un proceso acordado de desarme, apoyado por un programa internacional de recompra y reintegración, todo ello verificado por observadores independientes. La nueva Gaza estará plenamente comprometida a construir una economía próspera y a la coexistencia pacífica con sus vecinos.
- 15. Estados Unidos trabajará con socios árabes e internacionales para desarrollar una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) que se desplegará de inmediato en Gaza. La ISF entrenará y apoyará a las fuerzas policiales palestinas verificadas en Gaza, en consulta con Jordania y Egipto, países con amplia experiencia en este campo. Esta fuerza será la solución de seguridad interna a largo plazo. La ISF trabajará con Israel y Egipto para ayudar a asegurar las áreas fronterizas, junto con las fuerzas policiales palestinas entrenadas. Será crucial evitar el ingreso de armas a Gaza y facilitar el flujo seguro y rápido de bienes para su reconstrucción. Se acordará un mecanismo de coordinación entre las partes.
- 19. Mientras avance la reconstrucción de Gaza y se lleve a cabo con fidelidad el programa de reformas de la Autoridad Palestina, podrían darse finalmente las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y el Estado palestino, que reconocemos como la aspiración del pueblo palestino.
Hamás ni ninguna otra organización palestina no solo no tuvieron participación en las negociaciones y en la redacción del documento, sino que vieron como Trump lo presentó en una conferencia de prensa conjunta con Netanyahu y fiel a su estilo provocador dio un ultimátum para su aceptación o se desataría el infierno en la tierra. Sin embargo, esa misma noche Netanyahu declaró a la prensa que no aceptaría la existencia de un Estado palestino, demostrando que el punto 19 es puro cinismo y en abierta contradicción con los puntos anteriores, donde tanto el gobierno “un comité palestino” supervisado por la “junta de la paz”, el desarme de las organizaciones de la resistencia, así como la creación de una fuerza internacional lo único que auguran es una nueva forma de intervención colonial. Así lo expresó el comité central del Frente Popular por la Liberación Palestina
- El plan de Donald Trump es una receta para gestionar la guerra, no para terminarla (…) socava el principio del derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo y lo empuja hacia la tutela internacional, que significa perpetuar el colonialismo bajo nuevas formas (…) El plan pone a nuestro pueblo entre dos opciones: o guerra o guerra, y en ambos casos no hay nada más que legitimar la continuación de la guerra.
Mientras que Hamás aceptó negociar inmediatamente la entrega de rehenes a cambio de un alto al fuego que detenga el genocidio que sufre el pueblo palestino, en su comunicado hace énfasis en los puntos que considera positivos, entrada de la ayuda humanitaria, el rechazo a la ocupación y el desplazamiento masivo (limpieza étnica) así como señala diferencias respecto al organismo que gobernará Gaza: “un organismo palestino de independientes (tecnócratas) basado en el consenso nacional palestino y apoyado por el respaldo árabe e islámico”. Sin mencionar la junta de la paz presidida por Trump, a la vez que rechaza abiertamente el apartado relacionado con el desarme de la resistencia y la presencia de una fuerza militar externa en Gaza.
Como ya hemos señalado en el anterior proceso de negociaciones por un alto al fuego (ver aquí) Israel es un especialista en distorsionar los acuerdos y sistemáticamente ha sido el primero en retomar los ataques, por lo cual Netanyahu ya ha empezado a sembrar en una llamada a Trump que Hamás en realidad rechazó su plan y se reunió de forma urgente con el ministro de finanzas Bezalel Smotrich y el ministro de seguridad nacional Itamar Ben-Gvir quienes rechazaron todos las negociaciones y amenazaron con abandonar el gobierno en caso de detener la ofensiva. Mientras los negociadores viajan a Egipto para iniciar las conversaciones directas con Hamás, los bombardeos sobre Gaza continúan.
Desde el PRC reivindicamos el derecho del pueblo palestino a su autodeterminación y a desarrollar la guerra de liberación nacional contra el sionismo y el imperialismo con todos los medios a su alcance. Así como no dejamos de señalar la necesidad de un horizonte socialista para Palestina y una estrategia acorde que significa no depositar ni un poco de confianza en el imperialismo, en las monarquías y las burguesías árabes que nada han hecho para detener la masacre del pueblo palestino. Este alto al fuego surge en el contexto de una enorme movilización internacional por la liberación de los activistas de la Flotilla Sumud secuestrados por Israel y que tiene su punto más alto en la huelga general de los trabajadores italianos. En este momento es clave que el 7 de octubre seamos miles y miles en las calles para demostrar una gran fuerza contra el genocidio y por una Palestina libre desde el río hasta el mar.
Partido por la Revolución y el Comunismo-PRC, 7/10/2025