El bombardeo de Venezuela por parte del ejército de EEUU es una agresión imperialista. No tiene otra forma de ser concebido más allá de lo que pensemos del gobierno de Maduro. Forma parte de una ofensiva y un grado de intervencionismo sobre América Látina como en los tiempos de Kissinger.

EEUU tiene una historia de ataques de este tipo en los que primero se trabaja a la opinión pública con la demonización de un régimen para luego desembarcar abiertamente desparramando muerte y destrucción y así, finalmente, administrar directamente el reparto de los negocios de la reconstrucción y de la explotación de los recursos naturales.
EEUU ha intervenido con esta lógica en Irak, en Afganistán, también en Corea y Vietnam. Especialmente en América Latina donde ha invadido Nicaragua, ha forzado que Colombia pierda Panamá para quedarse con el cruce entre océanos, invadió Cuba y luego bloqueó económicamente a la isla, intervino en Haití y en República Dominicana, el golpe de Estado en Chile, el Plan Cóndor, la invasión a Panamá en 1989, entre tantos otros.
Estamos hablando de una potencia imperialista que invade y bombardea según sus necesidades económicas y políticas. Las denuncias sobre régimenes dictatoriales son simplemente una excusa para atacar, porque sino hubiesen intervenido en Bolivia contra la dictadura de Añez o en Perú contra la dictadura de Boluarte, ni hablar en los 70s cuando todo el cono sur se encontraba bajo dictaduras que agredían a su población aplicando el terrorismo de Estado. Desde luego, en estos casos no ocurrió ya que el mismo EEUU había fomentado directa o indirectamente esos golpes de Estado.
Por eso tenemos que ser claros en el repudio al ataque Norteamericano a Venezuela.
Armar al pueblo para derrotar al imperialismo
Para enfrentar la ofensiva imperialista yanqui es necesario que la clase trabajadora y el pueblo venezolano dispongan de todos los recursos materiales para poder defenderse. No se puede sembrar ningún tipo de esperanza en la cúpula militar chavista. A horas del bombardeo a Caracas, ya se habla de negociaciones con el gobierno yanqui ante el posible secuestro de Maduro.
La derrota del golpe de Estado contra Chávez en 2001 se produjo con la movilización del pueblo, no por la acción de los militares. Aquí, ante tamaña agresión, negar el armamento del pueblo para su defensa es simplemente entregar el país a los yaquis y sus acólitos.
Vietnam nos mostró que se puede enfrentar al imperialismo y derrotarlo. En Palestina aún se encuentra la presencia de la resistencia armada contra el ejército de ocupación. Es fundamental no escatimar recursos en desarrollar la resistencia contra la agresión imperialista.
Es necesario poner en pie un movimiento de solidaridad internacional en todo América Latina y el mundo contra esta agresión y para levantar la solidaridad con la clase trabajadora y el pueblo Venezolano contra el gobierno asesino de EEUU.
¡Fuera yanquis de Venezuela!
¡Fuera el imperialismo de América Latina y el Caribe!