Abajo el DNU 941/25

Mientras la clase trabajadora cerraba el año en condiciones paupérrimas, con el avance de los índices de pobreza, una profundización de la precarización laboral galopante y un ajuste que cada día es más brutal, el gobierno neofacho de Milei aprovechó la noche del 31 de diciembre para avanzar con un nuevo ataque a las libertades democráticas. A espaldas del pueblo, firmó el DNU 941/25 que amplía de manera alarmante las facultades de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Es claro que el espionaje a las organizaciones y a la militancia es de larga data. Como ejemplos podemos hablar del Proyecto X impulsado durante los gobiernos kirchneristas, por medio del cual la Gendarmería Nacional recopilaba información sobre organizaciones sociales, sindicatos, militantes y referentes políticos, registrando marchas, asambleas, vínculos y actividades, sin orden judicial. También podemos mencionar los múltiples casos de espionaje ilegal durante el macrismo contra opositorxs políticxs, sindicalistas, periodistas y referentes sociales. Pero este DNU implica un enorme salto de calidad ya que la SIDE podría espiar a quién quiere, cuándo y cómo quiere. Por supuesto que la ‘aparición’ de este decreto no es un hecho aislado, es parte de la estrategia del gobierno para garantizar el ajuste, las reformas regresivas (comenzando por la laboral que pretenden hacer pasar el 10 de febrero en el Congreso) y profundizar los negociados extractivistas intentando anular la posibilidad de resistencia social.

Este DNU rige automáticamente y solo puede ser frenado si ambas cámaras del Congreso lo rechazan. Como sabemos, el bloque de LLA no puede sostenerlo solo. Es así que, si sigue vigente será por la complicidad política del PRO, el radicalismo y sectores del peronismo, los mismos sectores que votaron el presupuesto de miseria con recortes brutales en salud y educación, quienes hoy no se expresan contra el DNU y de esa manera lo convalidan.

¿Cuáles son los puntos centrales del DNU?


Este decreto tiene como objetivo profundizar la centralización de la conducción del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) en la SIDE que forma parte del Poder Ejecutivo Nacional y depende del presidente.
Modifica a su vez el enfoque de la SIDE de ser un organismo de «seguridad nacional» a otro orientado a la contrainteligencia: Vigilar y controlar todo lo que el Poder Ejecutivo defina como un riesgo o una amenaza interna.

En concreto, el DNU:
-Crea dos nuevas «comunidades» que funcionan bajo la coordinación de la SIDE: la COMUNIDAD DE INTELIGENCIA NACIONAL (CIN) y la COMUNIDAD INFORMATIVA NACIONAL (CIFN).

-Modifica lo que se define como contrainteligencia. Permite interpretaciones ambiguas que tienen la intencionalidad de justificar tareas de inteligencia sobre actividades legítimas, como la militancia política, sindical o el periodismo.

-Habilita a agentes de inteligencia a detener personas sin orden ni control judicial. Para llevarlas adelante no deberán avisar a un juez sino a otras fuerzas represivas.

-Habilita que todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revistan el carácter de encubierto. Esto limita que se puedan supervisar las acciones llevadas adelante por la SIDE. Es decir, el Congreso pierde el control sobre el aparato de inteligencia.

-Da potestad a la SIDE para solicitar apoyo técnico y logístico de las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea), tirando por la borda la Ley de Defensa Nacional sancionada en 1988, que impedía la intervención de las FFAA en conflictos internos.

-Crea el Centro Nacional de Ciberseguridad, que depende de la Jefatura de Gabinete / Ciencia y Tecnología (hoy en manos de Adorni).

-Transforma la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) en Agencia Federal de Ciberinteligencia. Esto implica la institucionalización de las tareas de vigilancia y persecución en el ciberespacio.

-Habilita la celebración de convenios con las provincias para incorporar a las policías provinciales a la Comunidad Informativa Nacional.

En pocas palabras, con este DNU que se presentó bajo un discurso de “modernizar” y “ordenar” el sistema de inteligencia, el gobierno fortalece a la SIDE como herramienta de control, vigilancia y persecución, dotando de más poder a las fuerzas represivas, legalizando prácticas históricas de espionaje político y ampliando la posibilidad de detención, incluso sin orden judicial.

Pretenden desarticular la lucha. No pasarán


Como planteamos anteriormente, en febrero el gobierno pretende avanzar con una reforma laboral que ataca derechos legítimos de la clase trabajadora, ganados con la lucha como el derecho a huelga y la organización sindical. Por otro lado, mientras la Patagonia se incendia y no se garantiza un peso para frenar ese hecho, pretenden modificar la ley de glaciares para beneficiar a las multinacionales extractivistas. En resumen, mientras entrega el país al capital extranjero y se alinea con Estados Unidos, el gobierno nacional con Milei a la cabeza refuerza los organismos de inteligencia porque sabe que su plan económico no cuenta con consenso social. Necesitan controlar a quienes nos organizamos para luchar.

La SIDE, herramienta histórica de espionaje y control

Desde su creación, la SIDE fue una herramienta de espionaje interno contra militantes, trabajadores, periodistas y opositores políticos. En los 70’ formó parte del engranaje represivo que allanó el terreno al terrorismo de Estado que llevaron adelante los milicos durante la última dictadura militar, en coordinación con la CIA y los servicios de inteligencia de la región bajo el Plan Cóndor. Fue parte del aparato que persiguió, secuestró, torturó y desapareció a miles de compañeros y compañeras.
Hoy, el objetivo es el mismo: identificar, vigilar y reprimir a quienes se organizan para enfrentar el ajuste. Porque como bien sabemos, ajuste y represión van de la mano.

Organizarnos y luchar es la única salida

Este DNU, no solo es es un ataque directo a las libertades democráticas sino que también busca legalizar el espionaje político, la criminalización de la protesta y continúa la quita de derechos. No podemos permanecer perplejos. Tenemos que enfrentarlo con organización, unidad y movilización. Si el gobierno avanza hay que enfrentarlo.

PRC, 14/1/2026

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