La crisis mundial no resuelta por el sistema, impacta de manera especial en la juventud. Esto se ve en la precarización, en los bajos salarios de los trabajos, en la desinversión de los estados en la educación, en la desidia y represión hacia los jóvenes en los barrios, en la falta de vivienda, en el avance contra los derechos LGBTQ+. Nos han arrebatado el horizonte para soñar.
Otras de las caras es la avaricia capitalista, que ha llevado al planeta a su límite ecológico, destruyendo recursos naturales y con ello el desarrollo de la vida humana en nombre de las ganancias de unos pocos.
La situación es crítica desde toda perspectiva, y las burguesías solo repiten recetas para salvarse de esta crisis que solo llevan a un camino; el empobrecimiento general del nivel de vida. Las opciones “democráticas” que se proponen para administrar la crisis no harán más que profundizarlas, ya que no buscan un cambio real del sistema económico, político y ambiental.
El capitalismo-patriarcal no tiene nada que ofrecernos más que explotación, sumisión, violencia, alienación,drogadicción , guerra y destrucción del planeta.
No nos podemos quedar de brazos cruzados ante la realidad que nos rodea. Nuestro horizonte para cambiar la vida tiene que ser la revolución socialista. El sistema entra en crisis, pero nunca cae solo, es necesario la construcción de las organizaciones para derribarlo.
Por esto llamamos a la juventud trabajadora, estudiantil, desocupada, disidente a organizarse tanto en nuestros lugares de estudio, trabajo, barrios, como para combatir al sistema capitalista-patriarcal y al imperialismo. Contra los saqueadores de afuera y los de adentro.
La revolución no sólo es posible, sino que es imperiosamente necesaria para cambiar este orden de cosas e inaugurar un nuevo orden social profundamente humano, un mundo socialista y comunista. Un mundo sin oprimidxs ni explotadxs. Un mundo donde el reparto de tierras para vivir y producir, los hospitales y escuelas públicas con recursos, las empresas estatales, cooperativas y el trabajo para todxs sean moneda corriente. Un mundo dirigido por los trabajadores.
Sin embargo, esa revolución requiere no solo del arrojo de las masas sino de una dirección política, dirección que es necesario construir sobre la base de la lucha ideológica contra el reformismo, el centrismo y el derrotismo así como del combate contra los neofascistas.
La juventud históricamente ha estado muchas veces a la vanguardia de la lucha.
En lo estudiantil la reforma universitaria de 1918 fue uno de los hechos más importantes de nuestra historia que sirvió de ejemplo para todo el continente. En el Cordobazo, tucumanazo, y rosariazo, la juventud junto a los obreros fue la primera línea en combate contra la dictadura militar. En el 2001 una juventud totalmente empobrecida por las políticas menemistas fue gran participe de la gran rebelión popular.
Estos son algunos de los ejemplos más importantes para mostrar que la juventud siempre fue parte de los procesos para cambiar la realidad que descarga todo su peso sobre la clase trabajadora.
En los tiempos de hoy, en donde ser rebelde parece ser de derecha y apoyar vertientes fascistas es importante marcar ciertas cosas:
Debemos recuperar una juventud realmente rebelde y combativa contra toda injusticia y opresión. El sistema capitalista-patriarcal destruye tanto nuestros sueños individuales como los colectivos. No nos queda otro camino si queremos realmente cambiar nuestras realidades que organizarnos para pelear.
«Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.” Lenin
¡Por un movimiento estudiantil combativo!
¡Por la unidad obrero estudiantil!
¡Por una juventud para la revolución!
¡Por el socialismo!
