Desde que comenzamos la construcción de nuestra organización hace ya 10 años hemos tenido debates en relación a las estrategias para la toma del poder y las tácticas para lograr la unidad política de la clase trabajadora. Por supuesto que este debate no se inicia con nuestra organización sino que es un debate del marxismo revolucionario y ha tenido muchas respuestas diferentes en términos políticos, tanto a nivel teórico como a nivel práctico a lo largo de su historia. Aquí exponemos nuestra posición.
El partido como dirección política de la revolución
Por empezar, es necesario intentar establecer un lenguaje común entre compañerxs y organizaciones para poder discutir formulaciones y diferentes propuestas, para no caer en la torpeza que implica enredarse en la discusión terminológica y poder avanzar en aportar al desarrollo de las herramientas que contribuyan al aumento de la relación de fuerzas de la clase obrera y el pueblo.
En la tradición leninista el partido revolucionario de cuadrxs es la herramienta fundamental para dar dirección política al combate de la clase trabajadora contra el sistema capitalista y llevar a la toma del poder a la clase. En este caso se trata de un partido revolucionario único que logra sintetizar todas las expresiones políticas de la clase en el programa revolucionario comunista.
Luego del triunfo de la revolución proletaria en Rusia, el partido bolchevique cambió su nombre y pasó a ser el Partido Comunista y fundó la III internacional, la más grande de las experiencias de centralización de lxs revolucionarixs en escala mundial. Los cuatro primeros congreso de esa internacional trazan muchos de los debates que luego hemos abordado las diferentes camadas de revolucionarixs a lo largo de la historia[1].
La situación Rusa
En Rusia la revolución se da a grandes rasgos con la combinación de algunos elementos particulares: la movilización masiva de campesinxs al ejército por la primera guerra mundial, la existencia de un gobierno monárquico absolutista, el desarrollo de un proletariado concentrado por la industrialización empujada por el imperialismo y una mayoría campesina en la población. En este contexto es que se produce la revolución de febrero, propagando los soviets, volteando a la monarquía y comenzando el proceso de fraternización entre obrerxs, soldados y campesinxs.
Los soviets fueron el ámbito de disputa política entre las corrientes reformistas y centristas (mencheviques y eseritas) y las corrientes revolucionarias (Bolcheviques, Interdistrital, Anarquistas) y el ámbito de centralización de la acción de obrerxs, soldadxs y campesinxs. Estos dos procesos simultáneos tienen diferentes velocidades en el proceso revolucionario y también responde a diferencias regionales dentro de la propia Rusia.
La fusión entre los Bolcheviques y la Interdistrital fue configurando el partido revolucionario, que pasó de ser una minoría en los soviets a ser cada vez mas la dirección política del proceso (de julio a octubre del ’17 se da esta consolidación). Finalmente al bolchevismo se van a incorporar mencheviques internacionalistas y eseritas de izquierda, luego de octubre. Después, a raíz de la guerra civil, se va a consolidar el modelo de partido único anulando las fracciones internas, incluso la participación de tendencias revolucionarias en los propios soviets.[2]
La imposibilidad de replicar este proceso tal cual se dió en Rusia planteada por Trotsky es crucial para comprender las orientaciones de la III Internacional. Según sus propias palabras, “para el éxito de esta amplia maniobra envolvente se requería un concurso excepcional de circunstancias grandes y pequeñas. Ante todo, hacía falta un ejército que no quisiera ya batirse. Muy otro hubiera sido el desarrollo total de la revolución, particularmente en el primer período, si no hubiéramos tenido, al llegar el momento oportuno, un ejército campesino de varios millones de hombres vencido y descontento. Sólo en estas condiciones era posible realizar de modo satisfactorio con la guarnición de Petrogrado la experiencia que predeterminó la victoria de Octubre. No convendría erigir en ley tal combinación especial de una insurrección tranquila, casi inadvertida, en la defensa de la legalidad soviética contra los kornilovianos. Por el contrario, puede afirmarse con certeza que nunca se repetirá semejante experiencia en ninguna parte bajo la misma forma. Pero procede estudiarla con cuidado porque su estudio ensanchará el horizonte de cada revolucionario, desvelándole la diversidad de métodos y medios susceptibles de ponerse en práctica, a condición de asignarse un móvil claro, de tener una idea precisa de la situación y el propósito de llevar la lucha hasta el final”[3].
Así la III Internacional formuló diferentes tesis para lograr la hegemonía comunista en la clase obrera. El frente único obrero, fue una de estas tácticas para unir al proletariado en la lucha y tratar de conquistar la hegemonía comunista. Trotsky formuló esta necesidad en 1922 en el comité central de la III Internacional: “Si pudiésemos simplemente unir al proletariado en torno a nuestra bandera o alrededor de nuestras consignas prácticas, y saltar por encima de las organizaciones reformistas, ya fuesen partidos o sindicatos, lógicamente, esto seria lo mejor del mundo. En este caso, el problema del Frente Único no existiría en su forma actual”[4]. Es decir, la política del frente único busca ampliar la hegemonía de lxs comunistas sobre la clase en un contexto donde no dirige al proletariado. Como dice Trotsky, esta táctica “no incluye garantías de que la unidad de acción será alcanzada en todos sus puntos. Por el contrario, en muchos casos, y quizá en la mayoría de ellos, los acuerdos organizativos serán alcanzados a medias o no lo serán del todo. Pero es necesario que las masas en lucha tengan siempre la posibilidad de convencerse de que la imposibilidad de lograr la unidad de acción no se debió a nuestra política irreconciliable sino a la falta de una real voluntad de lucha por parte de los reformistas”[5]. Esta táctica busca mediante la unidad con lxs reformistas y centristas desenmascararlos y mostrar su límites, en la misma medida que se propone como dirección del conjunto. Es una táctica de unidad y de disputa política.
El Frente Antiimperialista Único
En el cuarto congreso se formula otra táctica de intervención para los países de oriente que es la del Frente Antiimperialista único. En este caso, para aquellos países coloniales o invadidos por ejércitos imperialistas, se planteó la posibilidad de hacer acuerdos con sectores burgueses. Este tipo de frente es el germen del Frente Popular, política característica del stalinismo y que en los hechos implicó subordinar la clase trabajadora a la burguesía. La aplicación de esta política debería ser contrastada con la actuación del Partido Comunista Chino de Mao Tse Tung y el Partido Comunista Indochino de Ho Chi Minh.[6]
Desde nuestra organización nos hemos planteado como línea estratégica que no se deben hacer frentes con sectores de la burguesía ya que ninguna de sus fracciones puede cumplir un rol revolucionarioen la etapa actual del capitalismo. En este sentido somos contrarios a los Frentes Únicos Antiimperialistas y los Frentes Populares y partidarios del Frente Único obrero.
Si falta el partido revolucionario, ¿Cuál es la estrategia de poder?
Ante la debacle de la III internacional, la persecución a lxs trotskistas en todo el mundo y la claudicación del los PC a la política burguesa[7], en el seno del movimiento trotskista siguieron los debates sobre cómo saldar el problema estratégico de la unidad de la clase y la falta de dirección política.
En ese marco es que se da la formulación por parte de Nahuel Moreno en la IV internacional de la política de Frente Único Revolucionario[8]. En el contexto de ascenso de masas que caracterizaba Moreno en la década del ’40 sostenía lo siguiente: “habrá un proceso de desarrollo desigual y combinado entre el comienzo de superación de la crisis de dirección y el fortalecimiento de nuestro partido mundial y sus secciones. La crisis de los aparatos libera tendencias revolucionarias inconscientes, centristas de izquierda o ultra izquierdistas, y con todas sus limitaciones y errores llevarán al movimiento de masas posiciones revolucionarias, respondiendo principalmente a las cuestiones más urgentes, concretas y perentorias. Llamamos a estas tendencias “inconscientemente revolucionarias” porque no se han elevado a la comprensión de la necesidad de nuestro programa y organización mundial, pero su surgimiento tiene un profundo significado objetivo: es el comienzo de una nueva dirección revolucionaria del movimiento de masas, porque muestran los primeros pasos objetivos de la vanguardia obrera o de movimiento de izquierda orientados a darse a si mismos y darle a las masas una política revolucionaria. Nuestro movimiento trotsquista es el factor conscientemente revolucionario que tiene que comprender estos primeros pasos y, en lugar de asustarse ante ellos, debe desarrollarlos y acelerarlos”[9]. La estrategia para unir “estas tendencias revolucionarias inconscientes” y hacer crecer las secciones de la IV internacional, entonces adopta ciertas características del frente único obrero: proponer la unidad en la perspectiva de desarrollar un partido único del proletariado. Desde ya que no compartimos la terminología sobre lo «inconsciente» de lxs militantes que forman parte de distintas organizaciones y destacamentos, pues no consideramos que exista hoy un grupo o dirigente verdaderamente «consciente» sobre cómo hacer la revolución en Argentina y sí distintos intentos por avanzar en este sentido.
Aclarado esto, señalamos que esta orientación de Moreno plantea que “a esta tarea la denominamos Frente Único Revolucionario, para mantenernos en la tradición del marxismo de nuestra época, que ha denominado a las otras dos estrategias más generales del movimiento comunista internacional Frente Único, el Proletario y el Antiimperialista. De cualquier forma, lo menos importante es el nombre. Lo importante es comprender que el Frente Único Revolucionario significa toda una nueva estrategia general que se sintetiza en la necesidad de que nuestras organizaciones trotsquistas nacionales asuman la tarea obligatoria de organizar la acción común de las tendencias revolucionarias que surgen de la crisis de los aparatos en el movimiento de masas, para postular con redobladas fuerzas el derecho y la necesidad de que haya una dirección revolucionaria del movimiento de masas, y para ayudar a que estas tendencias en verdad se eleven a actuar como una dirección revolucionaria”[10].
El Frente Antiimperialista por el Socialismo
La experiencia del PRT en Argentina partió de estos desarrollos y se nutrió de varias experiencias revolucionarias a nivel mundial[11]. Solo por mencionar las más importantes: son sobradas y abundantes las notas y documentos en donde el PRT retoma planteos bolcheviques, así como de las enseñanzas de la lucha vietnamita contra el imperialismo y las más conocidas y abiertas reivindicaciones del proceso revolucionario cubano, particularmente las orientaciones políticas e ideológicas del Che Guevara.
En el planteo perretista el Partido de cuadrxs leninista debía trazar una política de hegemonía proletaria hacia otros sectores de la sociedad (no sectores de la burguesía) y hacia otras organizaciones políticas que venían rompiendo con aparatos tradicionales. Desde esta perspectiva podemos decir que es una aplicación particular del Frente Único Revolucionario en los términos de Moreno y de Frente Único Obrero en los términos de Trotsky, ya que buscaba a la vez la unidad política de la clase (FUO) llevando adelante acuerdos con organizaciones de masas o dirigentes de esos organismos -como Tosco- y buscaba la unidad combatiente de organizaciones revolucionarias (FUR) que venían rompiendo con sus políticas conciliadoras o centristas (por ejemplo las FAP, la Columna Sabino Navarro, que venían del peronismo, y otras organizaciones del trotskismo de combate). En la estrategia perretista el FAS podía cumplir el papel de aglutinamiento que habían tenido originalmente los consejos obrerxs ante la falta del desarrollo de los mismos en argentina. Obviamente esta política se combinaba con el desarrollo del ERP, en relación al cual aún tenemos debates abiertos sobre la oportunidad de construir el ejército tan anticipadamente[12].
La propuesta del «Partido de Trabajadores» del PTS y el debate con el PO
Desde hace algunos meses el PTS ha hecho pública una iniciativa: la propuesta de construir una herramienta política para la clase trabajadora y el conjunto de lxs explotadxs. Aunque no coincidimos con la forma que toma dicha propuesta, nos parece oportuno y saludable que lxs compañerxs hayan abierto el debate sobre cómo podemos lograr construir una herramienta política que nos permita avanzar en mayores niveles de unidad y a la vez trascender lo que hoy se aglutina dentro de la izquierda.
Frente a la falta de alternativa política y la crisis de representación de los partidos patronales, la propuesta del PTS es armar un Partido de Trabajadores (PT) como forma de aglutinar a todos aquellos sectores desencantados con la casta y los políticos tradicionales, o que sienten rechazo por las condiciones de vida a las que nos someten las «propuestas» de la burguesía. Una suerte de frente único entre organizaciones políticas de izquierda con sectores del sindicalismo que quieran enfrentar el ataque de la ultraderecha y las patronales. Con esta orientación, plantean darle una alternativa a sectores de la base peronista que, desencantados de sus dirigencias, verían en el PT la posibilidad de luchar por una cantidad de demandas en común. Es importante señalar que se encargan en sus notas de aclarar que es en forma delimitada y excluyente de la burocracia sindical y las conducciones peronistas cómplices del avance de Milei. Sin embargo, no termina de quedar claro de qué modo o por qué motivos sectores peronistas aceptarían un programa de clara delimitación de clase y de orientación socialista para dar la lucha política cuando hoy no lo hacen. A su vez, conociendo otras experiencias históricas de partidos de trabajadores al estilo PT brasilero, o Partido Laborista inglés, debemos señalar que en el desarrollo histórico estas experiencias siempre han funcionado como salvavidas del capital, es decir, poco han favorecido en construir poder obrero y popular, más allá de haber comandado Estados de bienestar. Por eso no vemos de ningún modo, con la actual correlación de fuerzas, que haya posibilidad de desarrollar una experiencia de este tipo que no termine a la rastra de la conciliación de clases, es decir, a la cola del peronismo, aun sabiendo que no es esa la intención de la propuesta del PTS. Planteando un debate fraterno, no nos parece lo mismo desarrollar tácticas de frente único con sectores reformistas, que intentar fundar un Partido de trabajadores con ellos. A nivel político, creemos realmente que la propuesta de un frente único revolucionario puede permitirnos lograr la unidad de lxs revolucionarixs, mientras disputamos la hegemonía dentro de la clase con tácticas de frente único.
En debate con esta propuesta, la otra organización importante del Fitu, el Partido Obrero, planteó su respuesta. Crítico frente a la propuesta del PT por motivos similares a los que señalamos más arriba, deja abierta la pregunta al PTS acerca de por qué negarse a qué sea el ya existente Fitu el que supere ser solo un frente electoral. Y va más allá: sostiene que ya existe la herramienta para que, en caso de existir, sectores del movimiento obrero desencantados con las conducciones peronistas peguen el salto al clasismo, a saber: el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC).
En esta conclusión, no obstante, vemos otro problema que nos interesa debatir: el de no estar pensando cómo ampliar realmente la incidencia de la izquierda a nivel del movimiento obrero, como superar lo que hoy puede aglutinar el PSC que no es más que algún sindicato, algunas comisiones internas y un grupo de cuerpos de delegados muy identificados con las corrientes que dirigen el espacio. Sin desvalorizar esta instancia de coordinación o la militancia de los sectores que la integran, que respetamos, creemos que sostener una disputa real dentro del movimiento obrero demanda algo más que reafirmarse en estos espacios como única alternativa y esperar que los demás sectores vengan a ellos. En este sentido, creemos que es importante retomar los planteos de Trotsky sobre el Frente Único Obrero, que plantean otra táctica para lograr disputar la hegemonía dentro de la clase cuando se encuentra en manos de sectores reformistas.
Nuestra propuesta
Partiendo de la falta de partido revolucionario en la Argentina y en el mundo, ante el avance del neofascismo y sobre todo de las patronales sobre los derechos y las condiciones de vida del conjunto de la clase, entendemos que es necesario y urgente llevar adelante una política de frente único obrero a nivel de masas y de frente único revolucionario a nivel político.
Como ya dijimos, a diferencia de Moreno, no partimos de que todas las demás organizaciones son “revolucionarias inconscientes” sino que en general se trata de destacamentos políticos revolucionarios con distintos niveles de desarrollo o incidencia. En este sentido, no partimos de la idea de hacer crecer nuestra organización como germen de «EL» partido, sino de la hipótesis mucho más humilde de que es necesario ir logrando centralizar la política de las distintas organizaciones revolucionarias que hoy existen, en la perspectiva de desarrollar un partido revolucionario un frente único revolucionario con libertad de tendencias. Por eso nos parece necesario y muy saludable que encaremos los debates sobre cuál es la herramienta que necesitamos, aún si hoy no logramos ponernos de acuerdo.
Sobre la base de esta concepción general, que es parte de la tradición marxista, es que nos proponemos desarrollar la línea estratégica de nuestra organización, planteando siempre la necesidad de pensarla situación para deducir de ella las tareas concretas y a su vez analizarla situación nacional, regional e internacional junto a otras organizaciones para poder dar pasos concretos en la unidad de lxs revolucionarios.
Entendemos que existen diferentes niveles de relación entre las organizaciones y que los proceso de fusión son el último escalón, que requiere de la necesaria homogeneidad ideológica para poder sostenerse en el tiempo. Sobran ejemplos recientes en nuestro país en donde apurar los procesos termina en prontas rupturas, con el costo que esto tiene para lxs militantes. Las diferentes experiencias de unidad de lxs revolucionarixs que hemos vivido y otras que conocemos por compas de otras orgas pone de relieve la importancia de estas cuestiones.
Sin embargo, pueden existir otros niveles de centralización política que nos permitan actuar de conjunto en determinados aspectos de la militancia aún con nuestras diferencias y que nos permitan ampliar la llegada de la propaganda revolucionaria.
En el marco actual de dispersión de las organizaciones revolucionarias y de militantes sueltxs, y al mismo tiempo de concentración en el FIT-U de la imagen de la “izquierda”, consideramos clave poder avanzar en la perspectiva de estabilizar relaciones políticas que permitan desarrollar la práctica común en el formato planteado del Frente Único Revolucionario.
PRC, Diciembre de 2025.
[1] https://www.marxists.org/espanol/tematica/internacionales/comintern/4-Primeros3-Inter-2-edic.pdf
[2] Este proceso de prohibición de las fracciones generó una gran debilidad en el partido bolchevique que luego de la guerra civil Stalin aprovechó para conformar su camarilla reaccionaria. Por eso en nuestros principios defendemos la particiapción de todas las tendencias revolucionarias en los organismos de las masas
[3] León Trotsky, Lecciones de Octubre, http://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/Lecciones_de_Octubre_Trotsky.pdf
[4] León Trotsky, Las tácticas del Frente Único, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1922/03-1922.htm
[5] Ídem.
[6] Para una primera aproximación al caso vietnamita podemos leer a Nvo Van Xuyet, https://www.marxists.org/espanol/ngo/2001/octubre20.htm. Una primera aproximación a la política en China puede ser leída en las Tesis de la revolución permanente de León Trotsky, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/index.htm
[7] Como muestra basta ver la revolución Española, pero no sólo, la polítca de Frentes Populares en Europa (Francia, Italia entre otros) y en Argentina ha dejado en claro que la experiencia de esa política fue una real entrega de la clase trabajadora a la política burguesa
[8] Se puede encontrar la primera formulación en “Las Tesis de Leeds” https://www.marxists.org/espanol/moreno/1950s/1958fu-1.htm y seguir los planteos en “Perú: dos estrategias” http://www.nahuelmoreno.org/escritos/peru-dos-estrategias-1961.pdf
[9] Nahuel Moreno, “Las Tesis de Leeds” https://www.marxists.org/espanol/moreno/1950s/1958fu-1.htm
[10] Ídem.
[11] Ver PRC, La Corriente Negada, el trotskismo de combate
[12] Ídem.

El documento tiene bastante afinidad con lo que estamos debatiendo sobre el Partido de Trabajadores, a partir de lanzamiento que ha hecho el PTS. También sobre la táctica del Frente Único, aunque es equivocada la referencia que hacen a la táctica del Frente Único Antimperialista y/o Frente único Obrero de la Tercera Internacional. Es falso que el FUA fuera un planteo de Frente Popular. Esta es la deformación con la que el stalinismo bastardeó la táctica. Es falso que las Tesis de Oriente, que contienen ambas formulaciones de la táctica del Frente Único, plantearan una alianza con la burguesía nacional. Lo que plantean las Tesis de Oriente es una táctica de FUA para ayudar a que las masas de los países atrasados (de base social campesina), dominados por la burguesía nacional y sus partidos, ROMPAN con los mismos, y sin el ultimátum que ingresen a los incipientes partidos comunistas, establezcan un FUA con ellos. Fernando Armas, mililtante del SR en MARABUNTA
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Aquí Didi, del PO. Saludo fuertemente la discusión. Aquí mi aporte.
La aplicación del Frente Único Revolucionario de Moreno que prometía unir a los sectores revolucionarios llevó a… ingresar al peronismo y subordinarse humillantemente ante él haciendo una suerte de consejerismo hacia el propio Perón. Es la demostración práctica de que el FUR es una suerte de “vale todo”. Se intenta un bloque político más o menos coyuntural, más o menos estratégico, con este o el otro bajo cualquier criterio de ocasión, sin explicitar nunca con qué programa unificar la vanguardia. Así la mayoría de la izquierda, evidenciando su carácter centrista, se disolvió en el nacionalismo burgués y pequeño burgués (foquismo), el estalinismo y demás, asumiendo programas de compromiso que no valían nada porque en definitiva apuntaban a la reforma del capital o limitado antiimperialismo que los nombrados dirigentes “de la cuarta internacional” no tenían problema en promover, sosteniendo la ficción de que al interior de su organización seguían con un programa socialista revolucionario.
El FIT-U fue la primera experiencia que levantó un programa de independencia de clase, señalando con absoluta claridad que había que luchar por un gobierno de trabajadores, que expresa la dictadura proletaria, es decir el sujeto revolucionario en el poder que tenía que llevar adelante todas las medidas expropiatorias y de destrucción de la maquinaria estatal capitalista. Ahora el PTS –ya habiendo apalancado a Bregman y buscando extender la influencia de su figura- dice “con el FIT-U no alcanza”. ¡Ah bueno! ¿Con quién si alcanza? Con la CATT, Yaski y Yofra. ¿Con ellos vamos a firmar por un gobierno de trabajadores? Eventualmente no importa para una parte mayoritaria de la tradición de la izquierda qué programa, y ahí van haciendo no experiencias sino retomando experimentos fracasados por todo el mundo como el PSOL o el NPA. Firmar por el gobierno obrero, fue táctico, no estratégico para ellos y ahí el problema. Lo del PTS además es un amague (no hay sectores reales para recoger el planteo, dicho por ellos mismos) y aporta confusión a la vanguardia sembrando ilusiones en un partido tipo laborista (sin programa o peor con el programa “amplio” del tradeunionismo) como si entrar a un PT fuese una máxima y no una táctica para una situación concreta ya existente.
Lo que va acá es fortalecer los polos políticos y clasistas que ya existen, sumar ahí, convertirlos en un atractivo para nuevos sectores, mejorar sus métodos, salir de lo protocolar y que se transforme en un caldo de desarrollo consciente de la vanguardia con debate y acciones de frente único entre corrientes que hoy se reconocen de tradiciones y programas diferentes. Esa es la única metodología que torna posible pensar una organización centralista común en el futuro. Es también la única metodología que puede transformar un bloque que señala al sujeto que tiene que gobernar (lo cual sigue siendo modesto), en el bloque que se postula a si mismo para dirigir ese gobierno obrero. Es la unidad indisoluble de la táctica del frente político de independencia de clase a la del gobierno obrero (gobierno de un frente de organizaciones que quieren tomar el poder para destruir la maquinaria estatal burguesa y expropiar al capital).
Sobre FUA y FU. En cierto sentido, como bloque político el FIT-U es el único antiimperialismo consecuente, por ello bien podemos situarlo dentro de la tradición del Frente Único Antiimperialista, que no debe ser visto como un frente popular sino como la táctica para que el proletariado lidere la lucha contra la opresión nacional uniendo tras de sí todas las masas oprimidas. Ahí su fuerza, y la explicación de que el FIT-U no haya sido efímero como el Frepu o IU. En cierto sentido, también el PSC actúa bajo la lógica del Frente Único, formando las columnas independientes en las movilizaciones del movimiento obrero, y desechando el criterio de unir agrupaciones sindicales, por una unión de representaciones reales del movimiento obrero. Llamo a que el PRC se sume sin ambagues a construir y mejorar estas experiencias.
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Ante todo bienvenido el debate.
Sobre el FUA desde el PRC planteamos un rechazo a las formas históricas que en lo concreto tomó esa política dirigida por el estalinismo. Devino en frente popular, se desarrolló de ese modo y en los hechos significó la conciliación de clases. Tampoco vemos que hoy esa política pueda llevar a buen puerto, sobradas muestras en Latinoamérica al respecto. Hay una confusión grande entre el anti imperialismo y el nacionalismo (burgués, por definición).
Sobre el FUR que planteó Moreno y lo que plantea el compañero del PO. El desarrollo político del grupo dirigido por Moreno devino en integración al peronismo, entrismo y terminar a la rastra de posiciones sindicaleras. Pero eso no significa que el planteo teórico por intentar reunir a todas las corrientes de intención revolucionaria y socialistas, tenga que ser descartado por lo que Moreno y su grupo terminaron haciendo en los ’70. Sobre la reducción de decir «riquísimo pequeño burgués» para caracterizar la orientación estratégica de la corriente política más importante de aquel período, recomiendo un estudio serio sobre sus documentos, boletines y prensas, como para evitar falsos debates y tomar aquellos aprendizajes que son útiles en el presente.Vemos que hay potencial en el planteo del FUR que se diferencia del FUO (hoy, sobre todo). Este último es la táctica para la lucha de clases cuando los comunistas no tenemos la dirección del movimiento de masas. La táctica del FUO se torna importante, pero es un problema -un obstáculo- que las organizaciones del fitu no tengan acuerdo ni siquiera en ella (en estos días hay dos convocatorias de similar tenor, pero diferentes en el método, para organizar el rechazo a la reforma laboral, por poner un ejemplo, iniciativas de las que el PRC siempre forma parte).
Teniendo en cuenta el desarrollo histórico de la clase obrera en el país, de su vanguardia, sus tradiciones políticas y sus organizaciones, parece imposible la unidad de mando bajo una sola dirección partidaria actualmente. En este sentido decimos que es necesaria una herramienta «frentista» que agrupe a las organizaciones políticas con un claro programa socialista con la perspectiva del gobierno obrero y popular. El Fitu no es eso en los hechos, lamentablemente. Cómo tal, no ha ido mucho más allá de jugar un papel importante en la táctica electoral (y en ese sentido, lo hemos llamado a votar siempre). Creemos, de todos modos, que en ese terreno no se juega el principal partido, que el FUR es mucho más que eso y que, de todos modos, las organizaciones que componen el FITU deberían jugar un papel importante en la conformación del FUR.
«Sumarse al FITU» como dice el compañero del PO, hoy no significa mucho más que jugar un papel menor a la hora de encarar campañas electorales y eventualmente formar parte de las listas. Cuestiones secundarias para la lucha de clases, insisto. En todo caso, el llamado es a que más pronto que tarde, haya una política sensata, honesta políticamente, fraterna, reconociendo el peso de las construcciones pero sin que sea una imposición del aparato, para avanzar en la construcción de una herramienta como se plantea en la nota. Cuando esto ocurra seguramente ahí estaremos.
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