Fuera el imperialismo de Argentina


Malvinas se está poniendo en el eje de la discusión política nacional. El gobierno de Milei, un gobierno totalmente arrodillado al imperialismo de E.E.U.U y al sionismo, se puso en estas semanas pasadas en una pose soberanista sobre el reclamo de argentina sobre Malvinas.

Esto solo se puede explicar por dos cuestiones: primero, sirve como una presión Estadounidense al Reino Unido y a Europa en general por el aumento que quiere que el gobierno de Trump sobre el presupuesto militar en la OTAN, usando a Argentina como moneda de cambio. La jugada del gobierno fue anunciar sanciones a las empresa británica e israelí que están en proceso de extraer petróleo de Malvinas, en claro guiño al gobierno de Trump. Por otro lado, un cambio total de discurso ante la presión social por parte de la población sobre el reclamo de los jugadores de la selección con la bandera con la frase «las Malvinas son argentinas» que dejó mal parada a la dirección del gobierno nacional que desde el inicio de su gobierno se demostró aliada del imperialismo, eligió a la figura de Margaret Thatcher y esgrimió en distintos momentos que la Malvinas no le pertenecían a Argentina, sino a los kelpers.
Tal es así que el gobierno pretende pegarse a la marea por Malvinas que se masificó después del partido con Inglaterra, tratando de quedar bien con ciertos sectores de su electorado y con la masa de la población en general. Sobre todo después de quedar golpeado en la sesión de senadores por el tratamiento de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que entre otras cosas, permitía una extranjerización sin límites de la tierra. La manifestación del 6 de agosto fue muy importante ya que en la misma se congregaron diferentes sectores, con una gran amplitud y simpatía popular por la resistencia contra la ley, inflingiéndole, de esa manera, una derrota parcial al gobierno.
Este viraje del gobierno expuso a uno de sus jefes detrás del escenario: el empresario sionista Elsztain. Este personaje comenzó a adquirir títulos de la Falkland Islands Company entre 2005 y 2006, actualmente integrada a FIH Group,y posee intereses inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros y comerciales en las islas. Su participación actual ronda el 2%, aunque en 2017 quiso ir bastante más lejos e intentó avanzar sobre el control de la compañía.

La base integral en Ushuaia y la sombra estadounidense

En la cadena nacional del 3 de septiembre Milei hablo de sobre la construcción de una «base naval conjunta» en Ushuaia, Tierra del fuego. Un anuncio así por uno de los puntos de tránsito y control  internacional marítimo más importantes del país no pasa inadvertido. Y es que el Canal Beagle representa para los intereses de EE.UU y China un lugar estratégico.
En este sentido, la ampliación de recursos del gobierno nacional no significa, como pretende venderla, un reforzamiento de la soberanía sobre la región, si no, todo lo contrario. El alineamiento y sometimiento del gobierno hacia el imperialismo yankee hace que medidas como la construcción de esta base naval, la llegada de material militar como los F16 o los anfibios Strikers, solo sirvan para reforzar el dominio Estadounidense en la región y específicamente, hacia el país.
Si bien el gobierno anuncia que la base no va a ser compartida con los estadounidenses, sabemos de sus intenciones en ayudar a construirla y del interés material de Estados Unidos en la región austral.

El gobierno nacional ha profundizado los lazos con el imperialismo liderado por Estados Unidos e Israel subordinándose a sus políticas a nivel internacional, ya sea votando juntos y casi en soledad en las Naciones Unidas, permitiendo la entrada de tropas norteamericanas en Tierra del Fuego o intentando frenar el avance chino en la región.
Además, tenemos sobre nuestras cabezas una deuda con el Fondo Monetario Internacional que es un grillete para las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo pobre.
Esa deuda se paga con el hambre, miseria y pobreza de todes nosotres.
Para nosotres, ningún sector de la burguesía argentina, con sus partidos políticos ni su ejército reaccionario puede llevar adelante tareas contra el imperialismo, sea el norteamericano, el sionista, el inglés o el chino.
El giro malvinero de Milei y su runfla es sólo una pose oportunista para mejorar en las encuestas y una subordinación a EEUU.
La lucha contra el colonialismo y por la liberación nacional en situaciones de coloniaje o de subordinación al imperialismo es parte de la lucha general de la clase trabajadora y el pueblo. Sin embargo los discursos nacionalistas son usualmente utilizados por diferentes sectores de la burguesía para unificar a la clase trabajadora y la propia clase dominante bajo el «supremo interés» nacional. Está demostrado por la historia que la burguesía argentina no ha desarrollado programas de liberación nacional o de independencia económica y política del imperialismo. A lo sumo algunos sectores se han planteado la especulación entre bloques imperialistas, desarrollando de esa manera, disputas interburguesas que no dejaron nunca una opción de cambio para la clase trabajadora.
La expulsión del imperialismo y la recuperación de empresas, recursos naturales, nuestra tierra, ríos, océanos y particularmente de las Islas Malvinas es una tarea que solamente un proceso revolucionario llevado adelante por la clase trabajadora puede hacer efectivo.
Llamamos a enfrentar al imperialismo en todas sus formas en el país y el mundo pero entendiendo que solo una salida con perspectiva socialista puede hacerlo realmente.

¡FUERA FMI DE ARGENTINA!

¡FUERA INGLESES DE MALVINAS Y YANKEES DE AMÉRICA LATINA!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

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