Paro nacional y plan de lucha contra el ajuste

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Los números de la economía muestran a las claras la política antipopular del gobierno. El beneficio total para el empresariado, y el perjuicio total a la clase trabajadora, con inflación y pérdida del poder adquisitivo, mayor desocupación y pobreza. Para enfrentar el ajuste de patrones y gobiernos, es necesario un frente único obrero de los sectores clasistas y combativos, que promueva acciones independientes, pero también que no se aísle y sepa promover la más amplia unidad de acción.

Los números del ajuste

Desde que asumió el gobierno de Cambiemos, la burguesía agraria ha ganado unos 140 mil millones de pesos extras a partir de la quita de retenciones, en tanto 43.000 extras millones de pesos ganaron los bancos, y 70.000 millones otros burgueses a partir de los manejos financieros iniciados durante el kirchnerismo y continuados por el macrismo.

Además, el gobierno pidió prestado 20.000 millones de dólares en concepto de deuda externa, que, con un sistema impositivo regresivo, pagaremos todos nosotros.

Los datos de inflación anualizada rondan el 40%, lo cual, combinado con las paritarias pactadas por la burocracia sindical, ha generado una caída del poder adquisitivo de los trabajadores del 18%. Si a ello le sumamos unos 200.000 despidos entre estatales y privados (que acompañan a una caída de la producción industrial del 8% interanual), se comprende que la desocupación se acerque ya al 10% y que la pobreza haya avanzado hasta alcanzar al 34% de la población (o sea, 1,4 millones de nuevos pobres).

 

La burocracia sindical y nuestros reclamos

Ante este panorama, la burocracia sindical brilla por su falta de voluntad de lucha.

La CGT se ha unificado en torno a la tranza de espacios de poder y no para enfrentar el ajuste. El encuentro de los burócratas Daer, Acuña y Schmid con el gobierno así lo demuestra. Lo único que les importa es conservar el dominio sobre los sindicatos y su caja, mientras que la perspectiva de una huelga general y un plan de lucha, tan reclamados por los trabajadores, se hacen cada vez más lejanos.

La burocracia ligada al kirchnerismo carece de plan de lucha y, bajo la presión de la bases, sólo convoca a huelgas aisladas. Además, pretende llevar al movimiento obrero a la rastra de sectores empresariales y de los responsables de políticas de ajustes llevadas adelante en el gobierno anterior (como Kicillof, Boudou o Tomada), y ahora profundizadas, sin criticar a los gobernadores del FpV, que en nada se han diferenciado de la política económica de Cambiemos.

Desde la clase trabajadora, debemos seguir movilizados en la calle por paro nacional y un plan de lucha para derrotar el plan de ajuste de Cambiemos y de todos los gobernadores: por la inmediata reapertura de las negociaciones paritarias, no a los despidos y suspensiones, abajo el tarifazo, todos bajo convenio, basta de represión a la protesta social.

 

Frente único obrero, independencia de clase, y unidad de acción

Una lucha a fondo contra el ajuste tiene como base la independencia de clase y la unidad en la acción.

Por eso, consideramos muy valioso el paso dado desde el sindicalismo clasista y combativo que movilizó el pasado 9 de agosto a Plaza de Mayo contra el tarifazo y el ajuste.

Pero también hay que ser parte protagónica de las movilizaciones como la Marcha Federal, marcando nuestra independencia y sin dar ninguna confianza a quienes en simultáneo apoyan a ajustadores.

De allí que saludamos la organización de una columna del sindicalismo combativo en esa marcha. Pero, si pretendemos disputar la dirección del movimiento obrero para una perspectiva clasista a partir de los espacios políticos y sindicales que hemos conquistado, no sirve de mucho hacer actos aparte y quedarse sólo en la denuncia y la delimitación. Hay que tomar los lugares que nos corresponden y marcar la cancha con nuestra presencia, cuerpo a cuerpo.

Es necesario avanzar en la construcción de un frente único obrero que enfrente la unidad que, más allá de sus diferencias, tienen las distintas expresiones de la burguesía a la hora de ajustarnos.

Un frente de la clase trabajadora que no esté dispuesto a ceder conquistas a cambio de componendas con algún sector burgués y, por lo tanto, ajustador y ajeno a nuestros intereses, y que, a la vez, sepa promover la más amplia unidad de acción para golpear juntos y poner freno a este plan económico antipopular.

VO N° 11, Septiembre 2016.


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