Vivas y libres nos queremos

“Poder, poder.
a tomar el poder.
Y ahora que estamos juntas,
ahora que sí nos ven.
Abajo el patriarcado, se va a caer, se va caer”.

En cada marcha lo cantamos fervientemente, muchas, de a miles… lo cantamos las que tenemos voz por las que no la tienen, por las que ya no se pueden ver…Por las que el patriarcado se cobra cada 18 hs…

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El asesinato de Micaela

No nos alcanzan las palabras. Nos sobran los motivos para acabar con este sistema que nos mata por ser mujeres; que nos mata porque la (in) justicia lo promueve; que nos mata porque las redes de complicidad y responsabilidad están a la orden de día, porque no importa la palabra de las víctimas sino la influencia y contactos de los culpables.

Micaela era militante, luchaba contra la pobreza, el hambre y la violencia de género. Micaela no está entre nosotras porque una vez más el Poder Judicial -encarnado esta vez en el juez Rossi – desplegó nuevamente su omnipotencia, misoginia y conservadurismo como eje para dictaminar que su asesino quede en libertad sin haber cumplido su condena: Sebastián Wagner quien había cometido (al menos) dos violaciones y había sido condenado a 9 años de prisión. Es decir, 9 años por dos violaciones y libertad para este hijo sano del patriarcado. La muerte para Micaela. Evidentemente, la justicia es patriarcal y de clase y si bien,  excede discutir el sistema punitivo en este comunicado es fundamental tener claro que la cadena perpetua no va a solucionar la existencia de violadores.

La muerte de Micaela no puede ser analizada en el vacío porque es parte de una sociedad que es patriarcal, que encubre y participa de hechos tan brutales, que reproduce todos los días prácticas machistas, que nos enseña que los hombres y los mujeres no somos iguales, que los hombres tienen más poder.

Por eso, el asesinato de Micaela no puede explicarse solamente por la actuación del sistema judicial (que obviamente es responsable) sino que es parte constituyente de este sistema. Tiene que llevarnos a la reflexión sobre muchos otros casos. Tiene que ayudarnos a continuar con la organización para destruir este sistema.

Todxs somos Romina, Belén, Higui…

Romina Tejerina, 19 años. año 2002.  Se festejaba  el día de la Pachamama en Jujuy pero ella estaba sufriendo una violación que le arruinó la vida. Un embarazo fue el resultado y su violador libre, nunca condenado. Romina, cursó su embarazo sin darse cuenta de todo lo que estaba pasando, sumida en el dolor, tuvo al bebé en su casa sin saber que estaba en proceso de parto y cuando lo vio, vio la cara del violador. No pudo resistir ese momento y lo apuñaló. Fue condenada, por homicidio agravado, a 14 años de prisión y quien la violó y obligó a estar embarazada y a parir, no tuvo ninguna condena. La justicia y el sistema político jujeño fueron selectivos.

Belén, una chica que llegó al hospital Avellaneda, en Tucumán, con un aborto espontáneo en curso, fue denunciada por los médicos del hospital. Estuvo presa durante más de dos años esperando una condena por homicidio y luego de estar encerrada injustamente la condenaron a ocho años de prisión. Casi el mismo tiempo que le dieron al asesino de Micaela por arruinarle la vida a dos mujeres.

El movimiento de mujeres, organizaciones de derechos humanos y distintas agrupaciones salimos a la calle en todo el país y luego de meses de lucha, Belén fue absuelta. A Belén la condenaron por ser pobre, por no aceptar lo que la dominación masculina nos quiere imponer.

Higui fue atacada por un grupo de 10 hombres que querían violarla por ser lesbiana: “te vamos a empalar por tortillera” y “te vamos a hacer sentir mujer” fueron algunas de las atrocidades que le dijeron. Sucedió cerca de la casa de una de sus hermanas, en Merlo y dos de sus agresores ya la habían atacado en otras ocasiones pero ese día del 2016 era el día de la madre y ella quiso ir a ver a su hermana. No parece casualidad que esta patota sintiera toda la impunidad para atacar a una persona que no reconocen como mujer y sobre la que piensan que tienen poder para hacer lo que quieren con su cuerpo, con su integridad. Higui se defendió con un arma blanca y uno de ellos murió. Por eso, Higui está presa, por no dejar que la violen, empalen, maten. Los violadores sueltos. Parece ser que en este caso la justicia no habla de legítima defensa como en casos mediáticos en los que los atacados eran hombres, de clase media y con contactos.

Organización feminista y socialismo

El Estado capitalista y sus sistemas de gobierno, judicial y policial son responsables de todas las condenas injustas, de todo el dolor por el que tienen que pasar las mujeres que sufren la violencia patriarcal. Siempre condenan a las mujeres, a la víctimas de crímenes atroces, a quienes se defienden para preservar la vida y el derecho a tener la orientación sexual que quieren. Junto con esta lucha, todos los días tenemos que militar por construir un mundo sin oprimidos, sin explotación. Porque es imposible pedir justicia en un sistema que tiene sus raíces en la dominación, porque es imposible creer que podemos vivir libremente dentro de un mundo basado en la explotación de una clase sobre la otra, Hoy peleamos contra esta justicia patriarcal pero día a día tenemos que luchar por un mundo libre.

Desde el PRC seguiremos luchando por justicia para Micaela y todas las compañeras que dejaron sin voz, para que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos, porque estamos convencidxs que sin feminismo no hay socialismo!

Partido por la Revolución y el Comunismo (PRC)


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