Las jornadas del 14 y 18 de diciembre y el momento actual

Un punto de inflexión

El gobierno ha ingresado en una crisis política enorme. CAMBIEMOS venía gobernando con el blindaje mediático, ocultando lo que ocurre, y construyendo una imagen de gobierno de consenso social. La aprobación de la ley previsional, en dos sesiones, con el congreso vallado frente a masivas movilizaciones de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, y la feroz represión desatada en las dos jornadas desnudaron al gobierno frente a grandes sectores sociales. Un gobierno con un plan de ajuste impopular y que gobierna mediante la represión.

En este sentido hablamos de punto de inflexión. El gobierno ha quedado evidenciado, y su propia base electoral, ese antikerchinerismo disperso ideológicamente salió a movilizar a la noche, luego de los enfrentamientos que los medios querían usar para separar a los trabajadores entre buenos y malos.

jubilada

Los enormes cacerolazos del 18 a la noche, desbarataron la operación del gobierno, y volvieron a poner en crisis el congreso nacional. El gobierno volvió a reprimir a las 3 de la mañana una manifestación para poder votar las leyes de saqueo sin gente en las vallas.

Dos elementos más muestran la crisis gubernamental, por un lado el coqueteo con el quiebre del régimen que dicen defender. La noche del 14 cuando el gobierno hizo saber que saldría por decreto, caminó al filo de la ruptura del régimen democrático para pasar a un gobierno solo presidencialista. La propia burguesía se encargó de advertir que la situación no estaba para ese movimiento. En un segundo lugar, el pase del tratamiento de la reforma laboral para febrero o marzo de 2018 también es indicio de esta crisis. El gobierno ha sido golpeado por las movilizaciones y la resistencia de las mismas a la represión.

Sanción de la Ley derrota política

Si bien el gobierno se anota la “victoria” de haber votado la ley,  la consiguieron a costa de una derrota política muy grande.

Debieron evidenciar el mecanismo de lobby y extorsión que se utiliza para llegar a los supuestos “consensos”. Aprietes a los gobernadores desde el Poder Ejecutivo, Gobernadores que aprietan diputados para que den quorum, empresas que piden modificaciones de leyes a través de gobernadores, en fin, nada más lejos del verso de la independencia de poderes y de la representación del pueblo.

Cada legislador funcionó como parte del ajedrez de las dos principales fuerzas políticas, CAMBIEMOS y el PJ-UNIDAD CIUDADANA. Es así como la ley sale aprobada por 10 votos de diferencia.

El kirchnerismo y el peronismo  han garantizado la aprobación de la ley, con sus diputados ausentes, entre ellos Daniel Scioli. El peronismo habla de oposición y resistencia pero en los hechos sigue siendo cogobierno con el macrismo. Lo mismo mostró Unidad Ciudadana al dar quorum en la Legislatura de Provincia de Buenos Aires para que le roben la jubilación a los bancarios del #BAPRO.

Es claro que las direcciones del PJ y el Kirchnerismo están comprometidas con la gobernabilidad, prefieren dejar pasar el ajuste a enfrentarlo. No así, miles y miles de jóvenes y trabajadores que se identifican con el Kirchnerismo y que quieren realmente enfrentar al gobierno, con los cuales es importante dar el debate, para que no sean masa de maniobra de una estrategia que nos lleva a la derrota.

CAMBIEMOS, una alianza peligrosa

El gobierno al desnudar completamente su programa impopular necesita endurecer aún más su régimen. Es decir, camina hacia la fascistización del régimen. Esto no es nuevo, en Jujuy lo anunciaron desde el inicio de la gestión CAMBIEMOS, luego trasladaron el esquema a la Patagonia, pero ahora estamos en un salto de escala.

La represión, los cientos de detenidos, el discurso del gobierno y los medios apuntan a eso. Necesitan construir la idea de un enemigo interno para justificar la represión. La lucha por las libertades democráticas y contra la represión, incluye la defensa irrestricta de los métodos de autodefensa de la clase. La criminalización de la protesta social desde el poder judicial, ejecutivo, y mediático es parte de la ofensiva patronal contra la resistencia real que existe en la clase obrera y  el pueblo trabajador.

La acumulación de la clase obrera y el pueblo trabajador

Este año ha sido muy intenso. El 2017 estuvo marcado por enormes movilizaciones de masas. En esas movilizaciones se fue delineando el escenario de las gestas del  14 y 18 de diciembre. No sólo se mostraron las fuerzas con disposición a movilizarse sino también la disposición del gobierno a reprimir las manifestaciones. Esa experiencia ha sido acumulada por un sector enorme de la clase, que el 14 de diciembre resistió lo más que pudo el operativo represivo y que de cara al 18 de diciembre fue lo más preparado que pudo para la autodefensa frente a esa represión.

Debemos resaltar que estas jornadas tuvieron como protagonistas a importantes sectores de la clase trabajadora. Este hecho es sumamente importante desde el punto de vista de la clase trabajadora. Nos muestra como los enfrentamientos que el poder quiere separar de la manifestación fueron parte de la misma, como el sector más decidido y aguerrido del movimiento obrero y de los movimientos de desocupados fueron avalados por la masiva movilización. Finalmente, el 18 de diciembre a la noche, los cacerolazos cantaron “unidad de los trabajadores y al que no le justa se jode”, y repudiaron la represión y la ley de saqueo a los abuelos y abuelas.

La experiencia de lucha de las trabajadoras y trabajadores ha dado un salto cualitativo. La necesidad de enfrentar las políticas del gobierno y la clase patronal, nos fuerza a dar enfrentamientos cada vez más políticos y a dejar de lado la teatralidad de las movilizaciones rituales. La política del gobierno se enfrenta en las calles, con lucha real y abierta, pero también con organización y con un programa de salida alternativo. La tarea central para estos sectores del activismo que quieren enfrentar lo que viene es organizarse desde los lugares de trabajo para lograr un plan de lucha y una huelga general con movilización cuando quieran tratar la reforma laboral que las direcciones que dicen enfrentarla lo hagan de verdad, golpeando a las patronales que le exigen al gobierno su aplicación, en donde más les duele, parándoles la producción.

La burocracia sindical, entre la entrega y la presión de la base

La CGT está claramente alineada con el gobierno de CAMBIEMOS. El triunvirato cgetista está en crisis. La política de acuerdos con el gobierno los ha dejado ante el conjunto de la clase como dirigentes no representativos. La exigencia de paro nacional, impulsada por el clasismo y tomada por amplios sectores de masas generó tal presión que la CGT se vio obligada a sumarse al paro que diferentes sectores estaban impulsando para el 18 de diciembre.

Fue un paro no preparado, dispar, pero que de todas formas sirvió para que los sectores de la clase que pudieran lo tomaran  lo impulsaran. Tanto la UTA como Camioneros, jugaron para el gobierno. No pararon ni movilizaron. Otros sectores pararon sus actividades y movilizaron.

Destacamos el papel jugado por las representaciones clasistas, combativas y democráticas del movimiento obrero, que impulsaron el paro y la movilización y desde temprano coparon la plaza del Congreso con una enorme disposición a resistir la posición. La acumulación de años de desarrollo de agrupaciones clasistas, de recuperaciones sindicales, se manifestó el 18 de diciembre ocupando una segunda línea defensiva y ayudando a evitar el desbande y la política desmovilizadora de la CGT.

La CGT en este momento se encuentra en crisis ante dos años de cogobierno con Macri. La renuncia de la UOM y el pedido de cambio de estrategia ante la reforma laboral es un signo más de esta crisis. Más que nunca debemos fomentar las asambleas de base donde se exprese esta bronca con las políticas del gobierno. La necesidad de un plan de lucha están claro ante la clase trabajadora, solo la contención de la burocracia sindical impide que esta conclusión se exprese realmente, es una batalla central la conquista de organismos de deliberación por parte de los trabajadores.

Al ajuste hay que frenarlo ahora, en la calle y no en las urnas en 2019, debemos ir creando instancias deliberativas que se acerquen a una democracia real, con participación activa de las y los trabajadores desde sus lugares de trabajo, con asambleas y organismos de coordinación que expresen mandatos reales y no representaciones vacías.

Hoy el conjunto de las patronales y el gobierno nos plantea que la crisis la tienen que pagar los trabajadores, desocupados y jubilados. Pero sabemos que la crisis la deben pagar los capitalistas, porque la riqueza toda la producimos nosotrxs, con nuestro trabajo físico e intelectual. Por lo tanto, esa riqueza debe estar al servicio de lxs trabajadorxs y no de las ganancias patronales.

Construyamos la huelga general desde cada lugar de trabajo, barrio, o centro de estudios

Abajo el ajuste de Macri y el PJ, se puede derrotar al gobierno

Unidad de la clase obrera y el pueblo trabajador.

PRC, 23/12/17.


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