Reincorporación ya del activista Albino Rivas a Calsa

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El miércoles 14/2, la empresa Calsa ubicada en Lanús despidió a nuestro compañero Albino Rivas, analista de control de calidad de 9 años de antigüedad. El despido es “sin causa”, aunque la empresa hable de “baja performance” a un laburante con el legajo limpio. La verdadera causa: un caso de discriminación gremial y persecución.

En 2014, Albino Rivas estuvo al frente como delegado del conflicto de Calsa, que duró más de 6 meses (incluyendo 2 meses seguidos de paro, acampe y bloqueo de accesos a la planta) por la reincorporación de 60 compañeros despedidos. Desde este lugar, propició la solidaridad con otros compañeros despedidos de Shell y Honda de la zona sur, el apoyo al encuentro de Atlanta y otros encuentros obreros que vinieron después, como el que tuvo lugar en la CTA de Lomas de Zamora a fines de 2015 y su posterior coordinación con el comité Metalsa-Hutchinson de zona norte que derivó finalmente en el encuentro de Madygraf.

Ya en el 2016, aportó a la construcción de una lista de unidad de oposición a la verde de Morán en el STIA, la Lista Naranja, ganando en varias fábricas como en Cresta Roja y haciendo excelentes elecciones en muchas otras, a pesar de que se trataba de la primera elección de esta lista.

La empresa, por su parte, tras haber logrado despedir en el 2014 a los 20 obreros más combativos sin fueros, armó una embestida jurídica para bloquear sus reincorporaciones, en la cual llegó a usar a su favor el fallo Orellana de la Corte Suprema.

Luego, se dedicó a despedir por goteo, en primer lugar a muchos de los  “carperos” que sostuvieron las medidas del 2014 aunque también a contratistas y a varios compañeros más. Esto, porque la empresa viene poniendo a punto la maquinización de una tras otra de sus líneas de producción, al punto de invitar al poder político, a Maria Eugenia Vidal, a inaugurar una nueva planta a menos de una semana de despedir a nuestro compañero y en una fecha (21/2) en la que no esperaba encontrar una manifestación de repudio en la puerta.

La conducción Verde del STIA no termina de ponerse a la cabeza, aunque la presión de los obreros de Calsa ya hizo que tuviera que hacer la denuncia al ministerio de Trabajo tras su primera actitud de distanciamiento.

Hoy, que una ola de despidos afecta al país, no debemos olvidar que muchos de los ataques son dirigidos al activismo sindical que fue construyendo lazos de solidaridad entre los distintos sectores en lucha de los últimos años.

La burguesía no quiere que el clasismo eche raíces entre los laburantes, y nosotros debemos, con más razón, sacar a relucir nuestra tradición de solidaridad de clase en la lucha.

¡Si tocan a uno, tocan a todos!

¡Reinstalación ya del activista Albino Rivas a Calsa!

¡Basta de despidos!

¡Al ajuste lo paramos luchando en las calles!


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