25 de mayo de 1965: se funda el PRT – IV Parte

Este 25 de mayo se cumplió un nuevo aniversario de la fundación del Partido Revolucionario de los Trabajadores, surgido en 1965 a partir de la fusión del Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) liderado por los hermanos Santucho y Palabra Obrera (PO) liderado por Moreno. Mucho es el desconocimiento de esta organización entre vastos sectores de la militancia aún hoy, desconocimiento genuino y también interesado. Se trató, para nosotrxs, de la experiencia revolucionaria más alta de la clase trabajadora en Argentina durante los 60/70, entre otras organizaciones que inscribimos dentro de la corriente política que hemos denominado “Trotskismo de Combate”. Para recordar aquella experiencia partidaria, iremos publicando en esta semana por partes un capítulo de nuestro folleto “La corriente política negada. Una reivindicación histórica del trotskismo de combate en los 70”, en el que desarrollamos brevemente los principales aspectos de la intervención política desplegada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores – PRT. 

IV Parte: El PRT en lo militar 

La historia del PRT incluye desde ya su intervención en el terreno militar, con el desarrollo de múltiples acciones armadas y la creación del Ejército Revolucionario del Pueblo – ERP como intento de organizar la violencia revolucionaria. 

En general, en todas las revoluciones, la organización del ejército revolucionario es diferente de la organización política. En Rusia, en China, en Viet-Nam, en España, se cumple esta observación. En el caso cubano, la inexistencia de un partido revolucionario marxista hizo que la organización militar revolucionaria estuviese menos separada de la organización política. El planteo del PRT sobre el ERP retoma estas conclusiones, manteniendo separada la organización política de la militar. 

La discusión central en torno a esta política radica en el análisis de las tareas para la situación. La caracterización de una guerra revolucionaria en curso, sin tomar en cuenta los fenómenos de guerra civil larvada o latente, llevaron a la fundación del brazo armado de la revolución con las características que había tenido en otros procesos revolucionarios. Por eso, el ERP se constituía como un frente de masas con un piso de acuerdos menor al del partido. La hipótesis era la construcción de un ejército revolucionario al cual, como en todas las revoluciones, debían incorporarse al combate no sólo los cuadros revolucionarios del partido sino sectores de masas. 

La organización de la violencia revolucionaria en el marco del proceso abierto luego del golpe de 1955 era una necesidad, pues la vida cotidiana del periodo había estado atravesada por dictaduras y democracias restringidas con casi nula legitimidad. Y el PRT, desde su concepción, asumió ese desafío. 

El PRT no sólo proclamó la necesidad de organizar la violencia, sino que además, con su decisión y su acción, contribuyó a generar, por primera vez, un profundo debate entre lxs marxistas sobre estos asuntos en el país, y, sobre todo, lo puso en práctica. 

La posición del PRT sobre la dinámica de la lucha armada en Argentina, que proclama la fundación del ERP, no fue la única existente entre los marxistas revolucionarios durante aquellos años. Fue, sí, la mayoritaria. 

Podríamos sintetizarla citando las resoluciones sobre su fundación: “…en el proceso de guerra revolucionaria iniciado en nuestro país, nuestro partido ha comenzado a combatir con el objetivo de desorganizar a las fuerzas armadas del régimen para hacer posible la insurrección victoriosa del proletariado y el pueblo.” (Resolución de fundación del ERP, V Congreso, 1970). 

La concepción de la relación partido-ejército, según el PRT, se puede resumir así: “Ejército y partido son dos organizaciones diferentes, con tareas distintas y complementarias. El ejército es el brazo armado, la fuerza militar de la clase obrera y el pueblo, del que se sirve el pueblo revolucionario en la lucha armada contra el ejército burgués. El partido, en cambio, es una organización exclusivamente proletaria, cualitativamente superior que se constituye en la dirección política revolucionaria de todo el pueblo, en todos los terrenos de lucha, tanto en el terreno militar como en el económico, político, etcétera.” 

Otras opiniones dentro y fuera del PRT planteaban -sobre la base del reconocimiento de la necesidad de llevar adelante la lucha armada y desde un planteo obrero y socialista- otras tácticas para implementar la lucha armada y desarrollarla. Estas otras tácticas partían de diferencias en las caracterizaciones políticas, en la relación lucha armada – lucha de clases, en el rol de estas acciones, en la lectura de la correlación de fuerza, etc. 

Así, por ejemplo, mientras el PRT planteaba la necesidad de construir un ejército revolucionario, lo que fue el ERP, otras organizaciones planteaban la necesidad de formas alternativas de “brazos armados” (OCPO) y algunas tomaban las tareas militares desde la propia organización (GOR). 

Por último y a modo de conclusión del presente apartado, decir algunas valoraciones sobre la intervención militar del PRT. 

Más allá de las consideraciones políticas, de la lectura de la situación, si en Argentina estaba en curso una guerra revolucionaria o no, el aporte del brazo armado del PRT se basó en profundizar la lucha con una perspectiva obrera, revolucionaria y socialista, en impulsar el debate sobre las formas concretas que debería abordar la lucha armada dentro del marxismo, llevándolas adelante. 

No obstante, creemos que la hipótesis de construcción de un ejército revolucionario del pueblo quizás no era la adecuada para la situación abierta luego de 1969, aunque sí consideramos que era necesario desarrollar operaciones militares de desgaste de la dictadura mediante el enfrentamiento armado del ejército burgués en todo el país. 

En este sentido, no creemos que el ejército como frente de masas anti-imperialista haya sido la mejor definición para la situación. Dentro de la lógica política, era correcta la forma, pero, según nuestra evaluación, tuvo un problema de adecuación a la situación. 

Además, la incorporación de combatientes independientes a la lucha armada en el contexto podía debilitar la lucha ideológico-política sobre la salida obrera y socialista. El PRT hizo enormes esfuerzos por mantener la dirección política del ERP y lo logró. Sin embargo, la imposibilidad de constituir un verdadero frente de batalla y las características de los combates guerrilleros urbanos podría haber sido canalizados con otra táctica de organización de la lucha armada revolucionaria, diferente a la constitución de un ejército revolucionario del pueblo. 

Esta contradicción se mantuvo viva en la política del PRT, y creemos que deja una gran enseñanza de cómo afrontar los debates sobre la lucha revolucionaria.

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