El debate televisivo pretende instalar la grieta entre peronistas y gorilas como un debate con el comunismo

Levantar el comunismo

varios referentes de la derecha han decidido atacar la cuarentena y las políticas de administración de contagios para que no desborde el sistema de salud como una política comunista. Los objetivos son claramente dos: el primero, y más evidente, es tratar de forzar al gobierno a que abra aún más la cuarentena. El segundo es más estructural y de largo plazo: demonizar una de las perspectivas más humanistas que pueden existir para abordar la salida de la crisis sanitaria, económica y social que vivimos.

Un fantasma recorre el mundo

El comunismo es un planteo político que busca la construcción consciente de una nueva sociedad, una sociedad totalmente opuesta a la sociedad capitalista, sea en su versión liberal o populista, pues la misma se asienta sobre nuevas bases sociales.

Si en el capitalismo lo que manda es la propiedad privada y la ganancia y acumulación de riqueza de la minoría, el comunismo, por el contrario, plantea la propiedad colectiva, común, y la riqueza social.

Si en el capitalismo los dueños de las fábricas y campos explotan la mano de obra para extraer sus ganancias, en el comunismo la fuerza de trabajo se aprovecha colectivamente entre trabajadores y trabajadoras para producir lo que se necesita.

Si en el capitalismo la competencia genera caos económico y crisis, y se produce de más mientras millones no pueden consumir lo que se produce, en el comunismo la planificación de la economía permite producir en función de las necesidades sociales.

Si en el capitalismo la aceptación ideológica de la explotación se monta sobre ideas racistas, xenófobas y patriarcales que justifican el orden imperante, el comunismo supone la liberación de todo tipo de opresión y la igualdad social como base para el desarrollo de todas las personas.

La demonización del comunismo sólo busca construir una idea: el capitalismo es lo único que funciona y la humanidad está destinada a dejar morir de hambre a millones y millones de personas. 

A cada quién según sus necesidades

El comunismo como propuesta política parte del hecho de que toda la humanidad debe tener garantizada y satisfechas sus necesidades. Mientras el capitalismo plantea el individualismo y la apropiación privada, una sociedad comunista busca garantizar que la vida misma esté garantizada en igualdad de condiciones para todxs.

Las voces de la ideología burguesa tratan a quienes levantamos la perspectiva comunista de utópicxs o terroristas, según el momento de la historia. Es que ven -y con razón- en el comunismo el mayor de sus miedos, pues significa la pérdida de privilegios basados en la propiedad privada, la pérdida de la comodidad de que otros trabajan y el dueño se enriquece. Por eso, la operación es demonizar el comunismo, y tratarla como una utopía irrealizable o como un acto de subversión del orden establecido.

Lo que nunca dicen es que este orden establecido es para una minoría. El 1% de la población mundial posee el 82% de la riqueza, y esto es lo realmente absurdo además de obsceno. 

A su vez, esto mismo es lo que debe darnos miedo, que un puñadito de familias tengan todo mientras millones y millones sobreviven con lo justo o ni siquiera tienen para pasar el día.

Si el capitalismo es esto que ocurre, es totalmente justo y necesario que levantemos la política comunista contra tanta podredumbre.

Cada quién según sus posibilidades

A diferencia del capitalismo, el comunismo plantea que las personas deben aportar a la sociedad según sus capacidades. 

Esto es una forma concreta de responder a una de las situaciones absurdas del capitalismo, que es la existencia de millones de desocupadxs mientras a los que están en el trabajo los hacen trabajar cada vez más y más tiempo, y a ritmos que rompen los cuerpos. La sociedad capitalista exige de los cuerpos en forma uniforme. Trabajo, trabajo y más trabajo. 

En la sociedad capitalista, decía Marx, somos formalmente libres, porque en teoría somos libres de hacer lo que queramos, pero el hecho de nacer sin ninguna propiedad sobre los medios de producción nos obliga, nos fuerza, a ir al mercado de trabajo a conseguir los medios de vida. No importa la situación particular; tenés que ir a trabajar para conseguir el mango. 

En una sociedad comunista se busca que la planificación de la economía nos permita trabajar a todxs, trabajar menos, y disponer de las cosas que necesitamos para vivir bien. Estableciendo los derechos humanxs en su sentido más pleno, es decir, garantizando el alimento, la salud, la educación de calidad en todos sus niveles.

Por eso, siguen demonizando al comunismo, porque nuestra propuesta pone blanco sobre negro la injusticia del capitalismo, y evidencia que esta sociedad es incapaz de garantizar una vida plena para cada unx de lxs humanxs que habitamos la tierra,

Socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres

El comunismo plantea una salida para la humanidad, donde todxs seamos iguales en términos sociales, pero tengamos la posibilidad de ser humanxs diferentes y libres. Rompiendo con la explotación laboral, con la opresión machista, con el racismo, con la binarización de los cuerpos.

El comunismo es un proyecto político que ha hecho las más grandes revoluciones de la historia de la humanidad. 

Es cierto que, como clase, hemos perdido momentáneamente contra la burguesía y la burocracia stalinista, y del proyecto revolucionario iniciado quedó esa imagen gris y opaca y autoritaria que los capitalistas machacan y machacan.

Pero esos mismos capitalistas que machacan contra el comunismo no se hacen cargo de las dos guerras mundiales que llevaron adelante para hacer negocios, no dicen nada de que “el país de la libertad”, EE UU, ha bombardeado pueblos enteros para garantizar el negocio de un puñadito de familias multimillonarias. 

No dicen nada de la violencia machista que garantiza el trabajo diario y no pago para reproducir la fuerza de trabajo. No dicen nada de todo esto porque sería evidente que los terroristas son los capitalistas que viven atormentando a la población para acumular cada vez más en forma privada.

El comunismo es un política obrera y popular

La organización política de lxs trabajadorxs con un proyecto comunista es la mejor respuesta que podemos organizar ante tanta miseria planificada como consecuencia de la acumulación privada. 

Nuestra pobreza generalizada es la contracara de la opulencia de esa minoría social, sostenida por liberales o nacionales populares.

Nadie renuncia a sus privilegios. Esta sociedad desigual se ha constituido con sus aparatos represivos para atormentar a la población y evitar que lo que producimos entre todxs sea de todxs.

El comunismo no es una utopía, es un propuesta de revolución, de poder obrero y popular real, ejercido desde sus organizaciones.

¡Viva la revolución Obrera y popular!

¡Viva el comunismo!

¡Proletarixs del mundo uníos!

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