Ucrania: Contra toda guerra imperialista. Contra Rusia, EEUU y la OTAN

Esta crisis bélica se enmarca en la guerra comercial que ya veníamos caracterizando entre el imperialismo chino-ruso y el imperialismo norteamericano. Hasta ahora nunca se había alcanzado un nivel militar tan alto.  

Lo principal de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento de la OTAN y de la Unión Europea a Ucrania, a la que Moscú considera parte de su viejo estado imperial y de mínima su espacio de influencia y cuyo control juzga vital para su seguridad. Según Putin se trata de una misión especial con el objetivo de desmilitarizar al país vecino, destruir armamento e infraestructura militar y dejar a Ucrania sin posibilidades de defensa o de contraataque. Una vez que se alcancen esos objetivos, Rusia retrocedería; al menos ese es el planteo de Moscú.

Pero el contexto no se limita a las últimas horas o semanas, sino que tiene antecedentes importantes a tener en cuenta. En principio, Putin ha repetido a lo largo del último año que Occidente no debería cruzar “líneas rojas” y más recientemente ha explicitado sus demandas: compromiso por parte de la OTAN de no expansión hacia el este, a países como Ucrania, pero también a Georgia o Moldavia; y retiro de armamento de países que ya son miembros, pero que están demasiado cerca de las fronteras rusas, especialmente Lituania, Letonia y Estonia. 

El 2013 fue un punto de quiebre para Ucrania. No sólo cambió de gobierno, sino también su visión geopolítica, su percepción respecto al lugar que le correspondía en la arena internacional. La anulación del Acuerdo Comercial con la Unión Europea ante las presiones comerciales rusas desencadenó la crisis política y social. Resultado de éstas, recrudecieron las identidades nacionalistas ucranianas favorables a la integración con la Europa occidental y las favorables a Rusia, sobre todo alojadas en el este del país. A su vez, las manifestaciones -entre las que sectores de ultraderecha jugaron un papel- y la represión echaron por tierra el gobierno del prorruso Victor Yanukóvich. Las elecciones en 2014 coronaron este viraje de ruptura con Rusia, hasta entonces su principal socio comercial. El nuevo gobierno de Petro Poroshenko avanzó en los lazos comerciales con la Unión Europea, garantizando mayor acceso de productos ucranianos al mercado europeo occidental. Pero a la vez, se consolidó la dinámica del conflicto armado con el separatismo prorruso, fogueado por supuesto desde Moscú. Este es el momento en que se agudizaron el descontento social, identidades nacionales enfrentadas y la escalada de violencia interna (ver abajo “Cronología del conflicto”).

Como toda guerra imperialista, tiene detrás su base económica

Un punto fundamental a destacar en el conflicto es el rol de los gasoductos en la economía rusa, ucraniana y europea. Uno de los grandes problemas del Viejo Continente es su dependencia energética. Exceptuando los yacimientos de gas y petróleo del mar del Norte, insuficientes para abastecer la región, Europa occidental carece de fuentes de energía no renovables. Esto ha llevado a una densa red de gasoductos sobre el mapa de Europa que permiten abastecer la Unión Europea desde Argelia, Azerbaiyán, Irán y, sobre todo, desde Rusia. 

Rusia suministra en torno al 40% de la demanda de gas de la Unión Europea –incluyendo en esta estadística a Reino Unido–, aunque con grandes diferencias entre países: es casi la totalidad del gas consumido en Suecia o Finlandia; y más de la mitad del suministro en países como Polonia, Chequia, Eslovaquia o Austria; además de que provee en torno a un 40% a la potencia de la UE, Alemania. La monopólica Gazprom -la empresa de gas natural más grande del mundo- es la encargada de la exploración geológica, producción, transporte, almacenamiento, procesamiento y venta de gas, entre otras actividades relacionadas con la producción de energías. Vale decir que esta compañía, aunque fundada durante la etapa soviética, fue privatizada en los ‘90 y a principios de los 2000 el Estado tomó parte importante en sus acciones. En los hechos funciona como cualquier otro gigante capitalista, es decir que sus ganancias se producen a partir de la extracción de plusvalor, pero que además se torna en una herramienta clave para las intenciones geopolíticas rusas.

Las tensiones políticas con Rusia y la dependencia de Europa occidental de su gas han creado una paradoja que paraliza y condiciona las relaciones geopolíticas, ejemplificadas por la política exterior de Alemania. Los conflictos en Ucrania han llevado a que Moscú busque vías alternativas para vender su gas en Europa. La primera solución de Rusia pasó por la construcción de un nuevo gasoducto a través del mar Negro, el “South Stream”, aunque fue cancelado tras la anexión de Crimea en 2014. Así, la alternativa pasó al norte del mapa de Europa, a la ampliación del “Nord Stream” con un nuevo gasoducto, el “Nord Strem 2”, que cruza el mar Báltico y abastece directamente a Alemania puenteando el área de inestabilidad en la zona de fricción entre la Unión Europea y Rusia. De este modo, la estrategia pasaría por llevar el gas a Europa, en menor cantidad, por vías alternativas que eviten el tránsito por Ucrania, que pierde así los ingresos por su paso, generando un elemento de presión económico sobre Kiev. Sin embargo, el gasoducto todavía no cuenta con una licencia de operación y Alemania suspendió su otorgamiento luego de que Rusia reconociera formalmente a dos regiones separatistas en el este de Ucrania -Donetsk y Lugansk- y enviara tropas al lugar. La escasez de gas en Europa, producida en parte por los recortes del suministro ruso, ha impulsado una subida de precios en la región y contribuido a disparar el coste de la electricidad, un bien de consumo básico y popular.

El conflicto actual

El avance militar y la declaración de guerra de Rusia a Ucrania oculta, tras el supuesto miedo a la implantación de nuevas bases militares en su frontera y la defensa del sector pro ruso del oriente ucraniano, intereses expansionistas y económicos en beneficio de los capitalistas rusos y la retrógrada casta política de Moscú. Por su parte, el avance de EEUU y sus socios europeos de la OTAN sobre Ucrania y los países del este europeo y de la ex URSS en los últimos años tiene como objetivo, por un lado imponer sus condiciones políticas y económicas en favor de los grandes grupos económicos monopólicos. Y por otro lado, aislar, ahogar y amenazar a Rusia con bases militares en el límite de su propia frontera.

La competencia imperialista entre potencias siempre lleva la guerra como mecanismo último para dirimir las rivalidades. Ucrania aparece así como teatro de una guerra silenciosa que se va perfilando entre los bloques en disputa, EEUU y UE por un lado y China y Rusia por el otro. La historia del capitalismo en su fase imperialista debe advertirnos que las potencias están dispuestas a grandes carnicerías humanas para afianzar sus mercados y para relanzar la tasa de ganancia que viene en caída.

 Convertir la guerra en guerra civil contra el capital

Desde el PRC nos posicionamos, con firmeza, en contra de esta guerra entre el gobierno ucraniano títere de EEUU y la Rusia del belicista y homofóbico Putin. Como toda guerra entre Estados capitalistas, esta es ajena a los intereses de la clase trabajadora mundial, donde las muertes y el sufrimiento, una vez más, la pondrán el pueblo trabajador, esta vez de Ucrania. 

Ante esta nueva catástrofe mundial que se avecina, decimos que lxs revolucionarixs y comunistas del mundo debemos condenar y rechazar la guerra. No tomar partido por ningún bando capitalista e impulsar y organizar la única salida correcta: la unidad de toda la clase trabajadora contra el imperialismo y el capitalismo para construir un mundo sin explotación, sin saqueo y sin desigualdades.

PRC, 25/02/2022.

Cronología del conflicto

Noviembre de 2013. El presidente de Ucrania, el prorruso Victor Yanukóvich, suspende la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, prevista el 29 de noviembre, a causa de las presiones de Rusia, que le ofrece además importantes contrapartidas económicas por ello, como la reducción del precio de gas. Este anuncio cataliza el descontento de la población, sobre todo en el oeste del país. El 24 de noviembre, decenas de miles de ucranaianos se manifestaron contra el Gobierno en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev. 

Febrero 2014. Las fuerzas de seguridad ucranianas matan a al menos 100 personas en las protestas. La indignación popular y la brutal represión fuerzan la huida de Yanukóvich. Mientras, en Simferópol, la capital de la península ucrania de Crimea, militantes prorrusos se enfrentan a nacionalistas ucranianos.

Marzo  2014. Se celebra un referéndum en Crimea en el que —en medio de acusaciones de fraude— vence la anexión a Rusia por más del 97% de los votos. Dos días después, Putin firma la incorporación de la península ucrania a su territorio, que la comunidad internacional no reconoce. La OTAN congela su colaboración con Moscú, y EEUU y la Unión Europea le imponen sanciones.

Abril-Mayo de 2014. Los acontecimientos de Crimea se reproducen en la región ucraniana del Donbás. En mayo, grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas “repúblicas populares” y reclaman integrarse a Rusia. El este de Ucrania se convierte así en el escenario de la última guerra de Europa entre los separatistas prorrusos, con apoyo político y militar de Moscú, y el Ejército ucraniano.

Junio de 2014. El empresario millonario Petro Poroshenko es elegido presidente. Pese a su orientación pro Unión Europea, Poroshenko no renunció a disminuir el conflicto con los separatistas del este, ni a cortar relaciones comerciales con Moscú. Sin embargo, su mandato estuvo atravesado por escándalos de corrupción y una crisis económica que le valieron una fuerte caída de su imagen, cuestión que no pudo revertir a pesar de su retórica “anti comunista” (impulsó ordenanzas para retirar monumentos y nombres de calles que hiciesen referencia al período soviético).

Septiembre de 2015. Ucrania, Rusia y representantes separatistas de Donetsk y Lugansk firman en Minsk un acuerdo para poner fin a la guerra bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Entra en vigor un alto el fuego que dura una semana.

Abril de 2019. Es elegido presidente el ex actor Volodímir Zelenski, quien había protagonizado una serie de comedia transmitida por Netflix y carecía de experiencia política. Pese a haberse impuesto al ex mandatario, Zelenski es la continuidad de un régimen favorable a la UE, aunque el hecho de no provenir del mundo de la política y un partido joven, pudo posicionarse como la figura de la renovación. De este modo logró capitalizar el descontento electoral, no solo frente a la guerra con el este sino a la corrupción precedente. El nuevo ejecutivo ucraniano se transformó en el objetivo central de las críticas de Putin, quien lo acusa de fomentar posiciones neonazis, aunque los orígenes judíos y ruso parlantes por parte de madre de Zelenski, dejan al desnudo las maniobras oportunistas del Kremlin. 

Abril de 2021. Rusia comienza a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 13 de abril, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, definió el despliegue como “la mayor acumulación de tropas rusas desde la anexión de Crimea”.

Diciembre de 2021. Estados Unidos cree que Moscú prepara una invasión de Ucrania “a principios de 2022″, de acuerdo con The Washington Post. Según EE UU, el despliegue de Rusia en las fronteras con ese país puede llegar a 175.000 soldados.

Enero de 2022. EE UU alerta de que Rusia planea “un ataque de falsa bandera”: un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo a Kiev y justificar una invasión. La madrugada anterior, un ciberataque masivo inutilizó durante horas el sistema informático del Gobierno ucranio.

Rusia envía tropas a Bielorrusia para unas maniobras conjuntas cerca de las fronteras ucranianas. Entretanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inicia una nueva ronda de reuniones que culminaron con un encuentro con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

El Departamento de Estado de Estados Unidos ordena a los familiares de los diplomáticos de su embajada en Kiev que abandonen el país, ante la amenaza de una invasión de Rusia. También autoriza a los trabajadores no esenciales a salir. También pide al resto de sus conciudadanos que consideren “la oportunidad de salir de Ucrania empleando vuelos comerciales u otros medios privados”, dado que la embajada no estará en condiciones de prestarles ayuda en el caso de un ataque.

Joe Biden afirma que “enviaré tropas al este de Europa y los países de la OTAN a corto plazo. No demasiadas”. El Pentágono cifra los efectivos en 8.500 soldados, que se encuentran en “alerta máxima” para desplazarse en caso de necesidad.

15 de Febrero de 2022. El Parlamento de Rusia aprueba una resolución que insta al presidente Vladímir Putin a que reconozca la independencia de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, autroproclamadas repúblicas en 2014. La decisión de la Duma estatal (la Cámara baja rusa) del “envío inmediato” a Putin de la iniciativa no es vinculante, sólo el jefe del Kremlin puede dictar que Rusia reconozca la independencia de los territorios

17 de Febrero de 2022. El Gobierno ucranio y los separatistas prorrusos respaldados por Moscú intercambian acusaciones de ataques a lo largo de la línea del frente en el Donbás. Así, proyectiles de artillería alcanzaron una guardería en la ciudad de Stanytsia Luganska, en la parte de la región de Lugansk controlada por el Gobierno de Kiev. Hirieron a tres civiles, según el Ejército ucranio, que informó de otros 47 ataques en una veintena de puntos a lo largo de la zona de conflicto y en los que dos personas más sufrieron lesiones. A su vez, líderes de las regiones secesionistas de Donetsk y Lugansk denunciaron ataques de las fuerzas ucranianas.

21 de febrero de 2022. Putin firma el reconocimiento de las regiones prorrusas ucranianas de Donetsk y Lugansk y ordena el envío de tropas rusas a la zona. La reacción de Occidente no se hace esperar. La UE condena en bloque el movimiento y anuncia la puesta en marcha el mecanismo para activar contundentes sanciones a Rusia. EEUU realiza un movimiento similar. El anuncio de Putin recrudece el conflicto en Ucrania y eleva la tensión con Occidente, que ya estaba en un punto álgido. Putin, que había defendido fervientemente los acuerdos de paz para el Donbás, dinamita con esta firma parte de la acción diplomática

22 de Febrero de 2022. Alemania suspende la certificación del polémico gasoducto “Nord Stream 2” tras el anuncio del reconocimiento por parte de Moscú de las regiones separatistas de Ucrania. Berlín anunció que paralizará la aprobación de la infraestructura, controlada por el gigante gasista ruso Gazprom.

24 de Febrero de 2022. Pocos minutos antes de las seis de la mañana, el líder ruso anuncia una “operación militar especial” en el Donbás. Minutos después del discurso, se registraron grandes explosiones en varios puntos del este de Ucrania, desde Sloviansk y Kramatorsk a Járkov, a 30 kilómetros de la frontera rusa; incluso en Kiev, la capital. Rusia inicia su ataque contra Ucrania. Moscú defiende que es una operación para “desmilitarizar” el país vecino, pero no pretende la ocupación.

Se confirmaron al menos 137 fallecimientos en el primer día de ofensiva rusa, las fuerzas rusas toman el control de Chernóbil y se acercan a Kiev. 

25 de Febrero de 2022. Producto de las acciones beligerantes se desploma la bolsa rusa y las acciones de Gazprom caen casi un 30%. EEUU, Inglaterra, Japón, Canadá, Australia y la UE anunciaron un duro paquete de medidas sancionatorias hacia Rusia. La principal acción en este sentido podría ser la desconección de bancos rusos del sistema SWIFT que permite los movimientos financieros del comercio exterior. Por su parte, China avala las posiciones diplomáticas de Rusia sobre Ucrania.

Fuentes:

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/01/21/mercados/1642788197_611597.html

https://www.larepublica.co/globoeconomia/que-significaria-la-posible-guerra-en-ucrania-para-el-petroleo-el-gas-y-los-alimentos-3295622

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60480418

https://elpais.com/internacional/2022-02-24/cual-es-el-origen-del-conflicto-entre-rusia-y-ucrania-causas-y-fechas-clave.html

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-mapa-del-conflicto-donde-estan-atacando-las-tropas-rusas-nid24022022/

https://www.infobae.com/america/mundo/2022/02/24/guerra-rusia-ucrania-las-claves-historicas-detras-de-la-obsesion-de-vladimir-putin-con-ucrania/?gclid=CjwKCAiA9tyQBhAIEiwA6tdCrMyh5evItAIeL7H-4TzXTEsrGSSKoLkFlZhSbQhDRndsJLtLx-GgPhoCSscQAvD_BwE

https://www.abc.es/internacional/abci-mapa-situacion-guerra-rusia-ucrania-202202241326_noticia.html

https://www.elmundo.es/internacional/2022/02/24/621704a4f2c0a3001e4f89f5-directo.html

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