Dario y Maxi: A 20 años seguimos reivindicando la lucha y la organización

Como decíamos a 20 de años del 2001: “El 19 y 20 de diciembre expresan un punto de síntesis de las luchas de la clase trabajadora que estalla en forma de rebelión popular, con altísimos niveles de combatividad. Pero nada sale de un repollo: aquellas jornadas son también expresión de una acumulación de fuerzas y experiencias por parte de distintos sectores de la clase obrera que, sin contar con organizaciones políticas de clase fuertes que hubiesen podido darle al proceso un sentido mayor de ruptura con el capitalismo, hizo crujir el régimen institucional y cuestionó las bases mismas de la sociedad”. Hoy, a días de cumplirse 20 años del fusilamiento de Dario Santillán y Maximiliano Kosteki, insistimos en la importancia que tiene mantener fresco en la memoria el significado de aquellas jornadas. Fue la clase trabajadora, ocupada y desocupada, que decían “NO” a los planes de hambre y miseria.

En este sentido, el asesinato de Dario y Maxi en manos de la polícia bonaerense y Duhalde, Felipe Sola y Anibal Fernández (estos dos como funcionarios del actual gobierno) como sus responsables políticos, fueron caso testigo de un intento de disciplinar al movimiento de masas. Lejos de ser un yuta suelto que “se pasó de rosca”, fue una política represiva cuyo objetivo fue aplacar el enorme proceso de empoderamiento político, de organización y movilización desatado en esos últimos años de la década. Los planes de ajuste iniciados por el gobierno peronista empujaron a la más dura miseria a enormes sectores de la clase que en buena medida lograron construir una voz política en aquellos movimientos piqueteros de los que Dario y Maxi eran parte. Era demasiado significativo y peligroso para el poder de los patrones que avanzaran en forma organizada los planes de lucha que, en una fase más espontánea, ya habían terminado con el gobierno de De la Rúa. Los combates librados por los sectores movilizados y la represión estatal daban cuenta de esta contradicción.

Las asambleas populares, el piquete y los distintos planes de acción que el pueblo trabajador encabezó en aquel momento y que lograban ponerle un freno al programa ajustador del capital, incluían la confrontación directa, la autodefensa, en fin, formas de violencia política propias de cualquier período histórico en donde lxs explotadxs deciden plantarse y pelear por un mundo más justo.

Por eso, junto al pedido de juicio y castigo a todos los responsables del asesinato de los compañeros, desde el PRC reivindicamos aquellas jornadas del Argentinazo, de la lucha piquetera, de la organización y la acción directa de las que Maxi y Dario fueron parte. En tiempos en los que otra vez nos enfrentamos a la miseria, la pobreza va en aumento, las condiciones de vida empeoran mes a mes y las únicas fórmulas a ambos lados de la “grieta” es más ajuste y pacto con el FMI, insistimos que se torna indispensable que como clase recuperemos la memoria histórica como herramienta de reflexión para la acción, aprendamos de los errores y retomemos los aciertos.

¡Dario y Maxi presentes, ahora y siempre!
¡Juicio y castigo a todos los responsables materiales y políticos!
¡Lucha y organización para enfrentar el ajuste!

Partido por la Revolución y el Comunismo -PRC

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