Con las negociaciones de paz directas detenidas, avanzan los contactos diplomáticos entre distintos líderes de la región, con Araghchi visitando Pakistán, Omán y Rusia en el último fin de semana. El ministro iraní también mantuvo conversaciones con sus pares diplomáticos de Qatar, Arabia Saudí, Egipto y Francia. Lo que queda claro es que la estrategia disuasoria iraní ha funcionado y es menos probable el reinicio de la confrontación bélica. Lo importante ahora es analizar qué equilibrio de poder habrá en la región con el fin de la guerra.
La novedad esta semana es la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) organización creada en 1960 para coordinar la producción y oferta de petróleo en el mercado mundial, afirmando la soberanía sobre este importante commodity que era dominado por un poderoso cartel de empresas como las Standard Oil, Shell, British Petroleum, etc. La fuerza de esta organización se puso de manifiesto cuando en 1973 la OPEP realizó un embargo petrolero a los países que apoyaron a Israel en la guerra de Yom Kippur, aumentando el precio a lo largo de la década del 70’ desde los 3 USD hasta los 40 USD.
EAU es el tercer mayor productor mundial de petróleo y su cuota estaba limitada a 3,2 millones barriles diarios cuando su capacidad es cercana a los 5 millones de barriles. Los otros miembros de la OPEP son Argelia, la República del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Arabia Saudita y Venezuela. Mientras que la OPEP+, un grupo más amplio formado en 2016 suma también a Rusia, Azerbaiyán, Kazajstán, Bahréin, Brunéi, Malasia, México, Omán, Sudán del Sur y Sudán.
Este golpe a la coordinación entre los países productores es un nuevo capítulo del enfrentamiento entre EAU y Arabia Saudita, luego que en la guerra civil yemení entre diciembre y enero de 2026 los antiguos aliados Mohamed Bin Salman (MBS, el heredero saudí) y Mohamed bin Zayed (MBZ, Emir de Abu Dhabi – EAU) se enfrentaron a través de sus respectivos aliados en la región. El conflicto continuó luego por la supuesta falta de coordinación militar entre los países que conforman el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en respuesta a los ataques de Irán. Entre estos países se encuentran las monarquías del Golfo Pérsico: Arabía Saudita, Omán, EAU, Qatar, Bahrein y Kuwait.
Pensando en la política de contención a Irán y su fortalecido eje de resistencia es probable que se profundice aún más la división entre quienes prestaron un apoyo a Estados Unidos e Israel – abiertamente EAU, Kuwait, Bahrein – y entre quienes mantuvieron la neutralidad (Qatar y Omán). Mientras que el apoyo de Arabia Saudí hacia los bombardeos de EEUU fue más ambiguo, con una campaña pública por la distensión y la no beligerancia, mientras que tras bambalinas pedía a Trump que continuará los ataques, para luego ser el primero en virar hacia las negociaciones, apoyando al eje suni de Pakistán y Turquía.
Todas estas monarquías han cultivado una relación de inversiones y un sistema de protección a través de bases militares estadounidenses que han demostrado su vulnerabilidad: en los 40 días de bombardeos iraníes se convirtieron en objetivos legitimos para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). En los hechos se impone la necesidad de diversificar alianzas diplomáticas y es probable un mayor acercamiento con China para asegurar la estabilidad de las inversiones.
Arabia Saudí, bastión del orden contrarrevolucionario
Arabia Saudita es el aliado tradicional de EEUU en la región desde la época en que se fundó el reino y negociaron el petróleo en 1933 con la Standard Oil de California. Con la entrada de EEUU a la 2GM y el reconocimiento de la importancia estratégica del petróleo se consolidó la relación inquebrantable, construyendo al finalizar la guerra una base militar estadounidense en Dhahran. Durante muchas décadas, Arabia Saudita e Irán fueron los gemelos que aseguraban la seguridad en medio oriente con monarquías anticomunistas que mantuvieron una colaboración secreta con Israel, por ejemplo entre los servicios de inteligencia. Este orden regional se desmoronó a partir de la revolución islámica de 1979. Luego de este acontecimiento Irán fue “enemigo” de occidente por su apoyo a distintas fuerzas catalogadas como terroristas en la región, hacia 1980 las distintas monarquías suníes en el golfo, los Estados Unidos e incluso la Unión Soviética apoyaron la invasión de Irak a Irán en 1980 y financiaron el esfuerzo bélico hasta 1988. A la vez, el CCG se creó en 1981 para impulsar la seguridad colectiva en el contexto bélico regional.
En el contexto de la primavera árabe, los saudíes apoyaron a grupos como ISIS en Irak y Siria, Al Qaeda en Yemen, además de intervenir con un apoyo directo a regímenes afines en Jordania, Egipto y Líbano. Debido a su rol contrarrevolucionario en la región los saudíes no debieron enfrentar sanciones internacionales, pese a escándalos internacionales como en 2018 cuando MBS ordenó el bombardeo de Yemen y también el descuartizamiento del periodista Yamal Jashogyi (columnista del Washington Post) en el consulado de Estambul.
Por otra parte, también es importante destacar que ya es un proceso en curso la diversificación de sus vínculos, se registra en las últimas décadas un aumento considerable de la inversión extranjera directa desde China. Si bien es muy conocida la alianza entre Irán y China, con un 15% de las importaciones chinas de petróleo provenientes de la república islámica, Arabia Saudita también es un importante proveedor de China, representando el mismo porcentaje de importaciones. Dada la creciente influencia del gobierno chino, a inicios de 2023 fue mediador para la reapertura de las relaciones diplomáticas entre Irán y los saudíes.
Emiratos Árabes Unidos y el acuerdo de Abraham
En 2020 por iniciativa de EEUU avanza el Acuerdo de Abraham donde se normalizan las relaciones entre Israel, los EAU y Bahréin, con la expectativa que podría extenderse a Arabia Saudita, esta tendencia de normalización de las relaciones con Israel para realizar fuertes inversiones por las monarquías en la Palestina Ocupada. El ataque coordinado de la resistencia islámica el 7 de octubre de 2023 puso fin a esa perspectiva debido al fuerte repudio de la opinión pública en los países árabes a la respuesta genocida de Israel. Según una encuesta reciente del Barómetro Árabe, esta población se volvió radicalmente contraria a Israel y EEUU. Por otra parte, a partir de la guerra de aranceles lanzada por Trump, China disminuyó las inversiones realizadas en Estados Unidos y la región se ha convertido en el mercado de mayor crecimiento para la inversión y las exportaciones de China. Por ejemplo, el New York Times destaca que “los EAU se convirtieron en el mercado de mayor crecimiento para los automóviles chinos. Las exportaciones de China a Oriente Medio crecieron casi el doble que sus exportaciones al resto del mundo en 2025”
Por otro lado, EAU es señalado internacionalmente como responsable de brindar financiamiento y armamento a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en el genocidio cometido en Sudán y se encontraban también inmersos en una lucha de poder con Riad por la influencia en Yemen, apoyando los EAU al Consejo de Transición del Sur, por lo cual consideraba a la alianza del reino saudí con Pakistán como una amenaza a su estatus.
Respuesta ambigua
El ataque de Irán contra las bases militares de Estados Unidos en la región abrió un dilema para cada gobierno y la respuesta fue diversa, mientras condenaban los bombardeos realizados por Irán y advertían que debían cesar, a la vez criticaban el ataque de EEUU e Israel por no haberlos consultado. Mientras estos países decían que no autorizaban la utilización de su territorio y el espacio aéreo para atacar, pronto se hizo evidente que EEUU estaba utilizando las bases militares y distintas posiciones en el golfo.
Arabia Saudita en público se destacaba por la moderación de su gobierno frente a los ataques iraníes, abogando por la no beligerancia, mientras que tras bastidores el Washington Post señala que Mohamed bin Salman (MBS) impulsó a Donald Trump a intervenir junto con Israel para aprovechar la oportunidad antes que Irán se vuelva aún más peligroso. Incluso, en la primera semana de negociaciones tanto Arabia Saudita como EAU apoyaron una postura más agresiva de Trump, presionando para que no detenga la guerra.
Un alto al fuego no era suficiente para estas monarquías, que pretendían eliminar la amenaza iraní de una vez y para siempre. “La solución definitiva” pasaba por destruir las capacidades iraníes en armamento nuclear, misiles, drones, grupos terroristas y bloqueos de rutas marítimas. La preocupación de estas monarquías es que un armisticio y la retirada de Estados Unidos las deje expuestas a las represalias de Teherán, a los bloqueos constantes y el inaceptable control continuo de Irán sobre el estrecho de Ormuz.
Por ello, EAU intentó movilizar apoyo diplomático y militar, con una propuesta el 28 de marzo a la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU para exigir a Irán “que se abstenga de inmediato de cualquier acción o amenaza que tenga por objeto cerrar, obstaculizar o dificultar de cualquier otra forma la navegación internacional a través del estrecho de Ormuz”.
Luego hubo un cambio en la postura de los saudíes. Recuperaron los niveles de exportación previos al bloqueo en Ormuz con el transporte del crudo por oleoductos hasta el Mar Rojo, por lo cual decidieron ejercer presión para que Trump negocie la paz con Irán frente al peligro del bloqueo al estrecho de Bab al-Mandeb.
La espada de Damocles: los hutíes en el Mar Rojo
Los hutíes son un movimiento que controla y gobierna gran parte del noroeste de Yemen, incluida la capital, Saná, donde vive la mayoría de la población del país, y vastas zonas del litoral del mar Rojo. Este grupo mantuvo una firme espera hasta que el 28 de marzo lanzó algunos misiles hacia Israel. Analistas superficiales los consideran con demasiada frecuencia una milicia subordinada a Teherán, cuando en realidad los hutíes son un grupo muy complejo. Una de las claves de su protagonismo en las dos últimas décadas: además de su control sobre el Estrecho de Bab el-Mandeb es su fuerte respaldo entre la población por haber enfrentado a Israel.
Pese a la organización de una coalición internacional dirigida por EEUU y Gran Bretaña para evitar los ataques selectivos contra los intereses sionistas en el Estrecho de Bab el-Mandeb, en el transcurso del 2024 los hutíes continuaron perturbando el comercio global. Entre marzo y mayo de 2025 Trump efectuó una escalada para desescalar bombardeando Saná, la capital de Yemen, el puerto y las bases militares de los hutíes, proclamando la victoria y firmando un alto al fuego para evitar la prolongación de un conflicto asimétrico. Por su parte, los hutíes lejos de rendirse proclamaron que continuarán apoyando a Palestina. No obstante el alto al fuego con EEUU, Israel continuó bombardeando a Yemen y los hutíes realizando sus acciones hasta que se alcanzó una relativa calma a partir de la implementación del armisticio entre Hamas e Israel.
A su vez, Arabía Saudí y EAU apoyaron cada uno a una facción distinta en el conflicto contra los hutíes. Los emiratíes hicieron lo propio con el Consejo de Transición Sureño (CTS), que buscaba la secesión del gobierno internacionalmente reconocido y apoyado por los saudíes. Ante una operación ofensiva del CTS contra el gobierno, los saudíes respaldaron a su aliado con un bombardeo de los campamentos de CTS y forzaron la retirada del apoyo emiratí, resultando en la disolución del CTS.
En contexto bélico entre Irán y EEUU, la pregunta que se hacían todos los analistas hasta el sábado 28 de marzo era ¿por qué los hutíes no se unían a la guerra? Quizás la respuesta la encontramos en que la amenaza de cierre del estrecho es una herramienta disuasoria más poderosa si permanece latente, además que no aumenta los costos para una de las poblaciones más empobrecidas en la región. Una intervención abierta enfrentaría nuevamente bombardeos y podría debilitar el respaldo popular al gobierno, por lo cual es probable que prefieran esperar pacientemente y, en todo caso, intervenir en Bab el-Mandeb en caso de una amenaza existencial.
PRC, 29/04/26.



