Elecciones en Brasil: una polarización a pedido del capital

En el pico de la polarización hacia el balotaje del 25 de octubre, la histórica caída de la escala 6×1 impuesta por la presión callejera sacude el tablero político y busca acercar votos de sectores de la clase más cercanas a Flavio Bolsonaro. Mientras todas las encuestas lo siguen dando ganador, el PT y Lula achican la diferencia.

Esta inmensa conquista obrera, que oficializa de un esquema laboral de 6 días de trabajo por 1 de franco a 5 por 2 de descanso, reaviva las discusiones de fondo en la izquierda radical que enfrenta al capitalismo, delimitando las estrategias frente al PT y la extrema derecha. Como sostenemos históricamente en el PRC, no se trata de simplificar diciendo “son lo mismo”, cuando claramente ambas opciones representan distintas formas de la dominación de clase.

La integración del PSOL

El bloque reformista mayoritario (Primavera Socialista) ya se integró orgánicamente al Estado: su principal figura, Guilherme Boulos, actúa como secretario de presidencia de Lula. Esta asimilación subordina la lucha obrera a la gobernabilidad del Frente Amplio con el Centrão patronal. Recordemos que la estrategia de buscar frentes con elementos del centro y la derecha terminó con el golpe institucional (impichment) a Dilma Rousseff en 2016 y fue el propio vicepresidente Temer quien profundizó un duro ajuste hasta el fin del mandato del PT en el ‘18 allanando el camino a Jair Bolsonaro. Los grandes frentes formados con la excusa de enfrentar un mal mayor son una estrategia que ata de pies y manos la perspectiva de lucha independiente de la clase obrera que termina siendo siempre la que resigna frente al avance patronal. La caída del 6×1 en la jornada de trabajo es una conquista que termina siendo apoyada incluso por el bolsonarismo que también se desespera por cuidar votos de cara al ballotage.

La trampa del voto crítico

Frente a la segunda vuelta, las principales tendencias de la izquierda tradicional cedieron ante la presión del mal menor. La oposición interna del PSOL, dirigida por el MES de las diputadas Sâmia Bomfim y Fernanda Melchionna, rechaza la conciliación lulista pero llama a emitir un voto crítico al PT bajo la tesis defensiva del frente único contra el fascismo.

Por su parte, el PSTU repite su línea de 2018 y 2022, oficializando su posición de dar un voto crítico. Aunque plantean mantener la «independencia en las calles», esta postura desarma políticamente a los explotados al llamar a concentrar el apoyo electoral en el propio gestor de los intereses de la banca internacional y la burguesía durante el último cuarto de siglo.

Combate e independencia

Desde el PRC sostenemos que la salida no está en las urnas sino en el desarrollo de un programa propio de clase de combate total al bolsonarismo y todas las expresiones del neofascismo en el mundo; y a su vez sin ningún apoyo político a Lula y a la conciliación de clases. La capitulación del PT es el verdadero motor que alimenta y fortalece a la reacción. La prioridad del momento es la autoorganización en las fábricas y lugares de estudio para construir una alternativa obrera y socialista.

¡Contra la estafa del mal menor y la asimilación estatal, hay que romper con la burguesía! La salida no es gestionar la miseria con Lula ni retroceder con Bolsonaro. ¡Por la independencia de clase y un Gobierno de los Trabajadores!

PRC, 24/10/26

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