Buitres, deuda externa, atraso y lucha de clases

buitr griesa

El actual debate en torno al acuerdo con los holdouts es presentado por los distintos partidos de la burguesía desde posiciones aparentemente irreconciliables.

En tanto que el kirchnerismo lo expresa como una patriada contra las fracciones más malvadas del capital financiero internacional -los buitres-, y se pierde en su contradicción entre el pago y el no pago que enarbolan diferentes dirigentes, desde el macrismo muestran este acuerdo como una necesidad que surge de la “pesadísima herencia” recibida del anterior gobierno, y se hace un falso planteo sobre la necesidad del acuerdo para evitar un fatal ajuste -que ya está en marcha desde el gobierno anterior y que sólo los trabajadores y sectores oprimidos podremos detenerlo con unidad y lucha.

Estas caracterizaciones que, a primera vista, parecen tan alejadas, coinciden en un punto fundamental: pasan por alto las raíces del problema, y consecuentemente, plantean posiciones políticas vacías, o, con diferentes matices, ofrecen una descarada entrega de recursos producidos por nuestra clase a las fracciones más concentradas del capital.

Frente a esto, muchas fuerzas de izquierda plantean como consigna simplemente el “no pago” de la deuda externa, aludiendo -de forma correcta- al fraude que representa el pago de la deuda externa. Sin embargo, esta negativa al pago llega sin más aditamentos, sin otra consigna.

Desde el marxismo, el actual debate se debe presentar con un análisis estructural, y debemos necesariamente proponer consignas concretas.

En este sentido, como primer punto resulta fundamental entender -al menos en grandes rasgos- que el origen de la deuda externa se encuentra en la estructura productiva atrasada y desarticulada que posee el país. Dentro de Argentina, existen dos grandes sectores productivos transables (es decir, que se pueden importar o exportar) con realidades completamente diferentes: por un lado, un sector agropecuario con alta competitividad a nivel mundial, que es proveedor de dólares para el país por medio de la exportación; y por el otro lado, un sector manufacturero atrasado, poco competitivo globalmente, que es un demandante neto de dólares, ya que requiere de grandes niveles de importación para su funcionamiento. De esta forma, a primera vista, resulta básico entender que en tanto la demanda de dólares hecha por el sector manufacturero supere a la oferta de dólares realizada por el sector agropecuario, se generará una la falta de divisas. Y esta falta de divisas, a lo largo de la historia, se ha cubierto fundamentalmente con endeudamiento externo.

Por otro lado, para mantener “vivo” al sector manufacturero también se torna necesario un flujo continuo de recursos que compensen esta ineficiencia relativa. E históricamente, también, la deuda externa ha sido una fuente de recursos que ha financiado esta compensación, por lo cual, nuevamente, esta estructura productiva atrasada vuelve a mostrarse como causa fundamental del endeudamiento externo.

Un agravante más del círculo vicioso detallado anteriormente: dado que por el pago de la deuda se remiten dólares al exterior, el país necesitará para mantener su estructura productiva atrasada más dólares aún, que seguramente se conseguirán tomando más deuda, la cual nuevamente exigirá para su pago más dólares… y así podemos seguir eternamente, reafirmando una estructura productiva atrasada, que requiere del endeudamiento para mantenerse viva, pero que, a su vez, ese mismo endeudamiento la reafirma en su condición de atraso.

A su vez, si a esto le agregamos que está comprobado el carácter fraudulento de la actual deuda externa argentina -dado que ya fue pagada en su totalidad y sin embargo seguimos pagándola religiosamente- tenemos un panorama aún más oscuro, ya que no sólo se remiten recursos al exterior por haber tomado deuda -por tener una estructura productiva atrasada-, sino que también se remiten recursos al exterior por aceptar la vigencia de una deuda fraudulenta, inventada, que no existe. Es decir, un completo despropósito que se paga con el fruto del trabajo de toda la clase trabajadora argentina.

Es en este panorama que los buitres reclaman lo que según la justicia burguesa le corresponde. Y a su vez, el mismo mercado financiero plantea que si no se paga esta deuda, la Argentina no podrá contar con nuevos préstamos en dólares.

Frente a esto, los capitales más concentrados presionan a todo el arco político burgués para abrir un nuevo ciclo de endeudamiento externo, reincidiendo nuevamente en las consecuencias nefastas que ya conocemos.

Es en estos términos que el no pago a la deuda por sí mismo no tiene sentido. Con esto no queremos decir que estamos de acuerdo con el pago; nada más alejado a nuestra propuesta. Simplemente sostenemos que no pagar la deuda hoy y mantener una estructura social atrasada es simplemente aplazar el problema.

En este sentido, la propuesta integral debe acompañar el “no pago” con medidas concretas tendientes a la industrialización del país. Y estas medidas, en el contexto histórico actual, se presentan como transicionales, ya que implicarían la estatización bajo control obrero de las principales palancas de la economía, para poder captar y canalizar los recursos productivamente, para lograr finalmente romper el círculo vicioso y dejar de ser un país atrasado y dependiente.

Es decir que para solucionar de manera cabal el problema de la deuda externa, los revolucionarios y las revolucionarias debemos proponer un planteo integral de largo plazo cuyo objetivo debe ser claro y no debe ocultarse ante las masas, y se llama socialismo.

¡No pago de la deuda externa!

¡Estatización de la banca y el comercio exterior!

Partido por la Revolución y el Comunismo – PRC

18/03/16


One thought on “Buitres, deuda externa, atraso y lucha de clases

  1. El tema de la deuda nos plantea un serio problema de cómo posicionarse ante ella.
    Dejo acá algunas notas críticas.
    Como discuto con posiciones que son dominantes en la izquierda argentina y carezco de poder de síntesis, se me ha extendido demasiado el texto.
    No me tomé el trabajo de leer en profundidad las posiciones de toda la izquierda, pero por lo que ví, en general, se paran desde la necesidad “de dar orientación” a todo el Estado y la sociedad capitalista. No pago para construir viviendas, para tener más educación, para tener más dólares, para lo que sea.
    Creo que la declaración de ustedes tiene el mismo problema.
    Fijensé que el problema que encuentran en la izquierda es que el “no pago” no se liga a otras consignas. Pero en realidad no creo que haya organizaciones que planteen el no pago enganchadas a otras consignas medidas.
    Un ejemplo es Izquierda Socialista. Yo debatí esto con algunos compañeros de esa corriente y plantean, “ligado” al no pago, la nacionalización de la banca y el comercio con control obrero, como parte de una estrategia transicional. En realidad creo que gran parte de la izquierda lo plantea ligado a otras consignas de tipo transicional (los trostkistas), o a medidas que expanden el campo popular sobre la economía o cosas similares (en general, la izquierda no trostkista).
    Coincido con que el pais tiene una industria tecnologicamente atrasada, y un sector más competitivo, que no solamente son las ramas agropecuarias (Para el caso la industria automotriz importa o importaba a Brasil).
    Lo que lleva a la crisis es la debilidad del sector externo de la economía, no es originada exclusivamente por la deuda (aunque esta puede agravar la crisis), sino por pérdida de competitividad en términos internacionales.
    Varias veces se ha recuperado competitividad con la caída de salarios, y habría que ver cuantas veces más puede ocurrir esto. Como tampoco se puede saber si los recursos que se obtengan por deuda o por ingreso de capitales no vayan a incorporar tecnología que nivelen los standares internacionales.
    Pero supongamos que es para mantener la industria atrasada, que la burguesía argentina toma deuda. Los revolucionarios tenemos que dar una solución para que el capitalismo deje de ser atrasado?
    Si el problema de la deuda = capitalismo atrasado y dependiente, planteamos un capitalismo desarrollado como alternativa?
    En épocas en que Marx y Engels escribían el Manifiesto Comunista, había socialista que planteaban el librecambio para que los productos se abarataran y llegaran a la canasta de productos que consumían los obreros, había otros que planteaban que había que aplicar el proteccionismo para cuidar los puestos de trabajo… en El Manifiesto… los autores llamaron a este socialismo, “socialismo burgués”, el que pretende solucionar los problemas del capitalismo sin acabar con el capital.
    Por alguna extraña razón se ha extendido la idea de que los socialistas revolucionarios vamos a transformar el capitalismo, con medidas muy radicales, pero sin plantear la abolición del capital.
    Creo que gran parte del problema que tenemos es que nos creemos que tenemos que darle solución al tema de la deuda, optar por una salida “concreta”, y para algunos el Programa de Transición de Trostky parece ser la solución.
    Pero cuando llevamos esa “concretitud” a que confronte con la realidad, la cosa cambia.
    Veamos como sería de concreto el no pago con la estación de la banca y el comercio exterior con control obrero… cuanto tendría de “transicional”.
    En primer lugar despejemos dudas con la terminología: con transicional hablamos de una transición particular, la transición al socialismo. Las consignas transicionales son aquellas que nos llevan al socialismo
    En realidad son MEDIDAS transicionales, como las que indican Marx y Engels al final del Manifiesto Comunista y que claramente se dice que son unas medidas contradictorias en sí mismas, que tienden a eliminarse a sí mismas, y que son llevadas adelante por los trabajadores APARTIR de la toma del poder.
    En el planteo de Trostky ya no son ninguna medida para aplicar DESDE el poder, sino que son unas consignas para plantear en el camino HACIA el poder. Consignas con medidas que, en general, el capitalismo no puede dar y que planteadas “en escalera” lleva al poder.
    Lo primero que tenemos que plantearnos es si realmente creemos que estamos en condiciones de plantear una transición al socialismo. Lo segundo es si es el método transicional el correcto, o sea, plantear una serie de consignas en escalera para que la clase obrera “infiera” o “se tropiece” con la necesidad de que para lograr todo eso tiene que hacer la revolución.
    Pero no demos mas vueltas, vayamos a lo concreto.
    ¿como seria la estatización de la banca y el comercio exterior con control obrero? Sin una revolución, se supone, porque no esta planteada en su documento.
    Ahí hay un problema bastante importante: como es cierto que el no pago aislado no es solución (ni siquiera para Macri, o para el conjunto de la burguesía, que la liga al ajuste y la caída del salario), se plantea que tiene que estar ligado a otras medidas estatistas.
    Pero como se está en presencia de una serie de medidas que son estatistas-burguesas (Perón estatizó gran parte de la banca y el comercio exterior, para ser justos…), se piensa que se puede salir del estatismo burgués planteando el control obrero.
    Pero que es el “control obrero”, si la burocracia lo controla? Control de la burocracia.
    ¿Control obrero con democracia de base?
    ¿Qué es el “control obrero” sin sus organizaciones democráticas sin las milicias armadas que las sostengan? Nada, puro chamuyo.
    O peor, pura colaboración de clases, porque la única manera que los obreros pueden controlar algo en el capitalismo, en condiciones normales de dominación, es con la expresa autorización del poder burgués.
    En síntesis para tener control, hay que tener poder. Pero Uds. plantean el no pago de la deuda externa y el control de los flujos de de capitales… sin tener el poder?
    Si la clase obrera, por medio de sus organizaciones carece del poder, ¿a quien se exige esas medidas? ¿Al Estado burgués?
    Por eso “bajar a tierra” es el mejor método para ver como funcionan en la realidad las consignas transicionales al estilo trostkista.
    Creo que es un error su posicion sobre la deuda, creo que ese error obedece a que caen en la trampa de tener que tener “la medida correcta”, la “solución” al problema, “la consigna justa” la “politica concreta”.
    Y en realidad no hay solución para eso dentro del capitalismo, o si la hay, no es distinta a la profundización del régimen de explotación. ¿Por qué debemos posicionarnos como “estadistas” burgueses?
    Incluso el no pago tiene sus costos, que va a pagar la clase obrera. Porque siendo coherentes con el planteo de Uds. de que el capitalismo argentino es atrasado, sin inversión directa (extranjera o de capitales repatriados) o sin financiación externa sólo queda un camino de más atraso. Lo realmente honesto, si se plantea el no pago como “solución”, es aclarar que se va a estar peor desde el punto de vista del desarrollo.
    Es sintomático que se plantee que los fondos buitres se van a llevar afuera el producto del esfuerzo de los trabajadores. Esto me llamó la atención.
    La crisis de los 70, llevó a que las economías nacionales tuvieran que abrir las barreras a los flujos de mercancías y capitales. El capital respondió a esa crisis con más capitalismo, las naciones se fueron adaptando a esa realidad. El derrumbe de los mal llamados “socialismos reales” posibilitó un salto en esa línea, el fenómeno se llamó globalización, que no es más que la profundización de la tendecia a que mercancías de todo el globo comparen tiempos de trabajo en términos jamás conocidos, y los capitales fluyan de una parte a otra del planeta sin más mediaciones que las condiciones que encuentren en cada lugar para obtener cada vez más ganancias.
    El “atraso” del que hablábamos más arriba, se hace más patente en estas circunstancias en que no tienen efectos duraderos las “protecciones”.
    La clase obrera (que luchó muchísimo y dio batallas colosales), en nuestro país, tuvo una estrategia estatista, nacionalista y redistribucionista para enfrentar las tendencias a la globalización. Es decir, cuando el capital daba un salto cualitativo en la internacionalización de las relaciones de producción de la vida material, los trabajadores enarbolaron la vuelta atrás, a la protección de la industria (con atraso y todo), a la defensa de “lo nuestro”, al salario “justo” de los tiempos en que los tiempos de trabajo no se medían en tiempos de trabajo directamente en el mercado mundial.
    El programa de Huerta Grande, La Falda, o el más lavado de los “26 puntos de la CGT” expresaban esto. En lugar de desarrollar el programa internacionalista adaptándolo a los nuevos tiempo, toda la izquierda se sumó a la defensa de “lo nuestro”, a la lucha contra el “saqueo” del imperialismo, el combate contra la rapiña de los países centrales.
    Solamente en ese marco puedo entender la afirmación de que los fondos buitres se llevan el esfuerzo de los trabajadores.
    Porque en realidad no es así. Lo que se llevan es plusvalía, trabajo ya arrancado a los trabajadores. No nos lo arrancan los fondos buitres, o el FMI o los yanquis, nos lo arrancó la burguesía, y lo invierte si quiere, y si ve que no hay condiciones no lo hace.
    ¿Se querrá decir que se lo llevan afuera del país? ¿Y que pasa si fuera así? ¿es necesario dar una respuesta desde el nacionalismo burgues? (burgués, porque no vamos a creer que hay un nacionalismo obrero)
    Ante el atraso el programa debe ser el socialismo, no hay mediaciones posibles. Nuestra propuesta debe ser desarrollo en el socialismo, el fin de la apropiación privada del trabajo social, el fin de la desición privada de invertir o no.
    Pero no puede ser nuestro único programa. También debemos adoptar un programa de reivindicaciones mínimas, que en el fondo no cuestionan el dominio del capital, pero le sirven a la clase para no verse degradada, para volver a confiar en sus fuerzas, generar sus cuadros y desarrollar sus organizaciones.
    Corresponderá a los revolucionarios explicar que esas conquistas serán precarias mientras subsista el capitalismo, que las futuras crisis amenazaran lo obtenido. Corresponde a los revolucionarios marcar esos límites (las formas burguesas de propiedad) y plantear cómo superarlas.
    A mi entender es necesario volver a los viejos planteos del marxismo. No como un “dogma verdadero”, sino como una teoría superior, y más apta que el nacionalismo estatista para enfrentar al capitalismo.
    La clase obrera tiene pendiente retomar el camino que la lleve de ser “clase en sí” a ser “clase para sí”, camino que se sitúa cada vez más lejos del nacionalismo estatista que domina la ideología de izquierda.

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