A 40 años del golpe cívico-militar: Marchamos contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy

El golpe de Estado de 1976 no fue fruto de la sed de maldad de un grupo de militares y civiles, sino que respondía a las necesidades de la burguesía mundial y local en ese momento.

En los 70, una serie de luchas obreras recorrían el mundo y las ga­nancias de los capitalistas estaban cayendo. La burguesía necesitaba domesticar a la clase trabajadora y relanzar sus ganancias, y para eso lanzó una contrarrevolución a nivel mundial que instalaría el neolibera­lismo.

En América Latina y en Argen­tina, a su vez, y con el ejemplo de la revolución cubana, nuestra clase había alcanzado importantes nive­les de organización, combatividad y conciencia, con muchos sectores luchando por el socialismo.

Por eso, la contrarrevolución burguesa tomó la forma de dictaduras militares que, a sangre y fuego, destruyeron las organiza­ciones de la clase obrera y sus van­guardias tanto armadas como no.

Con su democracia avanzaron y pretenden seguir avanzando sobre nuestros derechos, pero, siempre estarán dispuestos a usar la violencia más despiadada si ven peligrar sus privilegios de clase.

Sólo a modo de ejemplos, en la actualidad, tenemos el espionaje es­tatal sobre las organizaciones obre­ras a través del proyecto X de gendarme­ría, las patotas de la burocracia, las leyes antiterroristas votadas por el kirchnerismo, la condena a cadena perpetua para los obreros petroleros de Las Heras, la represión cotidiana en los barrios por medio del gatillo fácil, y las desapariciones en “democracia” de las que Julio López y Luciano Arruga son un emblema, así como la persecución patronal y la conti­nua criminalización de la protesta social con más de 6.000 procesa­mientos. Y, recientemente, el gobierno de Cambiemos lanzó el protocolo “anti protesta”, una nueva herramienta represiva para intentar disciplinarnos y limitar nuestros derechos.

Hoy, el ajuste con miles de despidos, suspensiones, retiros “voluntarios”, la caída del salario, y los incrementos en la productividad son una exigencia de toda la burguesía para relanzar sus ganancias. Esta vez, no van a estar peleándose entre ellos como en la disputa por las retenciones del 2008 sobre quién paga los platos rotos. Hay acuerdo en que los platos rotos los debe pagar la clase trabajadora.

Somos nosotros los únicos que podemos rechazar esta política antipopular en toda la línea. Ante el ajuste, es necesario no caer en mezquindades partidarias y tener una política unitaria de frente único que, más allá de las diferencias, busque la más amplia unidad y ponga por encima de todo los grandes intereses y necesidades de nuestra clase. Sólo así podremos poner freno a la avanzada de patrones y gobiernos, que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales.

Como si no tuviéramos motivos para salir a la calle, para el aniversario de los 40 años del golpe cívico militar vendrá Obama de visita a la Argen­tina, el representante del gendarme mundial, el vocero de la burguesía del país que estuvo detrás de la planificación de todas las dic­taduras militares en América Latina. Una gran ocasión para demostrarle que no es para nada bienvenido ni él ni sus planes económicos para nuestro país.

Marchamos no sólo para repudiar la represión de la última dictadura y pedir cárcel co­mún a los genocidas y sus cómpli­ces civiles, sino también contra la repre­sión en “democracia”, contra la impunidad de ayer y de hoy.

Llamamos a luchar contra esa represión y con­tra el modelo que instauró la dic­tadura, reivindicando el proyecto de nuestra clase al que intentaron poner fin por la fuerza, que no era un capitalismo “en serio” ni adornado, sino el poder obrero y el socialismo.

Así como llamamos a todos a fundar las bases para para la construcción del partido que la clase trabajadora necesita para llevar aquél proyecto liberador esta vez sí a buen puerto.

24/3/16

Partido por la Revolución y el Comunismo

 

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos ¡presentes!

  • No al ajuste, el saqueo y la represión de Macri y los gobiernos provinciales.
  • Contra la teoría de los dos demonios. No a la reconciliación.
  • Cárcel ya a todos los genocidas.
  • Apertura de todos los archivos.
  • Restitución de la identidad a los jóvenes secuestrados.
  • Recuperación del Banco Nacional de Datos Genéticos.
  • No a los despidos. No al tarifazo. Parita­rias sin tope.
  • Contra la criminalización de la protesta. No al protocolo represivo.
  • No a la criminalización de la pobreza y la juventud.
  • Derogación de las leyes antiterroristas.
  • Basta de infiltración y espionaje al movi­miento popular.

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