Derivaciones económicas del “Brexit”

brexit

El Brexit captó el voto mayoritario en el Reino Unido y el primer coletazo ya lo estamos viendo: caída de la libra esterlina a valores que no tocaba desde hace 25 años, viernes negro en las bolsas de valores  del mundo y en los mercados de acciones bancarias europeas  los precios se movieron más dramáticamente que durante el “crash” de 2008.

Probablemente en las próximas semanas y quizás meses, continúen los “mercados agitados”. Hablar de meses, es más largo plazo que coyuntura. Podríamos estar en un escenario parecido al de 2008.

En los últimos dos años la economía mundial decrece, principalmente en los países emergentes, salvo en India [1]. Esta tendencia se expresa principalmente en la contracción del crecimiento y la demanda de la economía China (que, por su peso condiciona al resto de las economías mundiales). Por el lado más estructural, se expresa en el derrumbe del precio de las materias primas se transmite a los países avanzados desacelerando a su vez el comercio internacional y la baja de la productividad del trabajo [2].  Y por el lado financiero con el incremento de las deudas globales, la sobrepreciación de los bonos “chatarra” y la baja de las acciones en las bolsas de  casi todo el planeta.[3]

Acumulación de deudas, aumento de los bonos “chatarra” y caída de las bolsas de comercio

Las deudas de los particulares, estados y empresas en el mundo llegan a 200 billones de dólares; el 286 % del PIB mundial, contra el 269 % en 2007, antes del estallido de la crisis según un estudio del McKinsey Global Institute Los bonos chatarra comienzan a comportarse como en el 2008. Debido a esta carrera de sobrepreciación el sector financiero ya es 18 veces mayor que la economía real[4].

Con este trasfondo económico  el Brexit con su carga xenofóbica es el reflejo de la derechización de los regímenes políticos del mundo [5]  Y esto para las masas se traduce en un crecimiento acelerado de la desigualdad, el uso de la inmigración como mano de obra barata. Todo esto si bien no es nuevo, tiende a acelerarse con el combo  del bajo crecimiento y crecientes dificultades del acceso al consumo a través del crédito, que venía funcionando como “colchón” al hambre de amplios sectores de masas.

Lo que podría venir, sujeto a como se produzca la salida.

De acuerdo al artículo 50 del Tratado de Lisboa, el Reino Unido  debe declarar su intención de abandonar la Unión Europea. Esto aún no sucedió  y el primer ministro renunciante, Cameron expresó que esta tarea estará en manos del próximo gobierno  lo que sería antes de octubre y de allí comenzaría un proceso que no deberá llevar menos de un par de años.

La “City”, centro financiero de Londres y uno de los más importantes del planeta, con alrededor de 300.000 empleados y sede de los bancos más importantes necesita para seguir funcionando continuar operando en todo el mercado europeo sin restricciones. Esto implicaría aceptar las reglas de la UE, entre ellas el “libre movimiento de personas” que es justamente el punto central de la salida de la UE. A esto último  refiere un artículo de The Economist que expresa que si Gran Bretaña logra un rápido acuerdo sin demasiadas limitaciones en el acceso al mercado común europeo, las peores derivaciones para la economía mundial podrían no hacerse realidad. Por ahora esto no parece ser lo  más probable.

Repercusión en la golpeada economía global

Las consecuencias sobre la economía mundial diferirán de acuerdo a como sea la “salida”. Además, la economía británica ocupa un lugar preponderante en Europa, por lo cual una muy probable recesión tenga efectos significativos sobre una debilitada economía europea.

Pero a su vez Gran Bretaña representa la segunda plaza financiera del mundo -después de EEUU-[6] y sus bancos resultan los más afectados en este proceso. Esto en un momento en que  los bancos son un punto débil de la economía mundial.

La devaluación de la libra genera salida de capitales del Reino Unido y una incertidumbre creciente que estimula la afluencia de los capitales internacionales hacia la plaza relativamente más segura: Estados Unidos. Esto revalúa el dólar y arrastra a la baja el precio de las materias primas [7]. Los dos aspectos repercuten negativamente sobre los dos puntos más sólidos de la economía “real” norteamericana: exportaciones y petróleo. De modo que de continuar la devaluación de la libra, los efectos que la Fed [8] buscó evitar manteniendo las tasas de interés bajas, podrían desarrollarse de todos modos.

¿Quién voto qué?

Según encuestas anteriores al referéndum, el 54% de los trabajadores y desempleados se inclinaba por irse de la UE y un 34% estaba de acuerdo con permanecer en ella. Por otro lado, entre los empresarios, ejecutivos, etc., esa proporción se invertía; un 54% estaba a favor de seguir en la UE. Y, contradictoriamente, el 66% de la juventud (18 a 24 años) se inclinaba por seguir en la Unión Europea. Estos cortes sociales y generacionales se expresaron en los resultados.

La UE es una institución dedicada a aplicar las políticas neoliberales de privatizaciones y de austeridad contra los trabajadores, las masas populares y la juventud europea, que tienen cada vez menos consenso. Trabaja exclusivamente en beneficio del capital financiero y las grandes corporaciones europeas, en primer lugar los bancos alemanes y franceses.

Si el descontento de estos sectores no se canaliza hacia el responsable político del desastre, el capitalismo,  acabará enfrentando a quienes viven en la miseria, por las migajas que caen, y ese es el terreno de la extrema derecha. La necesidad de romper con la U E, que refleja el odio legítimo y la desesperación de las clases populares, se deja en manos de la extrema derecha, al servicio de su odio a los inmigrantes, del nacionalismo opresor, de su política antiobrera…

Es la política de los gobiernos de la UE y Gran Bretaña quienes protegen y dan alas a la extrema derecha. Y ello porque la amenaza “yihadista”  permite imponer un recorte de libertades, como en Francia con el estado de excepción o las prohibiciones de manifestaciones contra la reforma laboral.

Salida obrera

No buscamos presentar una versión “roja” de cada una de las opciones en las que se debate la burguesía para enfrentar la crisis actual. Somos consientes de que sólo una revolución que destruya al  Estado burgués e instaure un gobierno obrero que expropie a los patrones y construya el verdadero socialismo puede ser la salida para las masas europeas y ese camino sólo se puede transitar con una política de clase independiente de cualquier variable burguesa.

Una política que parta del hecho objetivo que la clase obrera europea es una sola, a pesar del trabajo ideológico que hacen los estados europeos para ocultarlo, así como debemos pujar por la unidad  de la clase obrera mundial.

Hoy que la lucha contra las reformas que quiere imponer la UE tiene su punto más álgido en Francia donde los trabajadores y estudiantes y jóvenes en general, la enfrentan en las calles desde hace meses. ¡El camino a seguir es ese!

A la opresión de la burguesía se la enfrenta con huelgas y movilizaciones porque con o sin Brexit, con o sin troika, continuarán las privatizaciones, expansiones de empresas, burbujas especulativas, deslocalizaciones,  precarización laboral, bajos salarios, contratos basura, fuga de capitales y empobrecimiento general. Así funciona el capitalismo y sólo una respuesta integral puede modificar la situación de las masas. La salida es la construcción del Partido Revolucionario de la Clase Obrera y la transformación revolucionaria.

 

[1] Los países emergentes, como mercados y fuentes de manos de obra barat,  fueron base de sustento para el reacomodamiento luego de la crisis mundial que estalló a fines del 2007

[2] Los bajos salarios se justifican porque hay baja productividad, pero a la vez la precariedad del trabajo quita incentivos para invertir en nuevas máquinas que reemplacen al hombre ¿Para qué invertir en nuevos sistemas si obligando a trabajar más horas o reduciendo el salario se aumentan los beneficios? No solo los bajos salarios a su vez debilitan la demanda de consumo, ésta no puede ser alimentada por créditos, debido al exceso de endeudamiento global por lo tanto las empresas deben acomodar su producción a una demanda decreciente. Así que el incremento en la  productividad se limita a cómo producir lo mismo (o menos) con mucho menos recursos. Y no a producir más con la misma gente. Como fue hasta los años 80 del siglo pasado, con el desarrollo del estado de bienestar, donde la productividad era muy alta.

[3] Ante la recesión (crisis de sobreproducción, desaceleración del comercio) los capitales intentan hacerse con ganancias a partir de la especulación financiera.

[4] La economía real, es decir la del sector productivo está también en crisis, pero la economía financiera genera burbujas de especulación donde se generan capitales ficticios, ya que no están respaldados por transacciones reales (venta de las mercancías producidas). Al buscar efectivizar las ganancias de la especulación financiera, los capitales más pequeños quiebran por no existir “con qué”, mientras que los más grandes siguen relanzando paquetes accionarios de capital ficticio para sacarse de encima esos activos financieros

[5] Como el fenómeno Trump y su contrapartida –Sanders- en Estados Unidos, Marine Le Pen en Francia, y los ejemplos de latinoamerica ya conocidos.

[6] Hablamos de un mercado de derivados de 493 billones de dólares

[7] Los precios de las materias primas se cotizan en dólares. En este caso la baja de sus precios se deben al aumento del dólar. Este aumenta por ser la divisa preferida de los capitales que “huyen” de la libra esterlina por los pronósticos negros a la economía británica. Así, un efecto especulativo está perjudicando a los capitales que exportan materias primas y petróleo.

[8] La Fed, Banco Central (privado) estadounidense viene manteniendo bajas las tasas de interés para desalentar la especulación financiera por sobre las inversiones en la economía “real”, es decir, para desalentar la recesión.


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