NI UNA MENOS

El 3 de junio, nuevamente, las calles se llenaron de consignas contra los femicidios, y en las plazas y las calles de todo el país gritamos: “¡Ni una Menos!”, “¡Vivas nos queremos!”. La lucha por la conquista de sus derechos plenos va de la mano con la lucha por una nueva sociedad, que acabe con la violencia patriarcal y con la opresión social.

ni una menos

2 años del NI una menos

Hace ya dos años atrás, el 3 de junio de 2015, tuvo lugar aquella primera manifestación masiva de las muejeres, que logró capitalizar el sentimiento de bronca de miles que nos unimos en un mismo grito de repudio a tantos crímenes machistas. El crimen de Chiara Páez fue la gota que rebalsó el vaso y entonces salimos a las calles pidiendo justicia.

Así se instaló una nueva fecha en la agenda del movimiento feminista, que hace años viene reclamando y movilizando contra el patriarcado en todas sus formas de expresión, de las cuales el femicidio es el caso más extremo.

Un nuevo 3 de junio masivo ante el aumento de los Femicidios

Bajo el lema “Ni una menos”, se desarrollaron inmensas movilizaciones en la ciudad de Buenos Aires, Rosario, Mendoza, Córdoba, y hubo concentraciones en al menos 80 distritos del país. Como en años anteriores, la jornada fue replicada en otros países del mundo.

Sin embargo, pese a la masividad del reclamo, el número de femicidios sigue en ascenso. Este año, por primera vez, se anuncian cifras oficiales. Según el Registro Nacional de Femicidios que lleva la Corte Suprema, en 2016 fueron asesinadas 254 mujeres y travestis, es decir, un crimen cada 35 horas. Y ante a esta cifra aberrante, seguimos carentes de políticas públicas que aborden el problema de fondo.

Si bien se ha sancionado la ley 26.485, “Ley de protección integral de las mujeres”,  y se continúa movilizando para que se declare la emergencia en materia de Género, lo real es que el presupuesto que destina el gobierno para materializarlo es de sólo 67 millones de pesos, según datos del Boletín Oficial, lo cual resulta absolutamente insuficiente.

Se han construido algunos nuevos hogares refugio para mujeres, pero no alcanzan a cubrir la demanda. Tampoco se destina un subsidio para las mujeres que sufren violencia ni se les ofrece posibilidades reales de trabajo para poder abandonar de inmediato el hogar donde son violentadas.

A esto debe sumarse el machismo de la policía, que continúa revictimizando a las mujeres cuando piden que les tomen la denuncia, y también de la justicia patriarcal, que condena a las mujeres que se defienden de sus agresores, como en el caso de Higui, mientras deja libres a violadores y golpeadores aduciendo “buena conducta”, los cuales posteriormente reinciden en dichos delitos en la mayoría de los casos.

Luchar contra la violencia machista por una nueva sociedad

En este marco, es necesario continuar transformando el dolor y la bronca en organización y lucha permanentes. Seguir saliendo todos los 3 de junio y ante cada hecho de violencia machista.

Pero, desde ya, sabiendo que el único camino para terminar con todas las formas de violencia que sufrimos las mujeres, especialmente las de la clase trabajadora, es construyendo una sociedad nueva, que nacerá a partir de destruir al régimen capitalista y el patriarcado.

¡Libertad para Higui! ¡Basta de violencia machista! ¡Abajo el patriarcado y el capitalismo! 


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