EEUU vs. Corea del Norte

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Un conflicto que puede salirse de control

La escalada de amenazas entre Estados Unidos y Corea del Norte acerca cada vez más al mundo a la posibilidad de una guerra de gran escala a nivel regional e incluso mundial, en la que se verían involucradas las principales potencias imperialistas. Una vez más los pueblos serían carne de cañón de estas escaladas belicistas.

 

El origen del conflicto

Tras el fin de la segunda guerra mundial (1945) y la derrota en ella de Japón (que era la potencia colonial ocupante de la zona oriental), la península coreana quedo dividida en Norte (bajo un gobierno aliado de China y la URSS) y Sur (con un gobierno patrocinado por los Estados Unidos).

Entre 1950/53, se desarrolló la Guerra de Corea entre ambas partes, con un saldo de cientos de miles de muertos y que terminó en un virtual empate y sin tratado de paz.

Con la caída de la URSS, y el posterior giro al capitalismo de China, Corea del Norte sufrió una grave crisis económica durante los ’90, que hizo prever por parte de los Estado Unidos (que tiene miles de soldados y armamentos en Corea del Sur y Japón) un rápido colapso del régimen, al cual presionó acentuando el aislamiento del régimen.

En este contexto, el gobierno de Corea del Norte comenzó un proyecto dirigido a lograr el desarrollo de armas nucleares y misiles balísticos intercontinentales (ICBM), con los cuales garantizarse que Estados Unidos no busque intervenir en el país.

Para evitar seguir el destino de países como Libia o Irak, que fueron invadidos por Estados Unidos, este proceso de defensa nacional se aceleró enormemente con el acceso al poder de Kim Jong Un en 2011, logrando en 2017 estar muy cerca de su objetivo estratégico.

A su vez, el gobierno en Estados Unidos de Trump, con su retórica encendida, elevó el tono de los choques con los norcoreanos, lo que, sumado al incremento de los ejercicios militares norteamericanos junto a surcoreanos y japoneses, aumentaron los temores de Norcorea.

 

Choque de imperialismos

La radicalización del conflicto no puede comprenderse sin entender el carácter de Corea del Norte como espacio intermedio entre el área de dominio yanqui, por un lado, y de Rusia y China, por otro.

La elevación de las tensiones en esa parte del mundo por parte de Estados Unidos posibilita interferir en la creciente expansión en el Pacífico de los rusos y, por sobre todo, de los chinos. Pero en simultáneo Estados Unidos hoy no está en condiciones sociales y económicas internas para afrontar una gran guerra.

A su vez, chinos y rusos necesitan de la existencia de Corea del Norte para evitar una unificación coreana bajo el mando de Estados Unidos y, como consecuencia de ello, tener a las tropas norteamericanas directamente en sus fronteras.

Pero, en simultáneo, tampoco quieren una guerra que los involucraría directamente y que, al día de hoy, probablemente concluiría con el triunfo del Sur y la unificación de Corea a favor de Estados Unidos.

En este difícil equilibrio es que las partes se encuentran en el filo de que la situación se salga de control y haya un intercambio atómico.

En la medida en que la crisis del capitalismo empuje a las potencias a buscar expandirse a cualquier costa sobre sus rivales, una vez más la humanidad se encontrará enfrentada a la posibilidad de un holocausto nuclear para satisfacer los intereses de unos pocos.


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