En defensa de la educación pública: A profundizar la rebelión educativa

Salario, infraestructura escolar, las reformas antieducativas, el presupuesto son algunos de los ejes del conflicto docente abierto en varias provincias del país, al cual ahora se suman los docentes universitarios, acompañados de las y los estudiantes, quienes preparan una gran marcha para hoy 30 de agosto a las 17hs, de Congreso a Plaza de Mayo. Así, el conflicto educativo se nacionaliza a pesar de las burocracias sindicales, se masifica, y se inscribe en la tendencia social al enfrentamiento de clase.

La política de ajuste del gobierno de Macri y de los gobernadores de todos los partidos políticos patronales es brutal. Esta política se expresa en dos ámbitos muy sensibles del Estado, educación y salud, de forma cruenta.

Aparece como precarización laboral, como desinversión en infraestructura, como falta de insumos, de libros, de computadoras y, finalmente, como muerte, como en el caso del crimen social de la EP N° 49 de Moreno, donde el gobierno de Vidal cometió el asesinato laboral de Sandra y Rubén.

La especificidad del ajuste en educación también va generando enormes resistencias y movimientos de lucha contra esa política. Cada una de esas luchas enfrenta un aspecto parcial de la política del gobierno, pero contiene el enfrentamiento de clase contra un plan de ajuste que sólo es viable mediante la destrucción de la educación pública.

A su vez, la lucha docente y estudiantil en defensa de la educación pública se da en un marco de otros conflictos sectoriales que también luchan contra el ajuste gubernamental y patronal, donde sigue sosteniéndose la tendencia de las movilizaciones masivas (como la del movimiento feminista, contra los genocidas, contra la reforma previsional, etc.)

Primer eje de conflicto: el salario

Además de haber eliminado la paritaria nacional docente, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales insisten con mantener un aumento nominal de salarios por debajo de la inflación.

Esto, en los hechos, es rebajar el sueldo, ya que el poder adquisitivo disminuye frente a la inflación galopante de precios que la propia política del gobierno incentiva.

El primer conflicto que puso fuertemente sobre la mesa esta situación fue el de Neuquén. Allí, la docencia neuquina logró imponer la lucha decidida mediante las votaciones en asambleas y que desbordaron a la conducción provincial kirchnerista. La seccional Capital de ATEN, de oposición, jugó un rol fundamental en la lucha con métodos democráticos de decisión y participación.

Luego de 43 días de huelga continuada, con piquetes en las escuelas (para evitar que ingresen suplentes a carnerear la huelga como pretendía el gobierno) y con una fuerte unidad con las familias lograron imponer un acuerdo paritario de 24% de aumento con cláusula gatillo por inflación trimestral.

Esta lucha, con movilizaciones masivas, nos mostró en los hechos que el techo salarial del gobierno se podía romper si se involucra a la docencia en la participación activa mediante asambleas y con planes de lucha consecuentes y continuados.

Luego, en Chubut, la docencia siguió un proceso de huelga similar, aunque más prolongado. En esa enorme huelga se presentaron nuevos elementos de lucha, como la ocupación de ministerios, las vigilias en la casa de gobierno y la movilización unitaria con otros sectores de trabajadores del Estado y con las comunidades educativas.

El pliego de reivindicaciones en Chubut incluía reabrir la paritaria (que se encontraba cerrada desde un año y sin discusión) y un plan de obras de infraestructura, entre otros reclamos.

El triunfo de la lucha chubutense consistió en reabrir la paritaria y lograr que se desarrolle un plan de obras para las escuelas, aunque el porcentaje de aumento sigue siendo bajo comparado a la inflación actual.

Segundo eje de conflicto: la infraestructura escolar

Ya el conflicto de Chubut había puesto sobre la mesa el problema estructural de la infraestructura escolar; también en la provincia de Buenos Aires el reclamo por obras en los colegios venía siendo un eje de conflicto.

Sin embargo, en la Provincia de buenos Aires, la Conducción Celeste-Violeta de Baradel (SUTEBA) frena la unificación de las luchas y deja a cada escuela o distrito aislado en la pelea.

El 2 agosto, en Moreno, explotó una escuela por una pérdida de gas, que el gobierno de la provincia no arregló. Este asesinato laboral, como sabemos, se cobró la vida de una vicedirectora, Sandra Calamano, y de un auxiliar de educación, Rubén Rodríguez.

Al día siguiente, un paro de bronca y dolor puso el grito de basta en la calle. La docencia tomó conciencia de lo que estábamos viviendo.

Años de naturalizar malas condiciones de trabajo nos llevaron a ver como normal que haya olor a gas, trabajar sin luz o sin agua, sin auxiliares, con falta de vidrios, sin estufas, con paredes electrificadas y tantas otras desidias que el Estado practica en las escuelas desde hace años.

Este punto de inflexión ha marcado un auge de reclamos por infraestructura en las escuelas bonaerenses. Hoy, más de mil escuelas en la provincia se encuentran con los servicios suspendidos por la falta de condiciones edilicias, es decir, cientos de miles de niñas y niños no pueden asistir a clases por la falta de política de infraestructura del gobierno de Vidal.

Este proceso de rebelión en la provincia de Buenos Aires se da por abajo y contra la política conciliadora del FUDB. En varios distritos, este proceso es llevado adelante por parte de la docencia, las auxiliares de educación y las familias que se involucran en la lucha y que exigen al gobierno ponga los fondos extraordinarios para reparar las escuelas y dejarlas en condiciones de seguridad e higiene.

En este marco, el FUDB sigue aislando las luchas y no ha convocado a una movilización centralizada en el marco del paro para lograr que la provincia entregue un plan de obras real y concreto. En este sentido, las conducciones sindicales provinciales prestan una colaboración nefasta al gobierno asesino de Vidal al no impulsar la lucha decididamente.

Tercer eje de conflicto: las reformas antieducativas

Las reformas educativas del gobierno vienen impulsándose desde el inicio mismo de su gestión. Recordemos lo vivido el año pasado en CABA, donde se ha enfrentado a la “Secundaria del futuro” con las tomas estudiantiles, reforma que implicaba una precarización de la educación y del trabajo docente, como un plan de abaratamiento de costos para las empresas por medio de pasantías.

En esa línea, el gobierno de Larreta impulsó la UNICABA, que es un programa de reforma de la formación docente que implica, a futuro, la disolución de los profesorados que hoy existen hoy en la ciudad, y el camino hacia la fusión de todos ellos en una supuesta universidad docente.

Este proceso implica, concretamente, la destrucción de cientos de puestos de trabajo, y la reducción de la oferta educativa para miles de estudiantes que inician el proceso de formación como docentes.

En provincia de Buenos Aires, el año fue muy intenso en materia de reformas antieducativas.

Iniciamos con el traspaso de los bachilleratos de adultos, que dependían de secundarias, hacia los CENs (que son modalidades educativas de menor calidad y de mayor flexibilidad para los docentes).

Luego, el gobierno avanzó sobre los equipos de orientación, sacándolos de las escuelas y pasándolos a planta de los distritos, propiciando una cobertura precaria de las necesidades de las escuelas.

También, se avanzó con el cierre de escuelas rurales y se intentó cerrar escuelas en el Delta.

Finalmente, ingresó la reforma de los planes de estudio de las escuelas técnicas, que implica un recorte de más de mil horas de estudio para las y los estudiantes y una desvalorización del título técnico, además de la pérdida de cientos de puestos de trabajo.

Cuarto eje: el presupuesto

Las universidades nacionales sacudieron agosto. Al conflicto salarial, que arrastran desde principio de año, se sumó el reclamo por mayor presupuesto para las universidades y el CONICET.

Las tres semanas de huelga que lleva la CONADU-Histórica marca una fuerte posición de lucha que deberían seguir el resto de los gremios universitarios. Sólo la lucha consecuente y decidida, definida mediante asambleas, puede derrotar el ajuste del gobierno.

A pesar del fuerte blindaje mediático, en la tercera semana de huelga comienza a trascender nacionalmente la lucha universitaria, que ha excedido a los docentes y comienza a involucrar la movilización masiva de estudiantes en todo el país, que repudian a las conducciones de Franja Morada (UCR) o de la UES (kirchneristas) por ser parte activa del ajuste o bien por no enfrentarlo en forma consecuente. Las asambleas estudiantiles vienen siendo fundamentales para dinamizar la lucha universitaria.

El jueves 30 de agosto, una gran marcha universitaria, convocada por docentes, no docentes y estudiantes va a inundar la Capital Federal mostrando el fuerte apoyo popular que tiene la lucha por la educación y el repudio que generan las políticas de ajuste de Macri, los gobernadores peronistas y radicales y el FMI.

Conclusión: todos los ejes son uno solo

La lucha educativa en sus diferentes ejes expresa una necesidad: unir al conjunto de las peleas educativas en una gran huelga educativa general, que le imponga al gobierno un pliego de reivindicaciones concreto: aumento salarial de 40% y cláusula gatillo trimestral; plan de obras para todas las escuelas, institutos y universidades del país; defensa irrestricta de la educación pública, laica y gratuita; quita de subsidio a las escuelas privadas; aumento de presupuesto para educación e investigación científica; defensa de todos los regímenes jubilatorios especiales de docentes; justicia por Sandra y Rubén.

El cuadro en el sistema educativo es de una profunda rebelión. Cada vez más sectores se involucran en la lucha. Por eso, es necesario superar la dilación de las conducciones sindicales que desunen lo que en los hechos se conecta por abajo.

La CTERA, la CTA, la CONADU tienen direcciones kirchneristas, que dicen ser opositoras al macrismo, pero que, en los hechos, terminan trabajando para ellos al no unir las luchas.

Es que estas conducciones le temen más a la movilización masiva de trabajadoras y trabajadores de la educación -que participen democráticamente en asambleas abiertas- que al avance antieducativo del gobierno de Macri.

Es más, en muchas provincias, como en Santa Cruz, la CTERA olvida los conflictos provinciales por su convivencia abierta con la gobernadora Alicia Kirchner y con el PJ.

Debemos prepararnos para forjar un movimiento de lucha de todos los niveles educativos, desde las salas maternales hasta las universidades, desde los jardines de infantes hasta las secundarias, desde las primarias hasta los profesorados en todo el país para imponer nuestras demandas de una política educativa radicalmente diferente.

Finalmente, debemos desarrollar un profundo debate sobre las políticas educativas que defienden las conducciones kirchneristas, que durante años han permitido el avance de la precarización laboral y de los conocimientos, tal el caso de los FINES; o bien políticas que han mantenido fragmentado el sistema educativo en provincias.

Debemos, como trabajadoras y trabajadores de la educación, pensar una práctica del enseñar y aprender que nos permita formar trabajadores consientes, anticapitalistas y antipatriarcales.

Para esto, en el plano sindical, debemos fortalecer la construcción de agrupaciones clasistas y los frentes combativos para superar las conducciones kirchneristas.

Finalmente, en ese proceso, involucrar en la lucha al conjunto de las comunidades que están sufriendo el mismo ajuste con despidos, inflación, tarifazos y hambre, para luchar en unidad contra la política de ajuste y de destrucción de la educación pública.

  • Defensa de la educación pública
  • Mayor presupuesto educativo
  • Nacionalización efectiva del sistema educativo
  • Solución urgente a los problemas de infraestructura
  • Salario único nacional igual a la canasta familiar por cargo (con la inclusión de las tareas no áulicas dentro del horario de trabajo)
  • Nombramiento de los cargos necesarios
  • Construcción de escuelas de acuerdo a las necesidades de cada comunidad
  • Contra los cierres de cursos
  • Contra el presentismo y el salario por productividad. No al canje de salud por salario
  • Contra la mercantilización de la educación
  • Quita de subsidios a las escuelas privadas y religiosas

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