SOBRE EL PACTO SOCIAL – I Parte

En el año ‘73, durante su tercer mandato, el gobierno peronista lanzaba el Pacto Social, un pacto que pretendía convalidar el ajuste llevado por la burguesía hasta ese momento, poner freno al ascenso obrero y popular abierto con el Cordobazo que cuestionaba el orden capitalista, y aislar con acuerdos de cúpulas a los sectores combativos del sindicalismo como así también a las organizaciones revolucionarias. Desde el PJ, ganador en las PASO de agosto y seguramente futuro gobierno, se impulsa un Pacto Social que pretende emular aquel pacto de Perón – Cámpora – Gelbard junto a empresarios y burócratas, que pretendió encorsetar a la clase trabajadora.

El Pacto Social es convalidar el ajuste con el gobierno de la alianza

Cambiemos prácticamente derrotado, dejando al país en una situación económica y social empeorada y terriblemente perjudicial a nuestros intereses como clase, la burguesía ya comenzó a discutir el post Macrismo y le pone agenda a los políticos del régimen.
Por su parte, el Frente de Todos, ganador en las PASO, esbozó en varias oportunidades cuál sería, según ellos, una de las posibilidades para salir de la crisis. Tanto Cristina como Alberto Fernández hicieron referencia a un Pacto Social, un acuerdo entre empresarios y sindicatos y distintos actores sociales, pacto para el cual toman como ejemplo el que se realizó durante los gobiernos pejotistas de Cámpora – Perón a partir de 1973.
A través de una serie de notas, nos proponemos explicar en qué consistió aquel pacto, cómo fue recibido por la clase trabajadora, y qué política tuvieron algunas organizaciones políticas de ese momento, tanto marxistas como peronistas.
El objetivo es traer aquella experiencia para conocerla, reflexionar sobre ella y desde ya llamar a la clase trabajadora a ponerse en estado de alerta y movilización para enfrentar el Pacto Social al que nos convoca la burguesía y sus representantes.
¿Por qué enfrentarla? Porque, de concretarse un Pacto Social tras 8 años de estancamiento económico, políticas de recorte, cierre de fábricas, despidos masivos, devaluaciones brutales, pulverización del poder adquisitivo, y endeudamiento, eso va a ser un duro golpe para nuestra clase pues significará la convalidación de la miseria y del ajuste no sólo del Macrismo sino de los últimos años.

El contexto histórico del Pacto Social del ‘73

Las insurrecciones parciales del Cordobazo y el Rosariazo en 1969 habían modificado sustancialmente la correlación de fuerzas entre las clases sociales en pugna y habían abierto una nueva situación de carácter revolucionaria en la lucha de clases a nivel nacional.
Este proceso de radicalización popular abierto en 1969, que en gran parte es una conclusión que la clase misma vino madurando al menos desde 1955 tras el golpe gorila, estuvo marcado por la recuperación sindical, por los enfrentamientos directos contra el ejército, y por la centralidad de la clase obrera industrial acaudillando a diferentes sectores populares como al estudiantado.
También fue notoria la irrupción de las organizaciones revolucionarias en la vida política de la clase con diferentes planteos, tácticas y estrategias, pero todas con un mismo norte: La Revolución Socialista.
A nivel mundial, en una Etapa Revolucionaria en el marco de la guerra fría, se propaga el ejemplo tanto de la revolución cubana y china como el de la heroica resistencia del pueblo vietnamita ante la ocupación del imperialismo yanqui, así como innumerables procesos sociales radicalizados que toman forma armada en África, Asia y América.
En este contexto, donde existe una ofensiva de la clase trabajadora junto a sus organizaciones políticas, que no permitían que el capital concentrado imponga sus planes políticos de ajuste, es que el proletariado argentino logró derrotar a la dictadura de Onganía, Levington y Lanusse.
La salida de la burguesía fue entonces el Gran Acuerdo Nacional (GAN), un acuerdo entre todos los partidos del régimen burgués que buscaba canalizar y orientar el descontento de las masas, convocando a elecciones en el mediano plazo, legalizando al PJ proscripto desde hacía 18 años.
En este contexto se dio el tercer gobierno peronista, primero con Cámpora-Solano Lima (25/5/73 al 13/7/73), luego con Perón-Perón, Juan Domingo (12/10/73 al 1/7/74), y finalmente Isabel Martínez (1/7/74 al 24/3/76).
Todo este período estuvo marcado por la profundización de los conflictos obreros y las contradicciones entre la pelea por todas las reivindicaciones postergadas durante años de dictaduras, democracia restringida y proscripción, y desde ya las expectativas que la clase depositaba en el nuevo gobierno.
En este escenario político y social es que emerge el Pacto Social, que es firmado el 6 de junio de 1973 durante la “primavera” camporista.

¿En qué consistía el Pacto Social?

Este Pacto fue elaborado por Perón y José Ber Gelbard, ministro de economía, titular de Fate y presidente de la CGE (Cámara General de Empresarios), bajo el título: “Acta de Compromiso Nacional para la Reconstrucción, la Liberación Nacional y la Justicia Social.
Según El Combatiente, órgano de prensa del Partido Revolucionario de Trabajadores – PRT (la organización marxista revolucionaria más importante por entonces), los principales puntos del Pacto Social eran los siguientes:

“- Congelación de salarios en su nivel actual más 20.000 pesos, más el 40 por cientos de aumento en las asignaciones familiares por dos años, con reajustes el 1° de junio del 74 y el 1° de junio del 75.
– Las convenciones colectivas de trabajo podrán funcionar para discutir todo lo que no se refiera a salarios.
– Salario mínimo de 100.000 pesos para los trabajadores y reajuste para los jubilados y pensionados que cobren menos de esa cifra (casi todos) del 28 y 23 por ciento respectivamente, sobre la diferencia entre lo que cobra y cien mil pesos.
– Congelación de los precios de ciertos artículos de la “canasta familiar” al nivel actual, previa una pequeña rebaja por un lado y, por el otro, reajuste derivado del aumento de tarifas de servicios públicos.
– Los aumentos de salarios no se podrán trasladar a los costos, si los de tarifas.
– Las tarifas serán aumentadas, al igual que el precio de los combustibles y luego congeladas (al redactarse esta nota ya se han producido estos aumentos, que oscilan entre el 20 porciento para ferrocarriles y el 70 porciento para combustibles).
– Para permitirles absorber el aumento de salarios sin trasladarlos a los costos, los patrones recibirán un crédito especial, con distintas condiciones de pago según el número de obreros, aparte de otros beneficios, como reducción del 4 por ciento en las tasas de interés bancarios y otras.”
Claro está que aquel Pacto Social impulsado por la burguesía y principalmente el PJ no era sólo económico, sino y por sobre todo perseguía un propósito político.
¿Cuál era el verdadero propósito? Buscaba, en términos generales, conciliar los intereses irreconciliables de la clase obrera con los de la burguesía preservando la sobrevivencia de ésta última, y en particular buscaba convalidar el ajuste llevado adelante durante varios años, disciplinar a los sectores clasistas y anti burocráticos que iban surgiendo dentro del movimiento obrero para que no salgan a luchar, y aislar a las organizaciones revolucionarias que habían crecido al calor de la lucha contra las dictaduras y que contaban con amplio ascenso e influencia sobre la clase.
Para ello, el PJ, además de con todos los sectores burgueses a quienes les venía a salvar las papas, contaban con un aliado inseparable: el conjunto de la burocracia sindical con Rucci a la cabeza.
Ayer y hoy, una misma política merece una misma respuesta
Desde ya no se puede replicar tal cual aquel Pacto Social de Perón – Gelbard así como tampoco se pueden recrear las condiciones en las que se llevó adelante entonces.
No obstante, la propuesta impulsada por el PJ, la UIA, la CGT, la CTA y las gobernaciones parece dirigirse hacia allí y tener ese mismo espíritu: convalidar el ajuste de años mientras nos mandan a casa, a evitar las calles o directamente a que levantemos las medidas de fuerza.
Las y los trabajadores debemos deliberar en cada gremio y lugar de trabajo y organizarnos en unidad y por abajo para impugnar el Pacto Social movilizados en las calles.
Es la única forma de construir una relación favorable a nuestra clase para que la crisis esta vez caiga sobre los sectores que siempre la generaron: el empresariado rural, industrial, los bancos, y la dirigencia política del régimen.
En la siguiente nota acerca del Pacto Social impulsado por la burguesía con Perón – Gelbard a la cabeza, nos centraremos en la política que se dio el Partido Revolucionario de los Trabajadores – PRT liderado por Santucho ante ese intento de encorsetar a nuestra clase.


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