Insurrección popular en Ecuador

En el momento en que el lacayo del imperialismo y del capital financiero Lenin Moreno impulsó una serie de medidas exigidas por el Fondo Monetario Internacional a través del decreto 883, a la consciente y aguerrida clase trabajadora ecuatoriana le quedó solo una salida: ocupar las calles, organizarse y luchar. El reclamo del pueblo es claro: abajo el decreto.

El origen de la rebelión

Las medidas llamadas por los ecuatorianos “el paquetazo” es un plan de ajuste anunciado el primero de octubre, que forma parte del acuerdo con el FMI para obtener créditos por 4.209 millones de dólares.

El principal objetivo de estas medidas es, por un lado, reducir el gasto público para aumentar la recaudación; por otro, someter aún más a Ecuador a las directivas del imperialismo estadounidense -y otras potencias- que actúa por medio del FMI.

El plan de ajuste consiste en la eliminación del subsidio a los combustibles (elevando el precio en más de un 120%), una flexibilización de la ley laboral con baja salarial en un 20% en el sector público, reducción de vacaciones, aporte de un día de salario mensual de los empleados públicos al fisco, entre las más significativas del paquete gubernamental. Claramente, todas medidas contrarias a los intereses de la clase trabajadora y a su nivel de vida.

Ecuador, sujeto a dos variables principales: el dólar y el petróleo

Desde el año 2000, Ecuador adoptó como su moneda el dólar (que se fue devaluando hasta el año 2014). En ese marco, el precio del petróleo, una de sus principales exportaciones, fue subiendo, lo que le permitió al gobierno de Correa vivir una bonanza económica y tener para dar ciertas concesiones a la población, pero sin cambiar la estructura dependiente del país ni mucho menos avanzar hacia una independencia monetaria.

Hoy el panorama internacional es totalmente contrario. Asistimos a una caída del precio internacional del petróleo y a una revaluación de la divisa norteamericana. De este modo, Ecuador se encuentra en una situación crítica y vulnerable, similar a la que están atravesando los países de la región que viven básicamente de la exportación de commodities, o sea bienes primarios.

Más allá del ajuste concreto del gobierno de Lenin Moreno, lo que vive hoy Ecuador nos permite vislumbrar los límites políticos y económicos de los gobiernos de corte populista que han pasado por la región -no sólo en Ecuador con Correa-, y en definitiva el callejón sin salida en el que terminan y encierran a los pueblos.

Nos referimos a esos gobiernos que no han roto con la sujeción al imperialismo y por tanto, pese al reparto de cierta porción de la riqueza nacional, dejan sin embargo países muy vulnerables a los vaivenes económicos internacionales, pues no cambian las matrices económicas de los países y se construyen a partir de políticas extractivistas y de exportación de alimentos y recursos naturales, no de una verdadera política de industrialización que al menos permita cierta soberanía económica.

La clase trabajadora ecuatoriana responde con lucha

Las respuestas a las medidas del ex socio de Correa son contundentes: Ecuador está viviendo una rebelión popular de carácter insurreccional, una situación revolucionaria que ya lleva 12 días de combate, una situación de la cual todxs lxs trabajadorxs del mundo debemos mirar con expectativa y orgullo y apoyarla.

Desde el 2 de octubre la lucha fue en aumento. Marchando y enfrentándose con piedras, palos y barricadas a las fuerzas represivas, se fue gestando la unidad obrera, campesina, indígena y estudiantil.

Unos días después, la CONAIE impulsó movilizar a Quito. Pese al accionar represivo, lograron avanzar y pasar a la capital haciendo que el presidente tenga que trasladar su sede de gobierno a Guayaquil. Por su parte, la FUT (Frente Unitario de Trabajadores), desbordado por las bases, llamó al paro nacional el 9.

Ni Moreno ni Correa

Ante cada avance represivo por parte del gobierno, el pueblo respondió cada vez con más dureza. El viernes 4/10 el gobierno declaró el estado de excepción. En respuesta, la CONAIE (la principal organización de unidad de los pueblos originarios) declaró el estado de excepción en territorios indígenas deteniendo a policías y militares, configurando un cuadro social con una situación de doble poder.

La lucha del pueblo ecuatoriano fue adoptando dimensiones insurreccionales. Además de tomar prisioneros a miembros de las fuerzas represivas, se ocupan edificios públicos, se impulsan asambleas y se conforman las llamadas asambleas del pueblo, se radicaliza la lucha, se organiza la autodefensa con las mujeres organizando y enfrentando al régimen en la primera línea de fuego.

Se producen los primeros caídos en combate y casi mil detenidos. Las fuerzas represivas muestran quiebres con peleas y choques entre ellas, pasándose algunos al lado de la clase, como ocurrió en los procesos sociales de lucha que terminaron tirando a dos presidentes, tanto en 1997 como en el año 2000.

Por su parte, el gobierno busca frenar la lucha diciendo que hay negociaciones en curso pero a la vez reprime duramente las manifestaciones, por lo que su llamado al diálogo queda hueco.

Por otra parte, acusa a Correa y Maduro de estar detrás de la revuelta. En contraposición a la teoría del gobierno y de alguno de los medios de comunicación en relación a la injerencia del ex presidente, la CONAIE sacó días atrás un comunicado clarísimo acusando a Correa de oportunista y asesino, con la consigna “Ni Moreno ni Correa”.

¿Cuál es el camino a seguir?

El camino a seguir es el que impulsen trabajadores, campesinos, indígenas y estudiantes para tirar abajo el decreto y sacar al cipayo de Moreno. La Conaie ha sido clara: habrá diálogo cuando se derogue el decreto 883, que es el paquetazo del ajuste.

Una política necesaria para la clase trabajadora ecuatoriana es salir del no, del rechazo social, y luchar por hacerse del poder para construir una salida de fondo, un gobierno de la clase trabajadora, campesina e indígena, que reoriente el proceso social hacia el socialismo y la destrucción total del sistema capitalista en todas sus formas. Es la única salida realista y valedera para dar respuestas de fondo a las penurias que vive el pueblo, más allá de que no es algo fácil.

Terminar con la explotación de la clase trabajadora, el saqueo y la destrucción del medio ambiente para el beneficio de unos pocos, y construir un nuevo sistema en el que no tengan lugar ni los Moreno, ni los Correa, ni las fuerzas represivas del pueblo y mucho menos el FMI. En Ecuador esto parece más cerca y posible.

Desde el Partido por la Revolución y el Comunismo – PRC saludamos fraternalmente el heroísmo y lucha de la clase trabajadora y campesina ecuatoriana y ansiamos logren todas sus demandas, pues en el éxito de ustedes van los anhelos de todxs lxs que luchamos contra este sistema injusto.

¡Hasta la victoria siempre a los caídos en combate!

¡Abajo el Decreto 883, el toque de queda y el estado de excepción!


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