Contra la violencia machista:Feminismo y autodefensa

La violencia hacia las mujeres y disidencias sexuales y los femicidios en esta sociedad patriarcal son una situación constante e insoportable que es necesario enfrentar organizadas.

Un femicidio por día
Los números de la violencia machista son contundentes: en enero se registraron 34 femicidios.
Tras los números hay vidas interrumpidas por la violencia patriarcal y por un Estado que, pese a crear ministerios y campañas, no destina recursos económicos y sociales suficientes para acompañar a la mujeres y que puedan salir de relaciones violentas.
El observatorio de las violencias de género “Ahora que sí nos ven”, de impronta oficialista, ha registrado:
34 femicidios en enero de 2020
El 70% de los asesinos fueron las parejas o ex pareja
El 31% de estas mujeres asesinadas habían hecho denuncia o contaban con orden de restricción.
También se registraron 5 casos de violaciones grupales: 5 mujeres violadas por grupos de hombres para el mismo periodo del año.
Las mujeres y disidencias sexuales estamos expuestas cotidianamente a la posibilidad de que nos violenten de múltiples maneras: con el acoso en la calle, en el trabajo, con los abusos intrafamiliares, y así hasta el golpe y el femicidio.


Nos quieren subordinadas y sumisas
Estas violencias son correctivas, buscan “ubicarnos”, marcarnos qué lugar esperan que ocupemos en el sistema patriarcal: subordinadas.
En Santiago del Estero, María de los Ángeles Lescano está presa por homicidio desde 2017 acusada del crimen de su ex pareja, quien desde 2007 la violentaba, inluso en ocasiones dejándola sin consciencia. A pesar de las numerosas denuncias que ella realizó, hubo un nuevo intento de violación en el que ella se defendió con el mismo cuchillo que él la amenazaba, terminando él muerto.
La acusación y juicio a Higui, lesbiana que está procesada por defenderse de un intento de violación “correctiva” de un grupo de hombres, también da cuenta de cómo este orden patriarcal con sus instituciones nos quieren violentadas y victimizadas. A Higui la acosaban, le habían quemado su casa, y una tarde que fue a visitar a su familia en una villa de San Martín la atacaron nuevamente por lesbiana, por salirse de la norma, por lesbo-odio.


Es necesario defendernos
Este orden patriarcal nos quiere calladas, sometidas en la heterosexualidad patriarcal.
Como feministas queremos terminar con estas violencias y reivindicamos el ejercicio de la autodefensa, de la violencia para defendernos y dejar de padecerla.

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