Ante la resolución 238/20 del gobierno: El problema no es la organización de las y los laburantes

La resolución 238/2020 del Poder Ejecutivo Nacional interviene sobre la organización obrera y, si bien se enmarca en la emergencia sanitaria nacional, es un ataque a las y los trabajadores en su legítimo derecho de reclamar medidas sanitarias adecuadas o bien la paralización de los servicios y producción de bienes no esenciales.

En el marco de la emergencia nacional por el coronavirus, justamente no estamos siendo lxs trabajadorxs y las organizaciones sindicales quienes pretendemos aglomerar gente en espacios comunes.
Al contrario, son las patronales las que no suspenden las actividades de producción no esenciales, y entonces obligan a las y los trabajadores a movilizarse para llegar a los lugares de trabajo, que en general no tienen las condiciones de salubridad ni la posibilidad de practicar el distanciamiento social correspondiente de dos metros entre personas.

¿En qué consiste la resolución 238/2020?


El artículo 1 de la resolución del PEN establece por un plazo de 30 días lo siguiente: “Suspéndase la celebración de los procesos electorales, todo tipo de Asambleas y/o congresos, tanto ordinarios como extraordinarios, como así también todo acto institucional que implique la movilización, traslado o aglomeración de personas…”.
En relación a esta medida del gobierno, sorprende, en principio, que la mayoría de las actividades que se dispone la suspensión sea hasta el 31 de marzo, pero a la vez se prohíben las asambleas y movilizaciones por 30 días.
En tanto, no se controlan los aumentos de precios, no se fiscalizan los lugares de trabajo para que cumplan con condiciones de seguridad e higiene y prevención.
En este marco, en lugar de aceptar mansamente los abusos patronales, las conducciones sindicales deberían salir o bien a reclamar por condiciones sanitarias óptimas en aquellas empresas que producen bienes necesarios o, en caso de que se trate de producción no esencial, salir a garantizar la suspensión de esa actividad.
El negocio por encima de la salud
No se puede poner el negocio por encima de la salud. Un caso ejemplar de esto son los shoppings. Los mismos siguen abiertos, pese a los reclamos de las y los trabajadores que vienen exigiendo su cierre por el peligro a la salud que representan. Ya el pasado 17 de marzo se llevaron adelante aplausos y batucadas dentro de los shoppings para que los cierren.
Ahora bien, en virtud de esta resolución del gobierno de Fernández, ésos trabajadores y trabajadoras no podrían realizar una asamblea para determinar la paralización de los shoppings y, como consecuencia, se ven obligados a atender a la gente que ingrese.
Lo mismo ocurre con todas las producciones no esenciales. ¿De qué sirve tener miles de trabajadores como en Toyota y otras automotrices produciendo camionetas en este momento? O por caso en las fábricas del neumático, que tienen stock, ¿para qué seguir concentrando a las y los trabajadores dentro?
En particular en el SUTNA, los obreros levantaron las elecciones en el gremio y pidieron la suspensión de las elecciones para dedicarse a hacer efectivo el cumplimiento de los licenciamientos que en FATE la patronal de Madanes Quintanilla no quería dar. Sin embargo, muchas unidades productivas en el resto del país que se dedican a producciones no esenciales continúan abiertas y exponen la salud de lxs trabajadorxs.
Organización y asambleas para cuidarnos la salud
Esta resolución del gobierno tiene más el contenido de un ataque a la organización de las y los trabajadores que a una medida de protección de nuestra salud.
En días recientes, en Italia -uno de los países más afectados por el virus- se realizan huelgas en diferentes plantas para lograr la paralización de sectores no esenciales de la economía con el fin de contribuir a frenar la curva de contagio.
Sabemos que al Estado burgués y a las patronales sólo le interesa seguir produciendo a costa de la salud obrera, con o sin pandemia.
Ante ello, la organización de la clase trabajadora es la única garante de la prevención y del cuidado de la salud de lxs compañerxs, así como de la discusión de las condiciones de seguridad e higiene necesarias. Y la asamblea, aún en este contexto de emergencia sanitaria, el mejor método para organizarnos y reclamar por mejores condiciones o bien paralizar la producción en aquellas labores no esenciales.


Paralización de todas las actividades no esenciales.
Pleno goce de haberes para todxs lxs trabajadorxs.
Salario de cuarentena para monotributistas, changarines, desocupadxs.
Aumento de AUH y de tarjeta alimentar.
La salud no es un negocio. Centralización y estatización del sistema de salud, universal y gratuito.

Salario básico igual a la canasta familiar para todxs lxs trabajadorxs del sistema sanitario.
Desconocimiento de la deuda externa.
Todos los recursos son producidos socialmente, que sean aprovechados socialmente.

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