La pandemia en el territorio: la lucha contra el hambre

Desde el PRC nos acercamos al Barrio Olimpo en Lomas de Zamora, uno de los tantos barrios castigados del conurbano bonaerense.

Allí funciona el comedor y merendero “Capullitos”, donde lxs compañerxs del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR)- Votamos Luchar, organizan una olla popular.

Mientras la cuarentena deja al descubierto todas las desigualdades sociales entre lxs que más tienen y pueden “aguantar” este aislamiento, millones de personas que forman parte de la clase trabajadora no pueden darse ese “lujo” y ante la falta de trabajo y el abandono del estado, tienen que salir a buscar un plato de comida para paliar esta terrible situación.

Es ahí donde las compañeras, que también padecen las consecuencias del hambre, el desempleo y la crisis sanitaria, le ponen el cuerpo a la situación, cocinando y dándole de comer a muchas familias del barrio. Los insumos para sostener esta acción solidaria la consiguen mediante la exigencia de respuestas al gobierno, respuesta que siempre resulta escasa. Esto que no sale en los medios de comunicación, es lo que realmente pasa en los barrios populares, y no el falso heroísmo que nos quieren vender por la tele, cuando nos muestran al ejército entregando comida, un acto más de demagogia que busca lavarle la cara a los perros guardianes del sistema.

A continuación, las mismas compañeras nos cuentan qué está pasando en el Olimpo.

¿Cuál era la situación del barrio antes de la emergencia sanitaria por el Covid19?

F.- Bueno, como siempre, no había cosa que no se haya necesitado. Ahora es peor con lo de la pandemia, antes se necesitaban muchas cosas, porque nosotros dábamos de comer aquí en el comedor 150 platos y no nos alcanzaba. A veces teníamos que agarrar y decirles a los nenes, que no, que se vuelvan con la vianda vacía, no teníamos más. Íbamos al municipio, y no nos daban más que diez paquetes de azúcar, diez de arroz, diez fideos y no te alcanza para el mes.

Ahora, con esta pandemia, ya pusimos el letrero para tratar de ayudar porque la verdad que no hay trabajo, nadie está trabajando, no damos abasto. Nosotros hacemos pancito casero para sostener un poco, pero no damos abasto, tenemos que buscar colaboración entre nosotros mismos, y aportamos cada una de las compañeras, porque la verdad no llegamos.

C.- Antes de la pandemia, prácticamente eran muy pocos los vecinos que venían, mayormente estaba para los compañeros, para los hijos de los compañeros, básicamente era un comedor para niños, se brindaba eso, su plato de comida y su merienda a la tarde, con el tema de la pandemia, al principio se asustaron, nosotras mismas también. Y ahora es más crítica la situación porque al no venir los niños vienen los papás y se fue acercando más gente del barrio porque está la necesidad, la gente vivía prácticamente de changas, o había trabajo en talleres.

Por ejemplo, el otro día que un señor vino a averiguar si teníamos una changuita de albañilería, a mí me mató porque el hombre vio que estamos haciendo el pan y dijo: “¿el pan lo tienen para regalar?” y yo le digo: “no, lo vendemos”. El viene de allá al fondo, le comentamos lo del comedor, eran las 9 de la mañana, se quedó 3 horas, se quedó hasta que fueran las 12 que servimos la vianda.

Con esto de la pandemia hay una crisis en la cual se va llenando de gente las colas de los merenderos, yo creo que no es el único, en todos los barrios se va sumando más gente. El Estado, como siempre, ausente. Acá en el caso de Lomas Zamora está Insaurralde que nunca recibió nuestro pedido, nunca nos dieron nada y ahora es mucho peor. No sé cómo será el tema después de la pandemia, uno no sabe cómo va a terminar, hay gente despedida, gente que tenía un trabajo seguro, que trabajaban en empresas de construcción y ya les mandaron el telegrama de despido, va a ser peor, lo que nos queda es seguir trabajando, colaborando, viendo de donde agarramos los recursos, porque vemos que se va sumando más gente y no nos está alcanzando.

¿Hace cuánto tiempo están acá?

F.- Hace tiempo ya, más de seis, siete años. Por eso mayormente nos conocen y esperamos, ¿no? que venga alguien del municipio, que nos toque la puerta y trate de ayudarnos. La verdad, ahora necesitamos mucha más ayuda, la gente se está quedando sin viandas, ahora vienen más de todos los barrios. 

¿Cambió la metodología por la pandemia?

F.- Si, si, porque esto siempre funcionó así, lo que ocurrió es que aminoramos los días. Nosotros hacíamos de lunes a viernes, la comida se daba a mediodía y la merienda a las 17hs y era todos los días. Ahora nos quedamos cortos, le estamos poniendo tres veces a la semana porque no nos alcanza el presupuesto y la carne se fue arriba, tenemos que hacer con lo que hay. Tenemos que hacer con lo que podamos, también estamos haciendo los panes para vender, pero ni así nos alcanza.

¿Cuáles son los reclamos y exigencias que le están haciendo al estado en esta situación?

R.-Aquí somos del barrio Olimpo y lo que estamos viendo es que el Estado no se está haciendo cargo de la situación, lo que está pasando en todos los barrios, por el tema del hambre y bueno, por esa razón, hemos decidido hacer las ollas populares para solventar y apaciguar un poco la pandemia por todo lo que está sucediendo en mi queridísimo país. 

¿Por qué lucha el MTR -Movimiento Teresa Rodríguez?

R.-Tratamos en nuestra organización de ayudar a los vecinos, colaborar, también tratamos de hacer para solventar la olla popular. Hacemos el panificado y de ahí sacamos recursos para poder comprar la carne y la verdura porque no se hace cargo el Estado, no recibimos nada, ni siquiera de los municipios. Nos dan mercadería, pero son muchas personas que vienen, 200, 300 personas. Por esa misma razón, ahora hacemos la olla popular tres veces a la semana y el merendero para dar la merienda a los niños que se hace los martes y jueves de 17 a 18hs

C.-Nosotros luchamos como MTR con las consignas trabajo, dignidad y solidaridad.

Trabajo digno. La gente al trabajar en un taller o hacer una changuita dice: “bueno, ya tengo mi trabajo”, y no, eso no es trabajo digno. Un trabajo digno es el cual si a vos te gusta lo haces, no lo haces por necesidad, lo hace porque te gusta, vivís de eso y aparte tenés la obra social, tenés tus horas para trabajar, tiempo para disfrutar de tu vida. Ese es el trabajo digno. 

La gente a veces confunde que trabajo digno es: “bueno, listo, trabajo una obra de construcción tantas horas por un sueldo mínimo”. No. Nosotros lo que buscamos es eso, y siempre en aumento. Por eso somos MTR – Votamos Luchar, nosotros elegimos luchar y vamos a seguir luchando en la calle, nos va a costar, nos cuesta, y ahora con la pandemia estamos tratando con el tema del comedor de dar una mano, porque lo nuestro es reclamar en las calles, y si no se puede reclamar en las calles lo hacemos abriendo y solidarizándonos con el pueblo.

Es como dicen, no nos salvamos solos, el pueblo salva al pueblo.

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