¿Qué está pasando en FATE y el SUTNA?

Un debate necesario con el Partido Obrero sobre los sindicatos recuperados. El 18 de febrero, la patronal de FATE recibió a los obreros que volvían de sus vacaciones con un banner que anunciaba el cierre de la empresa. Ese día empezó la toma de FATE que lleva ya más de seis meses y que es una de las luchas más importantes de la etapa Milei. En el marco de este proceso se han dado muchos debates, que en las últimas semanas tomaron estado público y amplia difusión. Esta es nuestra posición al respecto. 

En general, como organización política, intentamos siempre saldar primero los debates sobre los procesos de lucha directamente al interior del clasismo: en las asambleas de cada sector cuando las hay o bien apostando al debate fraterno entre organizaciones. Es nuestro método para no alertar a nuestros enemigos de clase. Por eso, ante algunos hechos inaceptables que sucedieron en FATE tanto en el festival del 9 de Julio como después, nuestra primera decisión fue enviar a la dirección del Partido Obrero una carta en la que les planteamos lo siguiente: “El debate público que han comenzado ustedes en la nota mencionada desde nuestro punto de vista, perjudica el conflicto. Sabemos que las patronales y eventualmente los medios de comunicación reaccionarios se van a agarrar de cualquier debate público que hagamos para deslegitimar una pelea que expresa con claridad la resistencia obrera que pretendemos situar como perspectiva. Por eso, en principio, optamos por responder por esta vía para no agravar aún más la cuestión”.

Esa discusión metodológica la hemos perdido en los hechos: la dirección del Partido Obrero no respondió nuestra carta ni abrió canales de diálogo; sus prensas continuaron escalando un debate público lleno de tergiversaciones, mentiras y acusaciones políticas; y hoy este tema aparece en todas las prensas de izquierda. Por eso, como organización que interviene directamente en FATE hace años, creemos que es momento de dar una discusión que va mucho más allá de un hecho puntual: qué debemos hacer las organizaciones revolucionarias cuando nos toca jugar un rol importante en la lucha de clases; cuáles son los métodos del clasismo y para qué recuperamos los sindicatos. 

Este es el debate que nos parece  importante desarrollar en el conjunto de la militancia revolucionaria, clasista, combativa, y hacerle llegar nuestras posiciones incluso a lxs militantes del propio Partido Obrero, que tal vez no conocen los pormenores de lo que sucede en FATE y que son hechos fundamentales para deliberar sobre la forma en la que su dirección está conduciendo el conflicto, y el futuro del mismo. 

Primero, los hechos

Al finalizar el Festival del 9 de Julio, el Secretario Ejecutivo del SUTNA San Fernando comenzó a hostigar la carpa que, desde hace seis meses, sostiene un grupo de obreros despedidos, de distintas listas e independientes, junto con sus familias. Estos obreros son nombrados como “los del techo” porque son los que ocupan ese espacio desde el inicio del conflicto (además de tener presencia diaria dentro de la planta y en la puerta). Así se inicia el momento de tensión: con un dirigente de la Lista Negra pasando por esa carpa, gritándole a sus propios compañeros de lucha “refugiados” frente a las cámaras de la propia patronal. Esta situación escala luego con todo un grupo de obreros identificados con la Lista Negra juntándose frente a esa carpa, amenazando con quemarla, con insultos macartistas (“zurdos de mierda váyanse de acá”), machistas y misóginos contra las compañeras de esos obreros (“sucias, están todo el día acá, busquense un trabajo” “si quieren obra social trabajen”, “zurditas”), sacandole el celular a una militante de 18 años del No Pasarán y rompiendo el tiraje de la “estufa social” que solidariamente vino a instalar la cooperativa “Otro modo” para que los compañeros que están en el acampe no tuviesen frío. 

Todos los compañeros y organizaciones que estuvieron presentes ese día, no solo nosotrxs, pueden dar fe de que esto fue tal cual lo contamos. Solo la prensa del PO sostiene una narrativa paralela. Los compañeros de la carpa, por supuesto, bancaron la situación y no abandonaron su lugar en la toma: siguen sosteniendo la ocupación y el techo como hace seis meses. 

Contar estos hechos tiene algo lamentable… por eso originalmente intentamos saldar el problema de otras formas. Pero la lucha de FATE es muy importante y no salió de la nada: se sostiene gracias a que en el conjunto de los trabajadores de FATE – que hace 20 años comenzaron la recuperación de sus herramientas gremiales – se desarrolló una gran conciencia de clase, una gran tradición y convicción de lucha. Ese colectivo es mucho más grande que la Lista Negra o la conducción del SUTNA. El Partido Obrero señala siempre como principal argumento que el SUTNA es el único sindicato que sostiene una toma hace meses contra un cierre de fábrica, a diferencia de las burocracias sindicales que no hacen nada. Lo que no dice es que esa ocupación se sostiene por un colectivo obrero que incluye a un gran número de compañeros que no son de la Negra, que día tras día documentan todos los movimientos de la patronal dentro de planta, que se enfrentan a los intentos de sabotaje por parte de la misma, que resisten el hostigamiento de la seguridad privada de la patronal que, encapuchada, realiza actos de amedrentamiento y que por eso tienen todo el derecho de permanecer ahí, de debatir y de decidir sobre el conflicto al que le ponen el cuerpo. Vale remarcar que a muchos de estos obreros les ha tocado realizar guardias de 24/48 hs corridas, incluso más en algunos casos. Si uno se acerca un día cualquiera a la toma, un día sin ninguna actividad programada, va a encontrar la misma cantidad de compañeros que no son de la lista Negra que compañeros que sí son de esa lista sosteniendo el acampe, a veces incluso más. Para usar otro criterio, en las últimas elecciones las otras cinco listas que se presentaron en FATE lejos de ser minorías insignificantes (como pretende sostener en sus notas la dirección del PO) si se contabilizan juntas, fueron votadas por más compañeros que la Lista Negra, es decir, representaron un sector muy importante de los trabajadores de la fábrica. En este marco, no solo no es cierto que el 90% de los compañeros que están en la toma son de la Lista Negra, sino que eso tampoco sería una virtud: una conducción clasista tiene la responsabilidad de que cada compañero que quiera pelear tenga ahí un lugar. 

Es cierto que dentro de esas agrupaciones tenemos diferencias políticas, incluso en algunos casos programáticas: sin embargo, todas las otras listas hemos podido funcionar en unidad durante el conflicto, poniendo por delante la pelea común contra la patronal. Por eso, por respeto a todos esos laburantes, si el debate va a estar en todas las prensas de izquierda, es importante que sirva para sacar conclusiones y balances que permitan pelear mejor. De cómo procesemos este debate dentro del clasismo depende parcialmente, no sólo el destino de FATE, sino incluso la forma en que encaremos las próximas luchas que nos toque sostener. 

En este sentido, los hechos del Festival son inaceptables principalmente por lo que implican para el conflicto: no solo por los métodos violentos, que no corresponden entre trabajadores y mucho menos entre clasistas, sino porque el objetivo de la Negra era literalmente echar a un grupo de compañeros de otras listas que hace seis meses sostienen la toma. Lo dijeron explícitamente cuando gritaban “váyanse de acá”, “les vamos a quemar la carpa”, “se tienen que ir, zurdos”. Y las decisiones hay que medirlas por sus posibles consecuencias. El día posterior a estos hechos, seis camiones de la patronal intentaron entrar a la planta a llevarse todas las cubiertas. La patronal quiso también cerrar el ingreso al predio y a la planta. Y fueron los compañeros que sostienen esa misma carpa los que intervinieron en esos hechos, los que estaban bancando la toma en la puerta cuando llegaron. Luego, se sumaron dirigentes del SUTNA y delegados que se encontraban en el lugar. También fueron esos compañeros quienes resistieron gran parte de los movimientos que la patronal venía y siguió haciendo para boicotear la toma: desbordar el tanque para que a los compas se les inunde el techo; ingresar encapuchados a la planta; intentar soldar los ingresos al predio; poner gusanos en el colchón que los compañeros tienen dentro del depósito, etc. Por eso la relación entre estas acciones de la Lista Negra y el destino del conflicto es bien directa. Si esos compañeros no hubiesen estado ahí al día siguiente de las amenazas de la Negra, la patronal hubiese avanzado en la acción que planificó.

Estas primeras agresiones siguieron escalando con una segunda situación que se dio cuando compañerxs de la directiva de Suteba Tigre fueron a la sede del SUTNA, previo acuerdo de una reunión con el secretario ejecutivo de la seccional San Fernando, para proponerles una clase pública en la puerta de FATE en el marco del paro impulsado por la Multicolor del día 04/08, junto con otros sectores en lucha (INTI, CNEA, CONICET, Georgalos, etc) como parte de la Mesa de Coordinación obrera de Zona Norte. Este nuevo hecho tiene una gravedad inocultable y la dirección del Partido Obrero sigue pretendiendo que todo es responsabilidad de lxs otrxs. Nuevamente: perderse acciones de solidaridad de clase de este tipo no aporta al conflicto. Volvemos entonces a preguntar, como ya les hemos planteado en los espacios que nos cruzamos: ¿estuvo mal que se agreda al SUTEBA Tigre por ir a proponerle al SUTNA una clase pública de solidaridad de clase en la puerta de FATE? La pregunta es simple, se puede responder sin eufemismos ni volteretas dialécticas. Esos métodos no son aceptables. Mencionamos esto porque es un debate que está dándose en un sector del activismo y tomó estado público. No ahondaremos en detalles sobre estos hechos por respeto a Suteba Tigre, organismo que también integramos y que es a quien le corresponde decidir cómo quiere manejar lo sucedido. 

¿Qué dice el Partido Obrero?

En sus notas, la dirección del Partido Obrero nunca asume la responsabilidad por todos estos hechos y sus posibles consecuencias para el conflicto. Abre la discusión pública sobre los hechos del festival el 11 de Julio inventando un relato paralelo y recién en su última nota, más de un mes después, hace alguna mención a las agresiones, luego de que esto tuviera costos electorales dentro del FITU en Bariloche. 

Pero esto no debe leerse solamente como “otra discusión dentro del FITU”. Es muy importante para nosotrxs, que no somos parte de ese armado, que se entienda que lo que se está debatiendo acá no son cuestiones electorales, sino qué pasa en FATE, es decir, cómo se interviene en la lucha de clases, en un conflicto que implica el destino de muchas familias obreras. 

La mención a las agresiones que hace la última nota del Partido Obrero es bajo una formulación muy genérica, en la que se pronuncian en contra de toda forma de violencia entre trabajadores. ¿Pero a qué violencia se refieren? Esta generalización es una operación que conocemos bien, porque suele usarse para invisibilizar violencias concretas bajo formulaciones abstractas. Cuando alguien ejerce una agresión puntual, como la Lista Negra contra sus compañeros de toma, quien llevó adelante los hechos debe asumir el error; más aún si ese error podría haber tenido consecuencias tan negativas para frenar a la patronal un día después. Salir a decir en abstracto que “está mal toda violencia” no deja claro de qué se habla y diluye responsabilidades. Lo mismo sucede con la referencia que hace la dirección del PO, en su nota, a compañeros con bronca. Primero, quien inició las agresiones no fue un compañero de base, fue el Secretario Ejecutivo de la Seccional San Fernando. Segundo, la dirección del PO conocía los hechos y los justificó desde el principio. Tercero, no se puede tener doble vara: si la conducción del SUTNA es del PO cuando conviene adjudicarse sus aciertos, no se puede deslindar responsabilidades sobre compañeros sueltos cuando toca asumir sus errores. 

Pero lo más importante para el debate es que la construcción de las otras listas como enemigas, de toda voz que plantee diferencias como divisionista, y de toda iniciativa que no surja de Crespo como “un ataque al sindicato”, ha sido la forma en que la dirección del PO construyó y orientó esa lista, que hoy actúa como actúa. Y es la misma forma en la que hoy sigue dando el debate en sus prensas. Por eso, lo más importante hoy es discutir cómo procesamos las diferencias dentro del clasismo, con qué objetivo recuperamos los sindicatos y de qué manera los hacemos funcionar para que sean herramientas reales de lucha. 

¿Para qué recuperamos los sindicatos?

La lucha por la recuperación de los sindicatos es mucho más que la pelea por “una nueva dirección”: es la pelea por la construcción de herramientas de la clase trabajadora que sirvan para luchar por las condiciones de vida, que intervengan en la lucha de clases y que colaboren en hacer avanzar la conciencia de clase hacia la lucha política contra la explotación. Probablemente, muchas organizaciones podemos afirmar esto mismo y es parte del acervo general de lxs marxistas revolucionarixs. Sin embargo, la realidad se debe sopesar en la intervención concreta: qué se hace en cada lugar para que la recuperación sindical sea algo más que ganar electoralmente un sindicato o una seccional, y qué pasa cuando esas construcciones se ponen a prueba frente a ataques muy fuertes de la patronal. 

En un debate más general que dimos en 2018, sosteníamos lo siguiente: “no alcanza con sacar a los burócratas de nuestros gremios, sino que hay que tener una práctica gremial completamente distinta, opuesta. (…) Hace falta abrir todas las instancias de participación a la base, hacer asambleas por sectores y turnos, bregar por la rotación de los cargos gremiales en la medida de lo posible. Para eso es necesario formar a lxs compañerxs en las tareas gremiales para que puedan asumir responsabilidades políticas, fomentar los debates, educar en la idea de que somos una sola clase y nunca podremos conciliar nuestros intereses con los patrones; escuchar cuáles son las ideas y opiniones que circulan en cada rincón de la línea o de la fábrica. Una “nueva conducción”, por más que provenga de listas del clasismo y la izquierda, si no se da esta política seguramente a la larga o a la corta (…) debilitará -política y organizativamente- la lucha obrera”. 

Nuestra línea sigue siendo exactamente la misma. La democracia obrera no es sólo una cuestión de formas: educa a la clase, va a contrapelo de la democracia burguesa en la que nos hacen creer que yendo a las urnas cada 2 años estamos eligiendo algo. Por eso construir asambleas donde los laburantes puedan debatir y decidir sobre sus propias luchas constituye el abc del clasismo: es una de las cosas principales que reclamamos históricamente a las conducciones sindicales en la pelea por la recuperación de nuestros sindicatos. Son nuestros cuerpos, nuestros salarios, nuestras vidas, nuestras peleas: y por eso la decisión también debe ser nuestra. 

Ahora bien, en estos 6 meses de toma en FATE, se hicieron solamente 3 asambleas de fábrica y la última que llamó la Lista Negra que conduce el sindicato fue el 25 de Marzo. El 18/5 se hizo la única asamblea general del gremio. Estamos en Agosto, o sea, van casi cinco meses sin una asamblea de FATE, o al menos una reunión de deliberación colectiva de todos los sectores que están sosteniendo la toma. Esto incluye el último período en el que la patronal volvió a avanzar con la amenaza de desalojo, se iniciaron las declaraciones de los imputados, Madanes Quintanilla mandó camiones a la planta para sacar cubiertas y comenzaron todas las acciones de boicot que ya nombramos. ¿Qué perspectiva hay sin involucrar a los propios obreros en las decisiones de esta lucha? 

Esto que afirmamos en torno a las fechas y cantidad de asambleas puede chequearse en las redes del SUTNA libremente. Para quienes militamos dentro del clasismo, para quienes hemos sostenido conflictos o tomas, la pregunta es tan contundente como difícil de tapar, aunque se intente correr el foco: ¿qué justifica que un sindicato que se dice clasista sostenga una toma de fábrica durante más de seis meses sin convocar a asambleas para los obreros que la están sosteniendo? ¿Es esta la forma en que tiene que conducir un conflicto una organización que se dice revolucionaria? ¿Con una mano en el corazón, quién puede decirle a obreros que tienen diez o veinte años de fábrica, que en muchos casos fueron parte de la rebelión del 2007/2008 y de la recuperación del SUTNA en 2016, que no pueden dar debates sobre cómo llevar adelante la lucha en la que están dejando noches y noches de sueño, en el techo o en la planta, en una resistencia durísima? ¿Que haya compañeros o listas que piensen distinto a la conducción del SUTNA sobre cómo llevar adelante el conflicto, es divisionismo? ¿Si no hay asambleas ni reuniones de trabajadores, adónde se llevan estos debates, cómo se saldan? ¿Adónde se proponen las iniciativas como cortes, acciones, actividades de difusión, reuniones con otros sectores, cosas que todo laburante en lucha tiene el derecho de proponer e impulsar? 

Muchas de las iniciativas que se llevaron adelante entre distintas listas e incluso con otras organizaciones de la zona como volanteadas por el barrio, reuniones abiertas, ollas y cortes coordinados con otros sectores, que hoy se mencionan en las notas del PO como “prácticas divisionistas”, no pudieron ser planteadas en espacios asamblearios por la ausencia de los mismos. Pero fueron medidas que fortalecieron el conflicto. Tampoco las acciones que convocó el SUTNA en los últimos cinco meses fueron discutidas en ninguna asamblea: ¿quién votó las conferencias de prensas o los festivales? Sin embargo, como sabemos la importancia de golpear con un solo puño y estamos convencidxs de que cada acción realizada fortaleció la lucha, hemos estado en todas, unitariamente. Y también se ha invitado personalmente a los militantes de la lista Negra a las reuniones que hicimos para pensar medidas con otras organizaciones de la zona. En el caso de los cortes, les hemos propuesto incluso encabezarlos. Fue decisión de los compañeros no ser parte.  

En este marco, desmentimos la afirmación de la dirección del Partido Obrero que en sus notas sostiene que nuestros compañeros se manejan por fuera de las decisiones colectivas. Esto simplemente no es cierto y es un agravio a compañeros que están sosteniendo todos los días la lucha contra la patronal de Madanes Quintanilla, una calumnia para torcer el debate y esconder las propias responsabilidades en el curso de los hechos. Estuvimos en el grupo que hizo el primer ingreso a la planta. Fuimos parte de quienes incentivaron a que ingresen a la fábrica más obreros, que hasta ese momento inicial permanecían fuera de la reja. Estamos bancando la toma desde hace seis meses. Enfrentamos los intentos de boicot de la patronal. Hemos acompañado absolutamente todas las iniciativas que ha convocado el SUTNA: pueden verlo en las fotos de cada acción. Hemos enfrentado la represión que sufrió la movilización en CABA. Y hemos defendido incluso públicamente la presentación del proyecto de ley de ocupación temporaria que, junto con la judicialización, fue la estrategia principal que se dió la conducción del Sindicato para el conflicto. 

Hemos dado un debate, sí, a medida que pasaban las semanas y meses sin ninguna respuesta por parte del gobierno provincial – en quien no depositamos ninguna expectativa – sobre la ocupación temporaria. En ese momento planteamos que debía reforzarse esa disputa legislativa con medidas de acción directa complementarias a la toma e incluso con la presentación de un plan productivo para FATE, que permitiera a los obreros desarrollar una perspectiva de producción ante la cerrazón de la patronal, aunque sea como elemento de presión. Podemos no tener acuerdo en esta perspectiva. Pero eso no nos hace divisionistas. 

El debate sobre el fondo de lucha

Uno de los elementos que usa la dirección del PO en sus notas para fundamentar las supuestas “prácticas divisionistas” por parte de las otras listas es que hicimos desde el principio un fondo de lucha propio y paralelo. Esto también es mentira. Volvemos a decir a la dirección del Partido Obrero: mentir para salvar la ropa no sirve, como marxistas debemos mirar los hechos de frente, incluso los que no nos gustan. Desde el inicio del conflicto, el SUTNA impulsó un fondo de lucha. Nosotros acompañamos la propuesta, en una de las tres asambleas realizadas, de armar una comisión responsable de ese fondo que pudiera incluir obreros independientes (incluso la propuesta era  que sean compañeros que no pertenecían a ninguna lista). Esto es algo que nadie sacó de la galera: es una práctica que se usa en muchas luchas, y que sobre todas las cosas es parte de la tradición en FATE desde el conflicto de 2007-2008. La Negra estuvo en contra de esta propuesta. Aún así, durante el primer mes, todas las listas difundimos el fondo de lucha del SUTNA: incluso se hicieron aportes desde las otras listas y organizaciones que estamos en FATE que suman en total varios millones de pesos, todos transferidos a ese fondo. 

Los problemas empezaron cuando no hubo rendición de cuentas de ingresos y egresos. El primer mes del fondo de lucha no fue rendido. No se sabe cuánto ingresó ni cuánto se gastó y sobre todo en qué se utilizó el dinero. Esto lo reclamamos en reiteradas oportunidades, en habladas y reuniones informales. El SUTNA se comprometió a rendir públicamente los ingresos/egresos del dinero como se reclamaba. Esto nunca sucedió, porque solo rindieron, y de forma parcial, 15 días posteriores al primer mes de lucha, en todo lo que va de toma. Cualquiera que llevó adelante un conflicto sabe que la transparencia del fondo de lucha debe ser un principio para el clasismo. Y esto es así por una cuestión moral, pero también porque eso fortalece la lucha: si no hay transparencia los compañeros de base pierden la confianza y eso los aleja, perjudicando directamente la permanencia en la toma.

Ante la brutal presión económica, con una patronal que llamaba compañero por compañero para que agarre la indemnización, con la escribanía funcionando 24×7, consideramos que el SUTNA debería haber respondido bancando las necesidades de todos los obreros con el fondo de lucha. No lo hizo. Somos gente concreta, si hay que sostener a un compañero que no puede pagar los servicios se lo sostiene, si hay que comer en la toma hay que garantizar los recursos, si hay que bancar el viaje de un obrero para que esté en la toma hay que hacerlo. Cuando diferentes compañeros fueron a solicitar dinero para emergencias que fueron surgiendo, como compra de remedios, el fondo de lucha del SUTNA no dio respuesta. Fue recién ahí cuando los compañeros de las otras listas comenzamos a realizar otro fondo de lucha. Fue una decisión política que deliberamos mucho, pero partía de una necesidad concreta: había que bancar de algún modo las necesidades urgentes de muchos compañeros y sus familias, para que pudieran seguir sosteniendo la ocupación. 

A esto se sumó que el sindicato dejó de garantizar la comida para quienes estaban en la toma a partir del segundo mes de conflicto. Desde nuestro punto de vista, esa decisión es una política que debilitó la ocupación. En ese momento fue que se comenzó a garantizar almuerzos y cenas con el fondo construido por los compañeros de las demás listas. Incluso se cocinó varias veces también para los compañeros de la Negra que estaban en el predio de FATE, con ese fondo. Por eso seguimos creyendo que, lejos del divisionismo que maliciosamente nos adjudica en sus notas el Partido Obrero, ante la imposibilidad de consensuar, debatir o disponer del fondo de lucha del SUTNA, todo lo que se hizo ayudó a sostener la toma y en ese sentido fue hecho con la intención de aportar al colectivo obrero en su conjunto. Si como dice el Partido Obrero, es la única toma que enfrenta los despidos en la era Milei, nosotros decimos con toda confianza que por eso hay que sostenerla materialmente y estuvo bien aportar a que eso sea posible. No se trata de una política simbólica, los compañeros están ahí bancando hace seis meses: un sindicato clasista tiene el deber de organizar una toma, no sólo las comidas, sino las actividades que movilizan a los obreros, con asambleas semanales y propuestas de acciones de mayor y menor intensidad. 

Es importante decir que el dinero recolectado en este fondo fue siempre rendido públicamente, así como cada uno de los gastos. Con ese fondo se organizó junto a la Posta de Salud una entrega de medicamentos; se hicieron compras de bolsones de carne para que los compañeros cuenten con mercadería. Estos bolsones por supuesto se entregaron también a compañeros de la Lista Negra: es lamentable tener que aclararlo, pero necesario, porque la dirección del Partido Obrero acentúa en sus notas una diferencia contra los obreros “del techo” que no se condice con las prácticas unitarias que tuvimos durante todo el conflicto, algo que en los hechos opera en contra del principio de unidad en la lucha contra los patrones, porque fomenta las divisiones. Actualmente, los fondos se están utilizando para cubrir principalmente la situación de los compañeros que tienen hijxs con discapacidad ante el incumplimiento de la obra social y la comida diaria de quienes están en el acampe sosteniendo la toma. 

Imputaciones y estrategia legal

Hoy, en el marco del conflicto de FATE, hay 25 obreros imputados por la ocupación de la planta, que han sido citados a indagatoria. Ante estos hechos, nuestros compañeros le pidieron a la conducción de su sindicato, a la Lista Negra, hacer una reunión para acordar una estrategia legal y una campaña común. La respuesta de la Negra fue nula. Teniendo la representación gremial, el sindicato no convocó a ninguna reunión a los 25 imputados, no se llamó a ninguna reunión de abogados y organismos de DDHH para ejercer la defensa común, como suele hacerse, ni se consensuó una estrategia legal. Esto también nos parece grave principalmente por las consecuencias que tiene para el conflicto: una estrategia legal común deja a los obreros en mejor relación de fuerzas para evitar la criminalización de la protesta. Solamente se convocó a un acto por las imputaciones un día: el día que declararon Crespo y otros compañeros con cargo gremial. Ese día la mayoría de las listas estuvieron. Pero la Negra no acompañó a los demás obreros cuando fueron a declarar. Y esto también se aleja de lo que entendemos que hay que hacer para transformar los sindicatos recuperados en herramientas de lucha. ¿Por qué los propios obreros que están sosteniendo una acción de lucha que promueve su sindicato no pueden acordar con el  sindicato, y lxs abogadxs de DDHH que cada compañero elija, una estrategia legal coordinada y contar con el apoyo del sindicato cuando les toca ir a declarar? 

Un poco de historia: la recuperación del SUTNA

En FATE el proceso de recuperación del SUTNA no se inicia con la Lista Negra. Lo decimos porque el Partido Obrero falsea los hechos en su nota “En Defensa del Marxismo”: pretende adjudicarse, mediante alquimias electorales, el triunfo antiburocrático que fue del colectivo obrero rebelde que conquistó la libertad política en la fábrica con una auténtica rebelión obrera en 2007 y 2008, que peleó a brazo partido contra la patronal y la burocracia bordó en FATE y la Violeta de Waseijko en el resto del gremio. Esos obreros que protagonizaron la rebelión (varios de lo que hoy están sosteniendo la toma y  forman parte de distintas listas) después ganaron el cuerpo de delegados y luego la seccional San Fernando, enfrentando una fábrica militarizada por meses y los despidos en el gremio, que la burocracia se negaba a enfrentar de conjunto. Es por este componente desarrollado de conciencia de clase (que existe en los obreros de Fate en general) que aún hay espalda y mucha convicción para seguir dando la pelea, a pesar de lo duro que es sostener una toma tan larga. 

Luego de echar a la burocracia de FATE, la primera lista unitaria que dirigió la Seccional recuperada fue la lista Marrón, que contenía a todo el activismo clasista y antiburocrático de la fábrica y que mantuvo al principio la dinámica de las reuniones de seccional, cuerpo de delegados y activistas, como forma de defender y profundizar la recuperación sindical. Obviamente en esa lista había obreros militantes de distintas corrientes e ideologías políticas.

La ruptura de la Marrón dió nacimiento a distintas listas: la Lista Negra, inicialmente dirigida por Maxi Bronzuolli, que en un principio se alineó con la CTA Michelli; la Marrón que quedó en manos del NMAS; la Lista Roja de la que somos parte y la Lista Granate del PTS. Tiempo después también se formó la Lista Gris dirigida por el MST. Hoy también existe la Lista Naranja, que surge de una ruptura de la Negra.

La seccional San Fernando quedó en 2012 en manos de la Lista Negra, a la que ingresaron algunos activistas recientemente incorporados al PO como Alejandro Crespo, que luego se convirtió en su principal dirigente. En ese momento, la finalización del proceso de lista única, obligó a repensar la propia política de recuperación sindical, buscando la construcción de frentes de unidad para enfrentar la burocracia, defender la seccional recuperada, e ir por más. 

El frente único antiburocrático que recuperó el SUTNA Nacional en 2016 fue el de la Lista Negra, la Lista Roja y la Lista Granate, con una perspectiva de independencia de clase, combatividad y democracia sindical. La perspectiva de recuperar un sindicato nacional industrial por parte del clasismo fue saludada por el conjunto de la militancia y abrió una gran expectativa. Sin embargo, el proceso de aquel primer mandato mostró los primeros límites para la construcción frentista con la Lista Negra, que hegemonizó la totalidad de los recursos del sindicato, negando incluso que compañeros de las listas Roja y Granate, que conformaban el frente que ganó el sindicato nacional, pudieran ir a las fábricas de Pirelli y de Bridgestone, o que tuvieran participación como miembros de la directiva en plenarios de delegados del gremio.

Por eso, los debates sobre qué debemos hacer con los sindicatos recuperados como el SUTNA no son nuevos: comenzaron hace ya muchos años. En ese primer mandato, las reuniones de comisión directiva siempre fueron una formalidad, donde solo se discutía el temario impulsado por Crespo y no había lugar para iniciativas de las demás listas. De hecho una gran cantidad de trabajos y estudios con respecto a seguridad e higiene laboral (secretaría dirigida por la Lista Roja) fueron cajoneados e impedidos de desarrollar en las fábricas, básicamente por una política que priorizó la referencia externa por sobre la construcción de empoderamiento del sector. La construcción de la Lista Negra siguió su viraje hegemonista llegando a las elecciones de 2021, en la cual condicionó cualquier tipo de acuerdo de frente único a la subordinación completa a su Lista, buscando imponer incluso el abandono de los colores propios. ‘Si quieren ser parte de la conducción, pasense a la Negra’, fue la extorsión que impusieron y por la que ambas listas, la Roja y la Granate, quedamos expulsados del frente con el que habíamos recuperado el sindicato. Puede ser una obviedad, pero que existan diferentes agrupaciones no es un capricho, sino que expresa diferencias político-sindicales que son sanas y se dan en muchos otros frentes, como en la Multicolor docente. Impedir la conformación de frentes políticos clasistas no sólo es negar la propia experiencia del de los obreros del neumático, que recuperaron su gremio de ese modo, sino que también representa la negación de la mayor parte de las experiencias de lucha sindical antiburocrática en nuestro país.

Insistimos, en ese primer mandato, la Lista Negra no convocó a reuniones de directiva ni siquiera mensualmente, como indica el estatuto (pasaban hasta 5 meses sin que ese órgano sea convocado); no convocaba a los plenarios de delegados a los delegados que no pertenecían a la Lista Negra; impidiéndoles incluso la entrada a compañeros de otras listas que tenían cargos en la conducción nacional con seguridad privada contratada por el sindicato. La elección de la consigna «Crespo Conducción» como eje central de la campaña 2021, ha sido una muestra más de ese modelo sindical que no compartimos para un sindicato recuperado. ¿Puede explicar el PO este eslogan para una dirigencia clasista?

Esta política hegemonista nos pareció y nos sigue pareciendo un error, sobre todo porque desde nuestro lugar en la Lista Roja jamás tuvimos una política de oposición dentro del gremio, sino que desde el principio buscamos aportar a construir y defender el sindicato recuperado conjuntamente, participando de cada una de las acciones y sosteniendo las peleas contra las patronales en los momentos más álgidos. Por eso, lo que sucede hoy en FATE no es un evento aislado: es el resultado de una política de años en la cual la conducción del PO fue construyendo al interior de la Lista Negra la idea de que todas las otras listas clasistas eran enemigas, que toda voz que planteaba diferencias o debates era divisionista, y que toda iniciativa que no surgiera de la conducción de Crespo era “un ataque al sindicato”. 

El SUTNA frente a la ofensiva patronal

Luego del enorme conflicto de 2022 por las horas al 200%, que consideramos una victoria (ya que si bien no se consiguieron las horas al 200%, sí se logró una paritaria muy importante que superó en 10% la inflación) las patronales del sector definieron desatar una ofensiva contra el conjunto de los obreros del neumático. Esto no fue casual. Buscaban romper una experiencia de organización obrera. El conflicto del 2022 fue el primero en que los obreros de las tres grandes fábricas actuaron de conjunto en la lucha, movilizando y ocupando los portones en simultáneo. Hasta este momento el SUTNA no había impulsado un conflicto del conjunto de los obreros del neumático. Y las patronales no iban a perder la oportunidad política que les daba el cambio de gobierno para intentar doblegar esa fuerza. 

La ofensiva de las patronales del sector se inició con 500 despidos en Bridgestone en 2024, que no pudieron ser frenados y que debilitaron al colectivo obrero de esa fábrica. Luego siguieron los 92 despidos en FATE y la ofensiva de Madanes Quintanilla con los “retiros voluntarios”, las amenazas de no cobrar la totalidad de la indemnización, y la presión constante con sanciones, apercibimientos, cambios de máquina y de sector. Durante un año y medio los obreros de FATE padecieron la apretada patronal permanente. La política de la Negra frente a este hostigamiento no solo implicó hacer la vista gorda ante el accionar patronal (no militó que los compañeros no arreglen, no los acompañaba como sindicato a las reuniones con recursos humanos, no dijo nada ante los cambios de sector) sino que negoció el pasaje al sistema de trabajo de 4 a 3 turnos, hecho que implicaba la pérdida de 500 puestos de trabajo. 

El modo en que la Negra acordó ese cambio de sistema fue más inaceptable que el acuerdo mismo: negoció con la patronal de FATE a espaldas de los laburantes, sin informar a los obreros de la discusión en curso, y convocó una asamblea general de fábrica para “aprobar” el preacuerdo ya firmado con solo 12 horas de anticipación. Muchos compañeros no llegaron ni a leer lo que se proponía porque estaban laburando. ¿Realmente se puede sostener que quienes criticamos la utilización de estos métodos en un sindicato recuperado lo hacemos porque somos “divisionistas”? ¿No hay nada que revisar de este accionar? 

Ese preacuerdo incluía la cláusula de no despidos por un año, aunque para ese momento ya quedaban muchos menos obreros que un año antes. Es cierto que ese punto del preacuerdo hoy es el que permite dar la pelea legal por los sueldos de Febrero a Junio, y de eso se agarra la Negra. Pero también es cierto que no evitó los despidos masivos o el cierre de planta. Y hay que decir además que ese preacuerdo incluía también la exención a Madanes Quintanilla de pagar los aportes jubilatorios a los obreros; y sobre todo, la aceptación de la pérdida definitiva de los 500 puestos de trabajo que se habían dado durante todo el año, con despidos directos o despidos indirectos, como es el apriete para que los compañeros arreglen. 

No es casual que dos asambleas de trabajadores (realizadas entre octubre y noviembre del 2024) , aún con la conducción del gremio militando la propuesta, rechazaran este preacuerdo. Con el desgaste de los meses que pasaban y que llegó a 2025, con asambleas por turno en que no dejaron expresar posiciones sino simplemente votar (en estas asambleas, en varios turnos, muchos obreros, al no dejar mocionar, ni siquiera votaron, como forma de mostrar su descontento), se llegó a una tercera asamblea muy peleada, en la cual reinaba ya una desmoralización muy grande porque en el medio continuaron los despidos y retiros voluntarios. Esa asamblea, en la cual tampoco se permitió la expresión de posiciones contrarias a la conducción del SUTNA, terminó aprobando el acuerdo. “Si hay más despidos es porque los compañeros no aceptaron el cambio de trabajo que planteó la patronal”, llegaron a decir compañeros de la Negra. De nuevo, las cosas se miden por sus efectos. Para que se entienda claramente: en 2024 en FATE había 1450 obreros en cuatro turnos de trabajo. Una vez pasados los despidos, los “arreglos voluntarios” que la Negra no disputó y el cambio de sistema de trabajo que “preacordó” con la patronal y militó dentro de fábrica, para el momento del inicio de la toma quedaban en FATE menos de 800 obreros. 

Es por eso que la discusión sobre los métodos de conducción de los sindicatos recuperados no es algo secundario, sino eminentemente político: porque hace directamente a la fuerza que tiene la clase para dar sus luchas. Todas las diferencias que venimos planteando en nuestro debate con la forma en el que el PO ha llevado adelante la conducción del SUTNA tienen que ver directamente con las consecuencias que eso ha tenido y tiene sobre la relación de fuerzas para dar las peleas que los obreros de FATE han tenido y siguen teniendo que dar contra la patronal. 

¿Cómo se sigue el conflicto actual?

El cierre de FATE no es un cierre: muchos elementos, como el mantenimiento de las máquinas y la acumulación de stock y materias primas, permiten hablar de un lock out patronal. Esta medida se da en el marco de una avanzada general de las patronales y una ofensiva particular de las empresas del neumático. En este contexto, Madanes Quintanilla busca aprovechar el momento político para reorganizar la producción, sacarse de encima a un colectivo obrero con conciencia de clase, tradición de lucha, mucha antigüedad y derechos laborales, con el plan de reabrir en algún momento la fábrica (o venderla) para ponerla a producir con una nueva camada de laburantes sin derechos ni experiencia organizativa y la reforma laboral mileista como marco. 

Por eso consideramos que la toma fue y es un acierto, que hay que sostenerla enfrentando el boicot que viene llevando adelante la patronal. También sostenemos que hay que fortalecerla con otras medidas y que para eso tenemos que darnos las herramientas para que participen la mayor cantidad de compañeros: comida garantizada todos los días para todos los obreros y sus familias; garantizar el funcionamiento de la obra social, sobre todo para las familias con hijos con discapacidad y/o con enfermedades preexistentes; defensa legal con una estrategia común coordinada en una reunión con organismos de derechos humanos y todos los abogados intervinientes; fondo de lucha con rendición pública diaria, cuyos ingresos se pongan al servicio de sostener la toma; coordinación frecuente con otros sectores recuperados y clasistas de la zona; reuniones de debate donde todos los que están sosteniendo la ocupación, sean de la lista que sean, tengan voz, voto, y el derecho a dar los debates sobre qué medidas los fortalecen. Creemos, en este sentido, que las acciones en las calles, los cortes, las movilizaciones por el barrio, la coordinación con otras luchas en curso, además de reforzar la toma, son necesarias para mantener presión sobre el poder político  y judicial, tendientes a que FATE no se cierre.

Tener diferencias o debates con la Lista Negra o el Partido Obrero no es “atacar al sindicato”. El SUTNA es un sindicato recuperado por los trabajadores del cual hacemos una defensa cerrada, no así de su conducción que pretende echar de la permanencia a un grupo de esos obreros que batallan por sus condiciones de vida. La recuperación del SUTNA es el resultado de un proceso de lucha del que fuimos parte, que se inició en FATE en 2007, que siguió con la recuperación de la seccional San Fernando, que se coronó en 2016 con la recuperación de todo el gremio por parte de una Lista de Unidad Negra, Roja y Granate, y que luego del 2021, siguió solo con la Lista Negra como única integrante de la conducción. Es la herramienta de lucha de todos los trabajadores del neumático. Y quienes no formamos parte de la Lista Negra, aún así consideramos fundamental defender la herramienta que hemos recuperado de conjunto de manos de la burocracia. Por eso seguiremos sosteniendo la toma y cada una de las actividades que convoque el SUTNA que sean progresivas para la actual pelea. 

Creemos firmemente que la lucha de los obreros de FATE es un conflicto testigo, que puede dar el ejemplo a la clase obrera sobre cómo se debe enfrentar a las patronales y a la reforma laboral. Además, FATE representa un símbolo como empresa nacional que hace que los obreros cuenten con una enorme simpatía popular. También cumple el rol de ejemplificar la política anti obrera de Milei y la gobernabilidad que otorga el peronismo en sus diferentes vertientes: de esto se desprende el hecho de que Kicillof no haya dado lugar al proyecto de ocupación temporaria. Eso pone al clasismo, y particularmente a la conducción del gremio, en un lugar de gran responsabilidad. Desde nuestra posición siempre hemos aportado a que esa pelea se gane y que estemos a la altura de las circunstancias. 

Por eso defendemos y vamos a seguir defendiendo la toma, que bancamos con el cuerpo hace seis meses y las acciones de solidaridad aún cuando tengamos diferencias políticas, porque la solidaridad de clase es un elemento central a conquistar. Y creemos que tenemos que salir de estos debates cambiando las prácticas que no aportan, es decir, eliminar toda práctica de agresión o amenaza a quienes pensando distinto están enfrentando al enemigo de clase, recuperando aquellas que históricamente han hecho de FATE un ejemplo de lucha, porque es posible ganar también esta pelea. 

¡FATE NO SE CIERRA!

PRC, 18/08/26

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