No al pago de la deuda externa. Abajo el acuerdo con el FMI

El gobierno del FdT avanza en el pacto con el FMI para pagar la deuda tomada por la burguesía durante el gobierno de Macri. La historia demuestra que un acuerdo con el Fondo significa ajuste sobre la clase trabajadora, y que los planes antipopulares sólo podemos frenarlos con la movilización. No existe soberanía nacional si quedan intactas las bases del sistema capitalista. Nuestra lucha tiene que ser por la revolución socialista para construir un gobierno de lxs trabajadorxs.

¿En qué consiste el acuerdo?

El acuerdo con el FMI implica una serie de metas a lo largo de diez años que se deben cumplir para saldar la deuda. Es por eso que se plantean objetivos para “organizar la economía”.
El acuerdo Extended Fund Facility (EFF) implica un nuevo préstamo para financiar la deuda tomada en 2018, es decir, el FMI presta nuevamente dinero para pagar la deuda que tenemos con el mismo organismo.
El préstamo se irá desembolsando durante dos años y medio mediante diez revisiones trimestrales. Así, el monitoreo constante del FMI y la presión para cumplir metas y evitar el default, serán aliados del gobierno y la burguesía para avanzar sobre las condiciones de vida de la clase. Luego, habrá que devolver este préstamo: esto significa que durante los próximos 10 años, Argentina seguirá bajo la órbita del FMI.
En el acuerdo se establecen varios objetivos para alcanzar. Uno de ellos es la reducción del déficit fiscal, es decir, reducir los gastos. Este puede implementarse a través de la quita de subsidios a las tarifas de distintos servicios, la reducción de jubilaciones, del gasto social o de presupuestos vitales como salud y educación. En 2021, el déficit cerró alrededor de un 3% del PBI pero con una economía creciendo al 10%. Esta reducción tiene como objetivo bajar en 2022 a un 2,5% y llegar a 0% en 2025 en el marco de un crecimiento más moderado.

También se establece una reducción de la asistencia del Banco Central al Tesoro, es decir, se limitará la emisión monetaria que se utiliza para intervenir ante la emergencia. En 2021 esta asistencia al Tesoro fue de un 3,7% del PBI, para 2022 el acuerdo establece que baje a 1% y que en 2024 se aproxime a 0%. Las reservas están al límite. Si bien las perspectivas económicas auspician un ligero crecimiento, este no es suficiente. Por eso es claro que ninguno de los objetivos planteados en el acuerdo pueden llevarse adelante si no hay un fuerte ajuste sobre la clase trabajadora.

En el área previsional el acuerdo plantea sostener el régimen jubilatorio aprobado en 2020, el cual produjo una pérdida de poder adquisitivo de lxs jubiladxs y además no reconoció lo perdido durante el periodo anterior. A esto se le suma la evaluación de los regímenes especiales previsionales, en donde entran jueces y embajadores, pero también docentes y científicxs, entre otrxs. Por último, la prolongación voluntaria de la vida laboral habilita al gobierno a no tener que garantizar un haber jubilatorio acorde a las necesidades. Con jubilaciones de hambre, llamar a esta decisión “voluntaria” es perverso y cínico.

Sumado a todo esto, en el acuerdo plantea que si se modifica el escenario económico – político, el gobierno se compromete, en consulta con el personal técnico del FMI, a recalibrar las políticas para garantizar el cumplimiento de los objetivos planteados. Un acuerdo sujeto prioritariamente al pago y cumplimiento de los objetivos de la deuda.

Luego de finalizar el periodo de dos años y medio de pagos y de monitoreo constante del FMI, quedarán diez años más para pagar el nuevo préstamo tomado por el FdT.

En síntesis, el FMI sigue siendo el FMI. La mirada “económica” del FMI es la mirada de la estabilización que demandan los capitales concentrados. Reducción del “gasto”, aumento de tasas de interés, menor emisión monetaria, ajuste sobre la clase trabajadora

El posibilismo es amigo del FMI

En este contexto, cualquier política que parta de hacer sólo lo posible termina cayendo en el lavado de cara del FMI, planteando sueños de heterodoxia que sólo camuflan una política antiobrera.

A este preacuerdo se llega con el FdT ‘haciendo la tarea’. Al pago permanente de deuda tanto al FMI como a los bonistas privados, se han sumado dos años consecutivos de golpe al bolsillo, y a esto a su vez debemos añadirlo a los 4 años de pérdida de poder adquisitivo durante el macrismo. Lxs jubiladxs continúan padeciendo el ajuste de las “fórmulas” de actualización siempre por debajo de la inflación. Ni que hablar de lxs millones de compañerxs que viven en la pobreza.

El FdT viene impulsando el ajuste y el deterioro de las condiciones de vida de millones de trabajadorxs desocupadxs y ocupadxs. El pre acuerdo con el FMI viene a coronar la política que ya viene llevando el gobierno.

En concreto, el reclamo del conjunto de las facciones de la burguesía es aumentar el ajuste, la flexibilización laboral, la precarización, y la miseria. Esa es la política mundial de las patronales, es la única solución que se les ocurre para intentar recomponer sus tasas de ganancias. Es por esto que todas las fuerzas patronales hablan a favor de un acuerdo con el FMI, porque es la forma de consolidar las “reformas” que quiere la burguesía.

En los hechos, pagar las deudas es el modo en que las patronales nacionales y extranjeras que actúan en el país utilizan para reiniciar el proceso de nuevo endeudamiento necesario para el funcionamiento de la estructura económica, tanto para la repatriación de utilidades por la vía del endeudamiento externo como para la inversión en el país.

Cualquier política que busque presentarse como popular tiene que partir de la ruptura con el FMI y el desconocimiento de la deuda externa por ilegal y fraudulenta.

Contra el ajuste y el FMI

Es fundamental continuar desarrollando una intensa campaña en todos los frentes, explicando las implicancias de este acuerdo con el FMI, cómo esa política va a afectar concretamente nuestras condiciones de vida, por qué el problema de la deuda no termina con el FMI y por qué es necesaria una salida obrera y popular con un programa socialista.
La enorme movilización del 11 de diciembre contra el FMI fue una punta de lanza de esta campaña. El 8 de febrero se levantó una nueva tribuna de denuncia en Plaza de Mayo. Cada vez que se presente ocasión, hay que movilizar con todas las fuerzas para que quede clarísimo que lxs trabajadores y sus organizaciones rechazamos de plano este pacto.

La clave está en desarrollar un movimiento obrero y popular de unidad contra el acuerdo con el FMI que pueda intervenir con medidas de lucha concretas, no solo actos, sino paralizaciones de la producción, cortes de ruta y otras formas de acción directa. Desde el PRC venimos apostando al frente único de las organizaciones de izquierda que viene funcionando para ponerse a la cabeza y empujar la organización del rechazo al acuerdo con el Fondo, como polo de referencia para el conjunto del pueblo trabajador.

La lucha contra el FMI necesariamente tiene que ir unida a una perspectiva de lucha contra el conjunto de las patronales y por un gobierno obrero, popular y socialista, un gobierno de lxs trabajadorxs y para lxs trabajadorxs.

Partido por la Revolución y el Comunismo-PRC

Lee la prensa completa acá:

https://drive.google.com/file/d/1gopfkdLC3S2pCNKSIq0vbcrKNAr3la0M/view?usp=drivesdk

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