Algo huele a podrido en la Argentina

La crisis política actual se monta sobre una profunda crisis económica. En ese escenario el circo mediático y judicial que condenó a la vicepresidenta demuestra que la corrupción se encuentra a ambos lados de la grieta. Como trabajadorxs tenemos que disipar el humo que nos quieren vender para organizarnos colectivamente contra el ajuste. 

Crisis económica y política

La inestabilidad política del gobierno del Frente de Todxs no es novedad, su mismo origen es producto de un peronismo debilitado que necesitó del acuerdo entre sectores de diversas aristas para poder ganar las elecciones. Sin embargo, las internas, más pronto que tarde, comenzaron a crujir al son de la crisis. Así es como desfilaron las renuncias de diversxs funcionarixs, marcharon tres ministrxs de economía en un mes y se alzó la figura de Sergio Massa como superministro mientras que se esfumaba la de Alberto Fernandez como presidente de la Nación. 

Un gobierno desequilibrado, cuestionado y deslegitimado frente a la población que, lejos de cumplir las promesas de campaña, siguió a rajatabla la agenda del capital y las condiciones del FMI: aplicó el ajuste en distintas áreas como Seguridad Social, Universidades, Mujer, Géneros y Diversidades, educación, salud, Ambiente y otras; permitió que la inflación, que ya se ubica en un 88% interanual, licue los salarios de lxs trabajadorxs, a tal punto que los ingresos medios de la población sólo cubren el 65% de la canasta básica alimentaria. Sin embargo, lo que no se ajustó fue el pago al FMI que hoy ocupa un elevado porcentaje del presupuesto nacional y que se elevará aún más el próximo año. Tampoco se ajustaron las ganancias patronales y de muestra vale el dolar soja por segunda vez.

La crisis política y económica es reflejo de una burguesía que no encuentra una salida, una burguesía que a ambos lados de la grieta, necesita generar las condiciones para  reimpulsar la  tasa de ganancia. Es en este marco que se construyen circos mediáticos y judiciales como arena para dirimir algunas de las disputas entre distintos sectores capitalistas. 

El juicio a CFK

Luego de tres años y medio de juicio oral por la causa vialidad, el Tribunal dio a conocer la sentencia para Cristina Fernandez de Kirchner de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por defraudación al Estado.

Como hemos planteado anteriormente (ver aquí) la justicia que condenó a Cristina es la misma que ignora los vínculos tejidos en dicha causa entre empresarixs y funcionarixs, sean kirchneristas o macristas, demostrando la ridícula imparcialidad con la que se llevó adelante el juicio. 

Este, y todos los gobiernos, utilizan la corrupción como un mecanismo de gestión no solo del Estado sino de las relaciones capitalistas para beneficiarse y beneficiar a un sector u otro de la burguesía. La “justicia” (jueces amigos de políticos y empresarios, carpetazos de los servicios de inteligencias, pruebas truchas, etc.) no deja de ser un mecanismo que se utiliza para disputar política entre bandos capitalistas con la apariencia de respetar la institucionalidad, toda vez que -más allá de su crisis- la democracia burguesa sigue siendo un mecanismo de dominación vigente. Sin embargo, como trabajadorxs no podemos defender a quienes utilizan los mismos mecanismos que critican para perseguir injustamente, inventar causas y condenar a lxs que luchan: los petroleros de Las Heras, Romero, Arakaki, Ruiz y tantxs otrxs son ejemplos de que la democracia y sus instituciones burguesas son solo una máscara que oculta un régimen de represión constante a la clase trabajadora. 

En definitiva, nada tiene de beneficioso para lxs trabajadorxs posicionarse a un lado u otro de la grieta. Escandalizarse con las operetas y entramados judiciales sólo lleva agua al molino de las putrefactas instituciones democráticas burguesas.

No es esa nuestra disputa. Si ellxs conspiran para enriquecerse cada día más a costa de nuestro sacrificio, conspiremos entonces para construir un gobierno obrero y popular que gobierne para lxs millones de explotadxs y no para una minoría de ricxs, jueces, banquerxs, políticxs y empresarixs. 

¡QUE SE VAYAN TODXS!

¡VIVA EL PODER OBRERO Y POPULAR!

¡ASAMBLEAS POPULARES PARA GOBERNAR!

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