Elecciones de delegadxs en el Tren Sarmiento: sobre la construcción sindical y el clasismo

El 7 de noviembre tendrán lugar las elecciones de delegaxs de todos los sectores en la Línea Sarmiento. La lista Bordó, que lleva años conduciendo la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria con el Pollo Sobrero (Izquierda Socialista-IS) como principal referente, además de tener que enfrentar a la burocracia de la Lista Verde – Sassia, se enfrentará con la Lista Negra. Esta última, al igual que la Bordó, está integrada por activistas clasistas y de izquierda, algunos/as agrupados partidariamente (MST, PO, PTS), otrxs no, parte de los impulsores de la lista son los compañeros que provienen de la importante lucha de Emfer-Tatsa (tras el cierre de los talleres, entraron a trabajar en el ffcc en gran medida gracias a la coordinación lograda con la Bordó de Sobrero). En las dos listas hay activistas que se identifican con el peronismo; en las dos, militantes del FIT.

Pero las coincidencias no terminan ahí. Muchos activistas de ambas han participado, por ejemplo, en las marchas pidiendo la aparición de Santiago Maldonado o, muy activamente, en las jornadas del 18 de diciembre contra la Reforma Previsional. Las dos comparten su enfrentamiento a la patronal, critican y enfrentan en ajuste en curso del gobierno de Macri y los gobernadores. Ambas denuncian a la burocracia Verde de Sassia por entregar condiciones de trabajo con el nuevo Convenio Colectivo (CC) y una paritaria por debajo de la inflación. Muchxs de quienes integran las dos listas han participado de los encuentros organizados por los sectores democráticos y combativos del movimiento obrero, han sido solidarixs con las luchas recientes de los mineros de Río Turbio, del Htal. Posadas, de Pepsico, del INTI, han participado de los piquetes en los últimos paros generales.

Entonces ¿Por qué van divididos? Desde el PRC, lejos de querer decirle a lxs compañerxs ferroviarixs qué deben hacer en las urnas, nos interesa reflexionar acerca de cómo construimos organización en el movimiento obrero quienes nos reclamamos clasistas y anti burocráticxs, y cuál debe ser el papel que jueguen quienes bregamos por las ideas socialistas.

¿Reforzar la conducción o reforzar a las bases?

Discutimos con la consigna compartida por los compañerxs del PO y de IS “por una nueva dirección del movimiento obrero”: no alcanza con sacar a los burócratas de nuestros gremios, sino que hay que tener una práctica gremial completamente distinta, opuesta. No alcanza con hacer declaraciones izquierdistas. Hace falta abrir todas las instancias de participación a la base, hacer asambleas por sectores y turnos, bregar por la rotación de los cargos gremiales en la medida de lo posible. Para eso es necesario formar a lxs compañerxs en las tareas gremiales para que puedan asumir responsabilidades políticas, fomentar los debates, educar en la idea de que somos una sola clase y nunca podremos conciliar nuestros intereses con los patrones; escuchar cuáles son las ideas y opiniones que circulan en cada rincón de la línea o de la fábrica. Una “nueva conducción”, por más que provenga de listas del clasismo y la izquierda, si no se da esta política seguramente a la larga o a la corta comenzará a tener desvíos anti-democráticos y debilitará -política y organizativamente- la lucha obrera. Por el contrario, quienes desarrollan una política activa para fortalecer al conjunto terminan teniendo un vínculo muchísimo más orgánico con las bases y eso los fortalece como dirección. Por supuesto que la cuestión metodológica debe ir acompañada de una perspectiva combativa (promover paros, piquetes, tomas de fábrica, etc.), pero advertimos que esto sólo no alcanza. Varios sectores de la burocracia sindical que, por enfrentar a una patronal o a un gobierno echan mano a la acción directa, pero no por eso dejan de ser burócratas, y solo “hacen que luchan” para mantenerse atornillados en sus sillones.

En este sentido decimos ¿una “nueva dirección” para qué? En principio, para enfrentar el brutal ajuste en curso, el aumento de la represión, los despidos y defender el salario. Es necesaria, no solo la más amplia unidad de acción, sino además la movilización masiva de lxs trabajadorxs. No alcanza con que movilicen quienes tienen cargos gremiales, no alcanza con que marchemos quienes ya estamos convencidxs de que al ajuste se lo enfrenta en las calles. Es necesario explicar pacientemente, una y mil veces, con asambleas, con reuniones, en la charla cotidiana de que no hay chance de resistir los planes de los patrones sin masividad ni organización. En este sentido, es muchísimo más prioritario fortalecer a las bases aumentando los niveles de conciencia respecto de quiénes son nuestros enemigos de clase y cómo nos organizamos para enfrentarlos. No decimos que esto sea una tarea sencilla, pero sin dudas que es el camino que hay que recorrer para, poco a poco, construir la masividad consciente, organizada y combativa que estos tiempos de ajuste reclaman.

Volviendo al Sarmiento, el estatuto de la UF es claramente un ejemplo de estructura gremial verticalista y burocrática: la “lista sábana” plantea que las elecciones son de toda la línea junta y la lista que saca más votos gana lxs delegadxs de todos los sectores. Es decir el/la delegadx electo puede ser minoría en su sector. La lógica de este planteo estatutario tiene por detrás la idea de que el oficialismo cuenta con el aparato y los recursos para hacer una mayor campaña, repartir prebendas, comprar voluntades y hacer todo lo necesario como para ganar. Desde ya que no creemos que el oficialismo Bordó en Haedo acuerde con esto y es cierto que desde una seccional no se puede –o es muy difícil- modificar el estatuto de un gremio nacional. Pero esta situación, requiere de la mayor audacia para eludir la maniobra de la burocracia y hacer lo más representativa la conformación de listas del cuerpo de delegadxs con compañerxs que sean representantes reales de cada sector.

Pero estos problemas son comunes en muchos sectores del movimiento obrero. Otro ejemplo: El caso de la elección de delegados en Fate (neumáticos) hace algunos meses es distinto porque fue propuesta de la Lista Negra –conducción de la seccional San Fernando del SUTNA, cuya conducción nacional es del frente Negra-Roja-Granate- hacer elección por “lista sábana” en dos sectores donde correspondían dos delegados. Una base con larga tradición de lucha y la existencia de distintas Listas dentro de la fábrica dieron un duro debate y la conducción de la Negra volvió atrás con la propuesta. Resultado de esto, uno de esos sectores hoy cuenta con delegados de distintas listas. Parece paradójico, pues en el SUTNA esta propuesta fue impulsada por la lista que integran compañeros del PO e independientes (incluso compañeros peronistas), aunque el PO en el Sarmiento apoya e impulsa la lista Negra que, según sus publicaciones, acordaba con hacer una lista unitaria con la Bordó que se conformara con representantes elegidos por sector. Vale para cualquier gremio: querer eliminar a la burocracia sindical implica deshacerse de absolutamente todas sus prácticas.

La Bordó en el Sarmiento impulsa importantes asambleas en la seccional donde pueden participar todxs y donde se votan los pasos a seguir en la lucha ferroviaria. La Negra plantea que en esas asambleas se discute poco y que además son necesarias muchas más asambleas por sector. En ambas hay compañerxs de lucha con quienes hemos estado marchando codo a codo muchísimas veces, pero cuestiones demasiado tácticas aparentemente impidieron que se arme una lista unitaria. La Bordó hace años que lucha por los derechos de lxs ferroviarixs en el Sarmiento contra la patronal y la Verde. En ese marco es muy delicado intervenir por separado. Es posible que a veces los debates lleven tiempo y que las conclusiones tarden en decantar, pero al calor del ajuste que sufre la clase obrera y el pueblo trabajador es necesario poner todos los esfuerzos en alcanzar la mayor unidad de los sectores democráticos y combativos del movimiento obrero, reforzando cada instancia de organización en las bases, en cada rincón de los lugares de trabajo, fomentando la mayor democracia y la mayor participación posible en nuestros órganos de representación. Solo así podemos volver nuestros gremios verdaderas herramientas que potencien la lucha contra los patrones y en defensa de nuestros intereses como clase.

PRC, 05/11/2018.


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